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Raúl Ochoa Cuenca: El estado de indefensión en caída libre

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A nuestro contertulio, abogado Eduardo Torres.

Entre otros crímenes de lesa humanidad que la dictadura venezolana practica con mucha efectividad, es el de mantener a los detenidos desde el mismo inicio de la detención en estado de indefensión. Decirles más con hechos que con palabras, que no podrán salir de ese hueco al menos que confiesen, lo hecho y lo no hecho, por lo tanto el detenido bajo secuestro puede olvidarse de un abogado, ni de confianza ni de no confianza: simplemente está en estado de indefensión,

Así esa diabólica e infernal superestructura, sirve para recordarle a los detenidos (secuestrados), que ella, la superestructura, está al corriente, solo por citar un ejemplo, que entiendo es harto utilizado, el de la familia, En el caso que hoy nos ocupa es el de Ramón Andrade, un dirigente comunitario del sector la Pedrera de Caucaguita y que ya lleva 3 días preso negándose a confesar lo que a los torturadores les dé la gana. A este ex trabajador de la CANTV, lo acusan de terrorismo y de sembrar el odio.

¿Y por qué?  Porque cuando llegó la camioneta, la Four Runner 4 x 4 la de 42.440 U.S $, nueva de caja, de la camarada Josefina alias Chepita jefe de calle de la Ubch, el Sr Ramos Andrade protestó porque en las bolsas Clap no venía el litro de aceite y porque los espaguetis tenían gorgojos.

Al Sr Ramón Andrade se lo llevó de su casa en la noche tarde del viernes una comisión de la DGSIM encapuchados (7 en 2 jeepetas). Después de tres días y dos de torturas, el que lo golpeaba, un barrigón que parecía que los los botones del chaquetón negro saldrían disparados  y quien  aparentemente era el jefe del grupo,  ya que era el  decía que se detuvieran, por momentos  i que siguieran dándole golpes, A Andrade lo golpeaban con una toalla mojada, la que todavía goteaba y así de golpe y porrazo, el mal llamado inspector le grita: mira cómo te llames, te conviene que me digas quienes son los otros que están en este jueguito,  acuérdate que si me da la gana voy y me traigo por el pelo a uno de tus hijos. Pasados un par de minutos le pregunta: cómo es que se llama la muchacha tuya?, si no te hagas el inocente, la que estudia en la UCV,  ah ya me acordé, Ysnalda y la verdad es que está muy simpática. SIC.

En la Corte Penal Internacional existen centenares de denuncias por violencia sexual. Solo imaginemos por un minuto el estado de ánimo de un detenido que en el primer interrogatorio le hacen comentarios como podría ser ese al que nuestra fantasía hace referencia. Solo imaginemos por un instante la desesperación, el temor y el sufrimiento para un padre o para una madre, en fin, para un ser humano que esta práctica produce. Eso, no nos quepa la menor duda, es exactamente un crimen de lesa humanidad.

Esta atrocidad la vemos diariamente en la Venezuela de Maduro, la de Diosdado y de Gramcko, la de Delcy y la de Tarek. Sin importar si son hombres de bien, de mujeres o de ancianos, nada importa y hoy desde hace ya, en algunos casos más de tres años, Recordemos solamente que según las organizaciones que cuidan de los derechos humanos en Venezuela como Foro Penal, en el país  de Bello y de Fernández Moran y de Cadenas y el  de Rómulo y el de Raul y el de Caldera y Luis Herrera y del de Jovito, hoy en las mazmorras del régimen hay más de 920 presos sin derecho a nada, Solo sufrimiento y dolor.

Esta tortura, la de crear el estado de indefensión total y absoluta, su práctica está en constante crecimiento, sin olvidar que el grupo de torturadores, como aquellos de la División de Asuntos Especiales de la Dirección de Contra inteligencia Militar está mejorando sus técnicas de amedrentamiento, utilizando la indefensión como una acción preventiva al hacerla pública, la cual según policías venezolanos en situación de retiro o exiliados por el mundo, advierten que esta práctica ha aumentado de forma exponencial durante los últimos años, siendo este un hecho de gran importancia, no solo por lo que produce en el ánimo de los detenidos, ya que al hacerla pública y no negarla va dirigida especialmente hacia aquel segmento de la población que aún mantiene un sentimiento de compromiso para el mejoramiento de su país.

Podríamos afirmar que es un perverso mensaje que la dictadura envia: Nos importa un pepino si son personas de alto nivel intelectual o mediático: esto es lo que les ocurre a aquellos que osen traspasar el límite que solo yo, dictador, se cuál es, imagínate si se trata de un ciudadano desconocido y sin recursos. Pero a fin de discernir sobre este atroz crimen les propongo que veamos la definición que ofrece el Diccionario panhispánico del español jurídico de este flagelo:

“Situación en que se coloca a quien se impide o se limita indebidamente la defensa de su derecho en un procedimiento administrativo o judicial, anulando o restringiendo, total o parcialmente, sus oportunidades de defensa. Puede causarse por irregularidades procesales de suficiente entidad en las que no intervenga culpa o negligencia de quien alegue indefensión. Da lugar a la nulidad de lo actuado y es motivo para recurrir las resoluciones judiciales y también las administrativas”.

Apreciados lectores, ahora les propongo pasar, aun muy someramente, a mirar aquel fenómeno que los científicos sociales llaman la indefensión aprendida, La indefensión aprendida, también denominada por algunos expertos como impotencia aprendida, es un término utilizado en psicología para hacer referencia a aquellos seres humanos que han «aprendido» a comportarse de forma pasiva ante todo tipo de problemas. Por lo general, estas personas sienten que son incapaces de hacer nada ante ellos a pesar de que, ante sí, tienen multitud de oportunidades auténticas para cambiar la situación. De este modo, lo que esperan es no tener que enfrentarse a situaciones desagradables o, en su defecto, obtener recompensas positivas.

¿Por qué surge la indefensión aprendida?

Habitualmente, este problema psicológico surge cuando un sujeto se ha enfrentado en repetidas ocasiones a determinadas situaciones sin que sus actos hayan conseguido surtir el efecto que realmente querían.  En el caso de Venezuela las marchas de protestas en el 2014, en el 2017 y posteriores, lo que termina en una sensación de impotencia y en la percepción de que aquello que les rodea es incontrolable y que, por lo tanto, lo mejor es no hacer nada. De hecho, hasta cuando el resultado es el deseado, el sujeto tiende a pensar que no se ha producido por las acciones llevadas a cabo, sino por puro azar o porque debía ser así.

Me temo que esta situación social colectiva se ha adueñado del espíritu de gran parte de la población venezolana. ¿Indefensión aprendida?

“Es cierto que la bolsita CLAP cada día es más exigua, pero Josefina del Carmen me dice, (quien antes de la desgracia llamada Maduro ganaba bien con su carretilla en el mercado municipal de Chacao), la alarga con otro kilito de harina que compra en el negocio del portugués de al lado, porque, peor mi hermano es que lleguen los chamos, esos que llaman los colectivos y en sus motocicletas, grandes y ruidosas nos lleven todo por delante.

Además, no nos podemos olvidar que la última vez que nos rebelamos, mejor dicho, la última vez que salimos todos para la calle a protestar, la policía aceleró las jeepetas y a muchos del barrio atropellaron y hasta dejaron cojo al hijo de la señora María.

No, mejor nos quedamos tranquilos y no nos ponemos a inventar, así es como nos dice la gordita, la que anda con el pelo rojo, esa que llaman la jefe de calle, (no, esa es otra, no es la misma de Caucaguita) que mejor nos quedamos tranquilitos y que así nos vemos más bonitos, pero la señora Juana, la morena alta, le decía a la jefe de calle que ya con la bolsita Clap no se llega ni a cuatro días y la gordita, le respondía que era por culpa de los gringos y ahora por unos malandros en Europa que quieren poner preso a Maduro.

No obstante la represión, las mentiras, las bolsas Clap donde meten algo que se parece a unos alimentos, en oportunidades con insectos, la población, la gran mayoría consciente de su situación de inferioridad social, prefiere seguir el mensaje de la gordita, la jefe de calle, en oportunidades directo y en oportunidades subliminal, de que el aceptar la indefensión, es preferible y no arriesgar lo poco que les queda como es el respirar, y hasta eso ya con dificultad. No se equivoquen, que la paciencia tiene límites.

El reemplazo de estos psicópatas cleptómanos se hace cada día, cada minuto que transcurre, una real y mayor necesidad para la humanidad. Este drama y sus consecuencias ya no es solo de Venezuela, por que abarca a varios países en distintas latitudes. Cualquier solución será mejor que esta realidad. Lo reitero responsablemente: apoyo cualquier solución, bien sea endógena o exógena.

Editado por los Papeles del CREM el 3 de junio del año 2025. Responsable de la edición: Raúl Ochoa Cuenca – casablancaitalia@gmail.com

 

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