A partir de 1945, con el derrocamiento de Isaías Medina Angarita, surgen en Venezuela los “cabilleros adecos”, grupos (al estilo de los colectivos pero sin motos) que usaban para atacar con cabillas forradas con papel periódico a opositores de izquierda en los partidos políticos, sindicatos y centros de estudiantes. Era aterrador cuando en unas elecciones sindicales aparecían los “cabilleros adecos” a llevarse las urnas con los votos, y a quienes se resistieron o trataban de impedirlo, pues recibieron su dosis de cabilla. Pasaron los años y los cabilleros adecos del partido blanco seguían en su forma primitiva de ganar elecciones sindicales hasta la llegada al poder del chavismo. En 2001 Chávez obliga a los sindicatos a legitimarse en elecciones, se llevó tremenda sorpresa, su pretensión de dominar al movimiento sindical fue derrotada. Chávez y Fidel no dudaron en decidir que un movimiento sindical independiente que había sobrevivido a la “cabilla blanca” no era conveniente para sus planes de destruir a Venezuela.
Así que buscaron figuras dentro del sindicalismo venezolano, e implantaron un movimiento sindical paralelo e ideal para sus planes comunistas.
¿Quiénes encabezaron estas nuevas bandas, armados con pistola y franela roja? Pues convirtieron a los “cabilleros adecos” en “colectivos al servicio de la revolución”.
La figura principal de ese sindicalista kafkiano, fue un adeco de Barinas con ponzoña en el rabo, de contextura “anchilarga”, compadre y cargador del maletín de Carlos Ortega: El señor Wills Rangel. Un hombre con tantas destrezas y habilidades que está en la junta directiva de PDVSA desde hace 23 años, sobreviviendo a los que han sido jubilados, despedidos, encarcelados o exiliados. Sobrevivió al comunista y roba bancos Ali Rodríguez Araque, al acomplejado Rafael Ramírez Carreño, al inefable Eulogio Delpino, al supuestamente ladrón Tareck El Aissami, al actor de reparto Tellechea, y muchos más. Wills sigue atornillado y apareciendo la foto como director de PDVSA. Ahora es el “perrito faldero” de Delcy, por supuesto asesor preferido en los chanchullos y de la estrategia para mantener al pueblo trabajador oprimido, sin derechos y sin contrato colectivo. Wills pasó de los “cabilleros blancos” a los “cabilleros rojos”, con una experiencia de 16 años como presidente de la FUTPV y sin hacer elecciones.
De allí la importancia y la emergencia por un sindicalismo moderno, independiente de los partidos políticos, son 80 años de “cabilleros blancos-rojos”. Hay que derrotarlos. Fuerza compañeros trabajadores.
Secretario General SUTPGEF – Secretario de Profesionales y Técnicos FUTPV

