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Ezequiel Querales Viloria: Estudiar para analfabeta

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Sucede, que me canso de tanta hipocresía ilustrada. De tantas palabras vacías, rubricadas por los falsos salvadores de la humanidad. Por esa solapada avalancha de frenéticos auspiciadores de promesas.

Sucede, que cuando hurgo los sitios más encopetados de la antes burguesía. Los lugares más visitados de las redes sociales, observo cual “Pedro Picapiedra”, que están plagados de ilustres alacranes, de castrados colaboracionistas, de doctores idiotizados.

Y ¡Oh Sorpresa!. De altos prelados castrenses, que ahora ayudan a  mantener “en grado 33”, y muy bien vigilados, al sacerdocio encarcelado. Y de paso, silenciar, la gallarda e incómoda irreverencia, de los miembros del episcopado nacional.

Lentamente, me asomo al balcón de mi silencio, en raudo vuelo, al laboratorio de mis escrutadoras  reflexiones y meditaciones.  Allí comulgo y me pregunto: ¿Será que nos estamos preparando para regresar a la era de piedra, donde había, auténticos y honestos analfabetas, cuales “Pedros Picapiedras”.

Veo extasiado, como flota por los aires, como un celaje, una danza variopinta de personas, girando en círculos concéntricos, con sus letanías de loas, idolatrías, lujurias y concertadas peticiones, ante los altares y personajes, del socialismo del siglo XXI.

Son los mismos “verdugos”, que ahora desandan sobre la vapuleada Tierra de Gracia,  buscando extraer de raíces, los valores y principios democráticos, justicia y libertad, que aún permanecen sembrados, como heroico legado, de las actuales y futuras generaciones venezolanas.

Es oportuno recordar, que el  filósofo Friedrich Nietzsche, a quien solía poner de ejemplo mi compadre Tibursio,  para explicar su “descabellada tesis educativa de las escuelas de analfabetas”, postulaba que “sus efectos corrosivos acabarían destruyendo todas las convicciones morales, religiosas y metafísicas, precipitando la mayor crisis de la historia, pero que nos colocarían, a tono, con de los nuevos tiempos. Más allá del bien y del mal.”

Al igual que Nietzsche, Tibursio no le paraba a nada, al plantear, “que en el mundo, deberían haber escuelitas para analfabetas y autodidactas, “pilas”, especialistas, en el conocimiento jeroglífico, donde se plasmó por vez primera, la verdadera esencia de la vida, y razones existenciales del mundo”.

-“El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación. Lo que no me mata, me fortalece. La verdad es que amamos la vida, no porque estemos acostumbrados a ella, sino porque estamos acostumbrados al amor, postulaba Nietzsche, y lo secundaba, Tibursio, en su extravagante tesis.

Observaba, que ha sido tan extenso el universo de revelaciones y enseñanzas, de los primeros analfabetas, que solo “tras siglos de tanto machacar”, pudieron ser descifrados por expertos semiólogos, para provecho y avance de la humanidad, con los asombrosos resultados que todo el mundo conoce”

-Y no que fueran incultos, replicaba, sino que no sabían leer ni escribir, porque aún no habían, libros ni cuadernos de aprendizaje. “Pero por pura habilidad e intuición humana, tal vez, existencial, recibían, todo el conocimiento del universo, a través de las estrellas, de los astros, de la luna, del sol y de toda la naturaleza”.

Agregaba que hoy en día, se le sigue llamando analfabeta, a las personas que no saben leer ni escribir, aun cuando sean autodidactas y mucho más cultas, que cualquier profesional, un abogado por ejemplo, quienes por los demás, luego llegan a ser, destacados, “analfabetas funcionales”.

Y colocaba sobre la mesa de discusiones, los casos, de los grandes sabios, como Albert Einstein y Robert Oppenheimer, de quienes dijo, “se arrepintieron del  amplio conocimiento “inhumano”, que llegaron a adquirir, para  luego ser llevados a elaborar las más destructivas y explosivas bombas de la humanidad”.

-Se reía para sus adentros, al cuestionar, “para que ir a la universidad, hacer tantas especializaciones y post grados, sin al final, va a resultar un vano y peligroso conocimiento, al servicio de los designios del mal. De truhanes, dictadores, narcotraficantes, de falsos justicieros de la humanidad. O ambiciosos alacranes”

“En pleno siglo XXI, seguimos siendo incapaces de prever, este nuevo capítulo de atrocidades, que estremecen al mundo, a su culta y avanzada sociedad, pero podemos estar seguro, que de seguir este sin sentido de un mundo al revés, tendremos que volver, al honesto, creativo y pulcro analfabetismo, de principio de la humanidad”, cita mi controversial compadre y compañero de ruta, en una nota marginal, de su polémica Escuela de Analfabetas.

Con información de Cambio 16, la RAE, CNN.

ezzevil34@gmail.com

 

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