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Rafael Fauquié: A la irracionalidad o indiferencia del universo… II

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Te repites: “tiene que existir algo más: un claro punto de partida, una firme evolución, nítidos compromisos, una sabiduría lentamente descubierta, un destino dibujado y presentido, una forma de creer y decidir, una ilusión que no se apague, el alimento de una esperanza, un sentido al valorar y al condenar, un rostro contemplando tu rostro, unos sueños compartiendo tus sueños…”

¿Por qué -te preguntas- son tan impredecibles los resultados, tan precarias las conclusiones? ¿Por qué te asombra tanto inesperado desenlace, tanta inverosímil circunstancia, tanto itinerario errático?

¡Que tus palabras te ayuden en la más lúcida de tus metas: relacionarte con la realidad, que ésta y tu existencia logren reunirse en comunicación afirmativa!

Eriges tu forma de creer y de soñar como una manera de… ¿Alejamiento? ¿Impulso? ¿Resistencia?

Conviertes tus espejismos y verdades en fronteras de tu más íntima geografía.

Diseñas esa circunferencia en la que estás destinado a girar.

Sientes la belleza: percibes unicidad en medio de la complejidad y la confusión.

Eres tú mismo el autor de tu suerte o tu desgracia. Tú mismo el dueño de familiares cercanías o inaccesibles lejanías. Te asombra tanto abismo bajo tu cuerpo, tanta cenicienta sorpresa, tanto infierno de mil bocas abiertas. ¿Tu recurso? Refugiarte en esas respuestas donde habite la esperanza. Dependes de ciertas palabras que, repetidas en soledad, precisas para ser fiel a ti mismo.

Afirmativo ritmo de tu existencia: simétrica relación entre pasado, presente y una ilusión de porvenir… Tus antes, tus ahoras y tus después están destinados a entrecruzarse siempre. Reúnes tu fuiste, tu eres y tú serás en parecida intención conciliadora. Se trata de reinventarte por entre las secuelas del tiempo. Se trata de entender que eres el mismo y eres igualmente diferente.

Te apruebas al encaminarte hacia ti mismo. Te apruebas al acatar esa peculiaridad que eres.

Eres presencia al elegir hacer y elegir hacer junto a otros. Eres presencia desde una esencial fidelidad a ti mismo. Eres presencia en escenarios elegidos por ti. Eres presencia como protagonista del relato que eres…

Entre lo elegido y lo desechado vas definiendo tu presencia en el mundo.

Enmascaras ciertas memorias para congraciarte con tu tiempo.

Enfrentas el desafío de los días inspirado, acaso, en viejas rutinas infantiles. Entonces las monstruosas contradicciones entre lo real y lo deseable eran menos perceptibles.

Sueles prometerte el comienzo de un ahora donde apartar lo venidero de lo tantas veces transitado.

Embelleces la realidad acercándola a los reflejos de tu imaginación. Alcanzas tus personales verdades en el acatamiento de tu imaginación afirmativa. Te propones el sobrehumano esfuerzo de convertir cada uno de tus actos y tus pasos en sentido.

Tu destino: suma de páginas en un libro siempre por escribirse.

Acercarte al afuera o alejarte de él… Alejarte en exceso deforma tus perspectivas y comprensiones. Acercarte demasiado pudiera contradecirte o vulnerarte.

Vives de acuerdo a creencias que arraigaron en ti y te descubrieron la imposibilidad de ser diferente a lo que eres. Vives según como eres, actúas y entiendes…

 

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