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Luis Bravo: Memoria de un 25 de mayo que no se debe repetir

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¿Y ahora qué? Sin duda, continuar. El país no se paraliza. Las demandas tienen que ser atendidas y el activismo debe retomarse. El tiempo dará la razón de la decisión tomada y el pueblo juzgará la conveniencia de lo ocurrido. Franklin Piccone. Correo del autor el 28-05-2025.

Pasó el 25 de mayo lo que pasó. Como tantas veces desde 1999 cuando una derrota electoral del estatus quo es seguida por una victoria aplastante del poder fáctico, cabalgando la abstención triunfante inducida por la desesperación y, por supuesto, la vesania tipo Juan Charrasqueado. Funcionó una vez más la sintonía del abusivo ventajismo electoral casado con la ególatra ceguera de una élite opositora que espera por la acción de fuerzas telúricas que resuelvan mágicamente lo que no hemos podido resolver. De nuevo las mayorías se equivocaron a la espera de un ángel vengador que extraiga a la élite gobernante del poder. Se equivocaron nuevamente quienes volvieron a creer que las sanciones económicas estrecharían algo más que capacidad para producir riqueza, decimos nosotros… pero ojalá que la equivocación sea nuestra esta vez.

No podemos decir con seguridad hacia dónde va el país ni qué puede ocurrir en términos de cambio histórico inducido por el descontento social, que es mucho y difícil de tapar. No obstante, sería traicionar a nuestros principios asociados a nuestra pedagogía socialmente comprometida, dejar de decir que el domingo 25 perdió todo el mundo menos la nomenclatura triunfante. Triunfó aplastantemente la opción electoral más próxima a las maneras políticas de las dictaduras. Perdió a nuestro ver la que acercaba mejor a la posibilidad de una transición decente para superar el infierno actual que vive la calidad de vida de las mayorías y la educación más pública.

¿Y ahora qué? preguntamos quienes defendimos la tesis del voto y afirmamos rotundamente que el voto tierrita y no juego más no es opción. Que tampoco creemos en un nuevo sectarismo que proscribe los derechos de quienes están hoy en el gobierno. Las responsabilidades deben establecerse mediante la acción fiscal y la legítima defensa. No por intermedio de la venganza corporizada en la turba milenarista. Decimos esperanzados, que hay que luchar y negociar democráticamente por la democracia, y leer bien el desarrollo de los acontecimientos, para abonar el cambio necesario y atractivo incluso para los sectores no opositores que desconfían en las bondades de la dictadura. Supone aquí y ahora, dar la pelea por la desaprobación de la reforma constitucional que se propone a los efectos de formalizar la deriva dictatorial del gobierno. Lo otro sería seguir confiando en la acción de fuerzas sobre las cuales carecemos de algún control, sin hablar de las dudas que levantan respecto a su voluntad real para responder a los intereses de las mayorías hoy marginadas.

Revista N° 1.040 memoria Educativa Venezolana, paso a paso

 

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