Tal vez su propio yo viva contento, será por la costumbre de “tiranizar”…
Recuerdos de un profundo sentimiento de tristeza-despecho, plasmado sutilmente, en las notas musicales de “Mi propio yo”, la hermosa canción del recordado Chelique Sarabia. Nada comparable a las sandeces egocéntricas del tirano gobernante.
Donald Trump, el ególatra del momento, “que no come cuentos”, como dirían mis paisanos marabinos.
Y ahora lleva un acrónimo (remoquete), que asusta. Trump Always Chickens Out (TACO), que quiere decir: “Trump siempre se acobarda”. O, “Trump siempre se acojona”, como lo prefieren allá en la madre patria.
¿Acaso, estamos en presencia de un cibernético dictadorzuelo, en versión “singularidad siglo 21”, merced, del indetenible avance de la inteligencia artificial (AI), dispuesto a prenderle fuego a la pradera del vasto country, y hacer que le obedezca?. Como alegóricamente, advierten los observadores políticos.
Ciertamente, el desenfrenado mandatario estadounidense, se ha saltado todas las barreras en su afán de dominio. De tiranizar al mundo. Una furia de la que no escapa, ni el mismísimo Tío Sam.
Ya su ego no cabe en ningún paradigma. Ningún arquetipo de la vieja o de la moderna política, le satisfacen. Su ego es irreconciliable, hasta con su propio yo. De allí, que arremeta y se vuelva contra él, cada vez con más furia. O sea, contra Donald Trump.
¡Yo solo contra el mundo!, pareciera retar, cada vez que se asoma al set de prensa del Despacho Oval de la Casa Blanca, para lanzar sus amenazas, desplantes, y ocurrentes ironías, a todos los rincones del planeta.
Curiosamente, ha sido la gran prensa estadounidense y sus agencias internacionales, precisamente, víctimas de esa furia egoísta desbocada, quienes han puesto el dedo en la llaga, y desnudado, las pretensiones monárquicas del mandatario.
A riesgo de todo, denuncian, que el ególatra catire, no solo desobedece, sino que se burla, de las órdenes judiciales y amenaza a los propios jueces, y a la fortificada institucionalidad del país.
Le increpan, que no le para al Congreso, que pretende gobernar por decreto, que desaparece personas, doblega centros de poder como los medios de comunicación y las universidades, Y le cuestionan, sus descabelladas pretensiones, de querer anexar al Imperio, a sus vecinos de Canadá, y el inmenso territorio de Groenlandia.
Sus ansias de grandeza no tienen límites. Como lo evidencia, el hecho de celebrar su 79 cumpleaños, en medio de la solemne gala militar del 250 aniversario de la creación del ejército estadounidense, como para advertir a sus detractores, del gran poder de mando que puede manejar, cuando sea necesario.
Pero ni ese derroche de poder de fuego, ni tampoco, el difundido poster con la legendaria imagen del Tío San, en la que aparece colgando un cartelito con el mensaje: “Help your country and yourself (ayuda a tu país y a ti mismo), instando al pueblo a denunciar a los llamados invasores extranjeros, detuvieron la avalancha de protestas en más de 2000 ciudades, como lo reportan los distintos medios estadounidenses.
Las multitudinarias manifestaciones, convocadas bajo el lema “No Kings”, “Día sin Reyes”, no solo eclipsaron la celebración del 250 aniversario de las Fuerzas Armadas, la alocución y cumpleaños 79 del presidente, sino el esfuerzo del Departamento de Seguridad Nacional, en utilizar el poster del Tío San, para construir una nueva narrativa contra 18 millones de inmigrantes ilegales, que según Trump, estaría dañando el desarrollo y retorno del modo de vida americano.
Y al percatarse, que un autorizado grupo de expertos médicos, advierte, que representa un riesgo real para la paz de Estados Unidos y del mundo, por “su visible discapacidad mental”, de seguro que se odiará mucho más, e insistirá, en arremeter contra su propio ego, “de fascista, dictador y tirano”, como le gritan ahora.
Perdónenle estás cosas que les cuento. Que es su propio ego, y su propia egolatría.
Con información del Nuevo Herald, Reuters, Cambio 16 – ezzevil34@gmail.com

