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Rafael Sanabria Martínez: Yo, cronista

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Yo, como cronista y testigo ocular de un pueblo, no busco la fama ni la gloria. Mi verdadera misión es ser un observador silencioso y atento, un fiel registrador de los eventos que dan vida a nuestra comunidad. Mis crónicas no persiguen el sensacionalismo ni la espectacularidad; lo que realmente busco es la veracidad y la autenticidad.

La historia de la gente común es fundamental. Sé que no solo se escribe en los grandes libros, sino también en los rincones más humildes de la vida diaria. Por eso, me dedico a entrevistar a los habitantes, a observar sus tradiciones y a escuchar sus historias. En mis crónicas, los nombres y rostros de los habitantes de El Consejo cobran vida; sus vidas y experiencias son documentadas con cuidado y respeto.

No siento la necesidad de competir con otros cronistas, historiadores, guionistas o escritores. Mi trabajo no se mide por la fama, la popularidad o el éxito comercial. Mi propósito es mucho más personal y significativo: preservar la memoria colectiva de mi pueblo, asegurar que sus historias no se olviden y transmitirlas a las futuras generaciones.

En última instancia, mi labor como cronista es un acto de amor por el pueblo, por su gente y por su historia. Es una forma de agradecer a la tierra que me vio crecer, honrar a sus antepasados y asegurar que el pasado no se pierda en el olvido.

El Consejo, 8 de junio de 2025.

 

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