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El calendario de la historia de la Ciencia un Libro de Moncho Nuñez

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Medir y contar siempre nos ha fascinado. Y ordenar. Por eso, por ejemplo, la tabla periódica ejerce una fascinación irresistible, además de porque todo encaja maravillosamente. Así figura en los calendarios de ciencia el 17 de febrero de 1869, el día que Mendeléyev “canceló una visita a una fábrica de quesos para quedarse en casa trabajando en aquella idea que había comenzado a obsesionarle, el ordenar los elementos químicos de modo sistemático”. Y es que esa ordenación, dice Moncho Núñez, estaba al caer porque “era inevitable que se intentase poner orden en aquel conjunto de elementos”.

El calendario de la historia de la ciencia es el último libro de Moncho Núñez, prolífico autor y referente nacional en comunicación de la ciencia, especialmente en lo que se refiere a la concepción y creación de museos de ciencia. A él, que consiguió concitar ayudas municipales en La Coruña, se le debe la creación la Casa de las Ciencias (1985) de la Domus (1995), y del Aquarium Finisterrae (1999), tres joyas de la divulgación a la que hay que añadir la sede coruñesa del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (2012).

Moncho Núñez, bien conocido por los miembros de La Asociación Española de Comunicación Científica (AEC2), de la que forma parte desde hace decenios, ha sido un notabilísimo agitador cultural cuya influencia, además de los museos coruñeses, se extiende a otros muchos museos de ciencia en España y a otras muchas aventuras que llevó a cabo con notable éxito, como por ejemplo los premios Prismas de divulgación de la ciencia, los más consolidados y apreciados por la comunidad entre los que de ciencia se reparte en nuestro país. Y, desde luego, una buena colección de libros propios, además de otros como editor o impulso, además de toda una vida colaborando en diversos medios de comunicación. Y, todo ello, con notable mesura en las formas pero empuje imparable.

En esta nueva obra Moncho Núñez condensa su enciclopédico saber en un almanaque, un calendario de la historia de la ciencia en el que, día a día, se reflejan personas, hechos, situaciones y, en definitiva, acontecimientos de todo tipo que nos permiten disfrutar de un buen panorama de la historia de la ciencia, desde la citada tabla periódica hasta las polémicas de la Iglesia sobre el heliocentrismo (24 de febrero de 1616), doña Concha Piquer y el cine sonoro (12 de marzo de 1923), lo de Gagarin (12 de abril de 1961), el nacimiento de Dom Pérignon y la historia oficial del champán (14 de junio de 1714), el encuentro de Linvingstone por Stanley (10 de noviembre de 1871) y así decenas de entradas día a día, año a año.

En los 367 días de este calendario narrado (en 1712 en Suecia febrero tuvo 30 días para terminar de adecuar allí los calendarios juliano y gregoriano), descrito con la amable provocación y la fina ironía que ha caracterizado siempre los trabajos de Moncho Núñez está, pues, la particular visión de la historia de la ciencia que ha espigado Núñez. Y, en todos los casos está también el contexto del hecho, de la persona, de la cosa; no en vano ha escrito decenas de artículos en prensa y algo se le ha pegado, que ya sabemos, como dijo Chaves Nogales, que el periodismo en andar y contar, es decir, ofrecer el contexto junto al dato.

Se trata, en definitiva, de una deliciosa (y voluminosa) obra que nos permite entender mejor el mundo en el que vivimos y conocer esa parte de la historia de la cultura, la de la ciencia, que con llamativa frecuencia se escamotea. Los fanáticos del orden y de las clasificaciones, eso sí, echamos de menos un índice onomástico para buscar personajes y para navegar por este magnífico libro, cuya lectura y consulta es muy recomendable para quienes estamos en este gremio del periodismo y la comunicación científica.

Antonio Calvo Roy – AEC2

 

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