Una profunda tristeza nos toca al mirar la forma en que nuestro pueblo percibe hoy lo que un día fue motivo de aprecio y respeto.
Hombres y mujeres de la Fuerza Armada…
Hombres y mujeres uniformados, policías, militares…
Es lamentable la forma en que los ciudadanos ven a sus hermanos uniformados, seguramente a veces en forma equivocada porque ese precisamente no es el que les sirve a los tiranos; no es el que extorsiona, persigue, tortura,…da vergüenza.
Por supuesto que existen ejemplos honrosos. He allí los que están encarcelados, que son torturados, que han sido asesinados por ser ejemplo de virtudes y de honradez…
Por eso y contra ellos existe el Dgcim y otras formas que encontraron para destruir aquella institución armada de Venezuela
Y precisamente porque sabemos que existen reservas morales es justamente la razón por la cual nos llena de pesar este sentimiento que se ha ido generalizando gracias a la forma en que este régimen de oprobio las ha ido utilizando contra nuestro pueblo, su propio pueblo.
Haciendo de muchos, de quienes debieron ser dignos herederos de Bolívar y Sucre, mercenarios, expoliadores y opresores.
Asalariados de un tirano.
Pobre de aquella mesa en donde el principal plato se adereza con el sufrimiento de nuestro pueblo, con el dolor de sus propios hermanos venezolanos.
¿Qué habrá en aquellos corazones, qué sentimientos encontrados abrazarán aquella madre, aquel hijo, aquellos nietos?
Siempre es posible comenzar de nuevo…
Aún están a tiempo de lograr un poco de grandeza humana, de darles a sus madres, sus hijos, sus nietos un motivo para enorgullecerse.
Hacer el bien siempre es posible, siempre vale la pena.
Hay tantas formas…

