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Ezequiel Querales Viloria: La “bomba petrolera” de Lula

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El presidente Inácio Lula Da Silva se prepara para armar y hacer estallar una nueva “bomba” en su país. Y tal vez, en todo el orbe.

Esta vez, no es del amargo tenor de las enrevesadas tramas de corruptelas de Odebrecht, o del escandaloso caso del Lava Jato, que  lo llevaran  a  la cárcel en 2018, sino una “bomba” más sofisticada, tan dañina como aquellas, según los voceros de Avaaz.

Se trata de “la venenosa bomba petrolera” que se dispone  inocular, frente a la desembocadura del imponente torrente fluvial del río Amazonas, en aguas del océano Atlántico, pleno corazón del “vasto, rico, e inmenso pulmón vegetal de humedales”, con que aún cuenta, el continente y el planeta tierra.

Por distintas vías, incluyendo una masiva e internacional recolección de firmas digitales, que para el momento de completar este artículo, rebasaban las 500 mil rúbricas, (el doble de la meta propuesta inicialmente), los incansables emprendedores de Avaaz, han puesto a circular en el mundo, “un sonoro grito de alerta”, que pueda parar, lo que vislumbran, “un desastroso petróleocidio”, similar o peor, al del Golfo de México en 2010.

Oportuno recordar, que “el derrame de petróleo más grande en la historia de Pemex ocurrió, cuando el pozo Macondo, de BP, explotó y derramó más de 4,9 millones de barriles de petróleo en el golfo de México. Este derrame provocó una grave crisis ambiental y económica en México y Estados Unidos” (…). (dixit “SOMOS EL CAMBIO”).

Con información muy bien documentada, alertan que  “El gobierno de Lula, está invirtiendo significativamente en la exploración y producción de petróleo en el delta del Amazonas, con un enfoque en la cuenca presalina y la exploración en alta mar, en una zona considerada tan vulnerable por organismos y expertos ecologistas, que ha levantado las alarmas del mundo”.

Sus denuncias revelan, que “Petrobras, la petrolera estatal brasileña, juega un papel central en estas inversiones, planificando perforar 15 pozos en la margen ecuatorial brasileña y destinando una parte importante de sus recursos a la exploración”, (…).

Lula: ¡No envenene la Amazonía!

Es el contundente, pero racional y clamoroso llamado que Avaaz formula, al mandatario del país amazónico.

“Una marea negra podría envenenar la Amazonía. Si no detenemos las próximas explotaciones petroleras donde el Amazonas se encuentra con el mar, el río más caudaloso del mundo podría teñirse de negro”.(…), alertan y previenen, sus denuncias.

Al poner en evidencia, que “los riesgos son evidentes”, dejan al descubierto, que por “tan poderosas razones el gobierno de Brasil está dividido. Pese a las críticas, Lula insiste en abrir 47 nuevos bloques petroleros frente a la desembocadura del río Amazonas, amenazando la supervivencia del río que nutre al mismísimo pulmón del planeta”.(…)

Tras admitir, que hasta ahora, “las restricciones medioambientales han conseguido frenar uno de estos nuevos bloques”, increpan, que “Lula quiere ofertar toda la zona a las petroleras”.

El clamor de Avaaz, es firme, decidido y hasta auspicioso, cuando señalan: “Necesitamos elevar una protesta global para demostrarle que estos nuevos proyectos petroleros podrían destruir tanto la Amazonía como su reputación internacional”.(…).

Avaaz, que quiere decir VOZ, en 17 idiomas diferentes, es la organización global de movilización on line, portadora de las denuncias de sus comunidades, en defensa de la vida.

Su lema, “es empoderar democráticamente, a millones de personas en el mundo, en temas urgentes de interés internacional, regional o locales. Que van, desde combatir la corrupción, la pobreza y el conflicto armado, hasta la lucha contra el cambio climático”.

Junto a otras organizaciones, capitanean en primera línea, la defensa del Delta del Amazonas, el río más caudaloso del mundo, su compleja y rica zona de humedales, incluyendo el archipiélago de Marajó.

Como la gente de “Somos el Cambio”, se hacen eco, de “la vital importancia de evitar derrames de petróleo, ya no como una cuestión de cumplimiento normativo o protección de intereses económicos, sino como una responsabilidad esencialmente ética y humana”.(…)

Para ambas organizaciones, es crucial, evitar una devastación ecológica que puede tardar décadas en sanar. Además, ocasionar profundas repercusiones a las generaciones futuras y al planeta en general.

Igualmente demandan, que los debates que se ventilan en Brasil, sobre los impactos ambientales de esta nueva “venenosa bomba petrolera”, no se desvanezcan en proclamas políticas vacías.

Con información de Avaaz, Somos el Cambio.

ezzevil34@gmail.com

 

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