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Eumenes Fuguet: 24 de mayo de 1822 la Batalla de Pichincha. Cima de la Libertad

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Capitán Abdón Calderón.

En enero de 1821, Bolívar envió desde Bogotá a Guayaquil, a su oficial de plena confianza, el joven general de brigada, el cumanés Antonio José de Sucre, héroe en la guerra y gigante en la paz, quien embarcó en el puerto de Buenaventura el 2 de abril con mil efectivos. Como ingeniero de combate llevaba: regla, escuadra y compás; designado para ejecutar la campaña del sur del continente, llena de problemas y de gloria. Iría cerro arriba, historia adentro.

El 12 de septiembre es derrotado en Guachi por el general Melchor Aymerich.

En Guayaquil, recibió refuerzos enviados por San Martín.

Bolívar derrotó el 7 de abril en Bomboná al coronel realista Basilio García.

El 23 de mayo de 1822, Sucre, ejecutó una extraordinaria maniobra de sorpresa, se movilizó alrededor de la escarpada montaña del volcán Pichincha a más de tres mil metros de altura.

Muchos de nuestros llaneros, fueron afectados por la baja temperatura, conocido como soroche. Para mitigar el frío, se suministraba cebolla y ajo.

Los soldados se flagelaban entre sí, y se preguntaban si tenían frío, contestaban:¡Para qué frío, si no tengo cobija!

A las nueve y media de la mañana del glorioso 24 de mayo, los habitantes de la señorial ciudad de Quito, presenciaron cual pantalla gigante las acciones de ambos ejércitos en el majestuoso Pichincha.

Nuestro valeroso paisano, ejecutando hábiles movimientos, con planes sencillos y flexibles, nacidos de la lógica y ejemplo de su grandeza, pudo derrotar al mediodía, al ejército de Melchor Aymerich, quien se refugió en el Fuerte Panecillo, allí firmó la generosa capitulación, expresión sublime de la excelsitud humana del hijo de Cumaná.

En la memorable batalla de Pichincha, ‘’Cima de la Libertad’’, participaron soldados y oficiales de: Inglaterra, Venezuela, Nueva Granada, Perú, Argentina y Chile; destacaron entre otros, el oficial neogranadino José María Córdova y el joven teniente ecuatoriano Abdón Calderón de dieciocho años, quien a pesar de haber recibido cuatro heridas graves, se negaba abandonar el campo de batalla; falleció el 7 de junio; sus restos se encuentran en la iglesia del convento Máximo de San Nicolás en Quito.

Tres mujeres con uniforme, lucharon en la acción bélica emancipadora.

Pichincha materializó la independencia del Ecuador, iniciada el 10 de agosto de 1809.

Bolívar entró a Quito, el 16 de junio, recibido con un gran entusiasmo popular.

Manuela Sáenz le lanzó desde su balcón un ramillete de rosas que casi lo tumba del caballo. En un baile le dijo: Señora si mis soldados tuvieran su puntería, ya hubiéramos ganado la guerra.

A Sucre lo ascendió a General de División y designó Intendente y Comandante del Departamento de Quito. Refiriéndose a Sucre y a la batalla, dijo:

Pichincha consumió la obra de su celo, de su sagacidad y de su valor.

Más adelante dijo: Las campañas de Sucre necesitan un César para narrarlas.

Abdón Calderón, fue ascendido post morten a capitán. Bolívar decretó que: A la Tercera Compañía del Batallón Yaguachi, no se le asignara Capitán y en las Revistas, la tropa contestará:

Murió gloriosamente en Pichincha, pero vive en nuestros corazones.

(Orden vigente).

Sucre se sembró en el alma de los ecuatorianos: En carta escrita en Chuquisaca el 12 de diciembre de 1825, dirigida al coronel tocuyano José de la Trinidad Morán, Sucre le expresó su voluntad, pero yo nunca pierdo de vista irme a vivir a Quito, porque pienso que mis huesos se entierren en el Ecuador, o que se tiren dentro del volcán de Pichincha.

Una Promoción de Oficiales del Ejército, un liceo en Naguanagua y un batallón de Policía Militar en Fuerte Tiuna, honran el nombre del capitán Abdón Calderón.

Extracto del Coro del glorioso Himno de la hermana República del Ecuador:

¡Salve, oh Patria! ¡Mil veces! ¡Oh Patria! ¡Gloria a ti, gloria a ti!

 

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