El reciente reporte sobre el precio del queso superando los 400 bolívares el kilo en Tucupita refleja una realidad que miles de deltanos enfrentan diariamente: La incompatibilidad entre los salarios y el costo de los alimentos básicos. Resulta contradictorio que, en medio de esta crisis, autoridades como la gobernadora saliente y la alcaldesa del municipio insistan en un discurso de apoyo mayoritario al PSUV por parte de trabajadores y comerciantes. ¿Cómo se puede hablar de respaldo político cuando el pueblo lucha por llevar un plato de comida a la mesa?
A pocos días del 1 de mayo, Día del Trabajador, urge preguntar: ¿Dónde están las propuestas concretas para mejorar los salarios, estabilizar los precios de los alimentos o garantizar acceso a proteínas como el queso? Los trabajadores no necesitan promesas vacías, sino acciones tangibles que alivien su carga económica. Es momento de que las autoridades escuchen las demandas reales de la gente y dejen de maquillar una realidad que clama por soluciones urgentes.
La legitimidad de cualquier candidatura debe medirse por su capacidad para responder a estas problemáticas, no por declaraciones de apoyo forzadas. Los deltanos merecen transparencia, dignidad salarial y políticas públicas que prioricen su bienestar por encima de intereses partidistas.
Nota de prensa

