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Jesús Alberto Castillo: Hay que atreverse

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La poetisa Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura, en una encantadora frase nos dice que: “Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino”. Es la mejor actitud que debemos asumir ante situaciones adversas, las cuales se presentan irremediablemente en nuestras vidas.

Hoy, sin duda alguna, estamos atravesando algo similar con la política venezolana. No ha sido fácil todos estos años coronar con éxito los esfuerzos que se han hecho para producir un cambio político que genere institucionalidad democrática, economía productiva y calidad de vida. Lamentablemente, no se han jugado las mejores cartas ante un incierto panorama que se agudiza cada día más.

La sombra del desasosiego ha abatido la mente de la mayoría hasta el punto de sembrar lo que es peor para una sociedad: desistir del voto porque ninguna dictadura sale con él. Es como aquel cuento del pequeño elefante que creció toda la vida amarrado a la pata de un hierro que sirve de columna para sostener la carpa de un circo y jamás se imaginó que de un solo jalón podía sacudir y derrumbar todo el circo. Así que prefirió seguir en ese sitio muy tranquilo y quieto.

A pesar de ese conformismo colectivo, siempre en toda sociedad hay unos pocos que se atreven a dar el paso para salir de esa quietud y van desafiando los obstáculos en el camino hasta contagiar a todos para sembrar esperanza y echar a andar con fuerza los cambios necesarios. De esas experiencias aleccionadoras está lleno el mundo y Venezuela no será la excepción.

Por lo menos así lo hemos hecho un valioso equipo de sucrenses con María Elvira de Martínez, una gran mujer que se atrevió a lanzarse a la Gobernación de Sucre en medio de esta pesadumbre, contra distintas voces que le dijeron que no lo hiciera, dispuesta a luchar y apartar la piedra en el camino para generar un gobierno ético y para todos, producir riquezas y devolverle la sonrisa a todos los paisanos.

¡Es ahora o nunca! Quedarnos cruzados de brazo a esperar que otros decidan por nosotros no es el mejor canino. ¡Hay que atreverse desde ya a despejar el camino aunque parezca imposible! María Elvira dio el primer paso y vamos a acompañarla de manera optimista y con el orgullo de ser sucrenses.

 

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