Jóvenes reunidos en la zona de la cornisa de Dakar, Senegal.
La creación de empleo es una de las maneras más eficaces de poner fin a la pobreza y aumentar la prosperidad, ya que ayuda a los países a construir economías autosuficientes y formar una fuerza laboral sólida. También fortalece la estabilidad mundial y permite abordar las causas fundamentales de la agitación social y la migración.
Más que una simple fuente de ingresos, los empleos brindan a las personas un sentido de dignidad y propósito, y desplegan el potencial, empoderan a las mujeres, promueven la participación de los jóvenes y fortalecen las comunidades. Invertir en las oportunidades económicas de las mujeres, por ejemplo, puede tener un efecto multiplicador (i) en la reducción de la pobreza, pues las mujeres habitualmente reinvierten hasta el 90 % de los ingresos (i) en sus familias y comunidades.
En la próxima década, 1200 millones de jóvenes alcanzarán la edad de trabajar. Pero, según las previsiones, solo se crearán alrededor de 420 millones de puestos de trabajo en ese período. Esto deja a cientos de millones de jóvenes sin un camino claro hacia el empleo, con consecuencias de amplio alcance para el desarrollo.
Un enfoque de tres pilares para el empleo
Crear más y mejores empleos requerirá soluciones ampliables y sostenibles. Por este motivo, el empleo es un elemento central del enfoque del Grupo Banco Mundial en materia de desarrollo. En asociación con los Gobiernos y el sector privado de todo el mundo, el Grupo Banco Mundial trabaja con los países a lo largo de todo el ciclo de la creación de empleo, proporcionando conocimientos especializados y apoyo normativo y técnico, y ayudando a generar condiciones propicias para un crecimiento económico sostenible.
Desde 2019, los esfuerzos del Banco Mundial relacionados con el empleo han beneficiado a 77 millones de personas (i). Por un largo tiempo, la estrategia de empleo de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) ha contribuido a impulsar la creación de puestos de trabajo en los países de ingreso bajo (i).
De la escuela al mundo laboral: un viaje para los jóvenes de África occidental y central. A pesar de los avances logrados a lo largo de los años en el acceso a la educación, el 80 % de los niños de 10 años en África occidental y central no pueden leer ni comprender un texto sencillo, y más de 32 millones de niños siguen sin escolarizar, el mayor porcentaje de niños del mundo que no asisten a la escuela. Sin embargo, es posible cambiar el rumbo con más inversiones en reformas educativas para 2025. Observa la trayectoria de Ama, y aprende cómo esta niña curiosa a la que le encanta aprender es capaz de ir a la escuela primaria hasta incorporarse al mundo laboral.
Para intensificar estos esfuerzos, se estableció un Consejo Asesor de Alto Nivel sobre Empleo y se definió que la generación de puestos de trabajo sea un objetivo explícito en todo lo que hace la institución, y no solo un producto secundario. El propósito es ayudar a los países a crear sectores privados dinámicos que transformen el crecimiento en empleos a nivel local, generando oportunidades donde ya viven las personas, y con especial atención a las mujeres y los jóvenes.
Específicamente, el Grupo Banco Mundial ha adoptado un enfoque de tres pilares, que incluye establecer la infraestructura básica necesaria para crear empleo, trabajar con los Gobiernos para fortalecer la gobernanza y respaldar políticas que propicien la actividad empresarial y un entorno regulatorio predecible, y movilizar el capital privado. Con el fin de lograrlo, el Grupo Banco Mundial trabaja con los Gobiernos, el sector privado, las instituciones financieras internacionales y otros asociados para proporcionar apoyo en materia de políticas y asesoría, financiamiento y conocimientos.
He aquí un análisis más detallado de la estrategia para crear más y mejores empleos para el futuro.
1. Establecer la infraestructura básica para el empleo
La creación de empleo comienza con el apoyo del sector público. Los Gobiernos pueden priorizar la salud y el bienestar de la fuerza laboral e invertir en atención médica, educación, capacitación para el desarrollo de habilidades, aire y agua limpios, transporte y energía, todo lo cual es necesario para que las personas y las empresas prosperen. Estas inversiones en infraestructura sientan las bases del crecimiento económico sostenido.
El Grupo Banco Mundial, en particular el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento y la AIF, ayuda a los países a financiar estas prioridades y garantizar que los recursos se utilicen de manera eficaz. Su financiamiento se vincula a los resultados, para que cada dólar genere impacto.
En Túnez (i), por ejemplo, a través del Proyecto de Educación Terciaria para Fomentar la Empleabilidad, se proporciona a los estudiantes formación específica y se adecuan las habilidades a las necesidades de los empleadores, con lo que se beneficia a más de 22 000 estudiantes.
En Bangladesh (i), el financiamiento ha ayudado a empoderar zonas económicas y parques tecnológicos de software, generando casi 45 000 empleos, incluido empleos para mujeres.
Hasta junio de 2024, la asistencia del Banco Mundial contribuyó a brindar una mejor educación a 305,2 millones de estudiantes (i) y proporcionar servicios de salud de calidad a 381,1 millones de personas, lo cual se hizo a través de las carteras activas de la institución. El Banco Mundial también puso en marcha el año pasado la Misión 300 (i), con el objetivo de suministrar electricidad a 300 millones de habitantes en África para 2030.
Movilizar recursos nacionales —ingresos tributarios y mercados de capital— también es primordial para que los Gobiernos puedan realizar estas inversiones. El Grupo Banco Mundial ofrece una amplia gama de soluciones para que los países aumenten la movilización de recursos internos y creen sistemas tributarios más progresivos y eficientes. En la actualidad, apoya a 40 países para que amplíen sus mercados de capital internos ayudándolos a diseñar políticas, fortalecer los mercados de financiamiento y de bonos en moneda local, y desarrollar la actividad de inversionistas institucionales nacionales, como los fondos de pensiones.
Misión 300: Potenciar el desarrollo en África subsahariana | The Development Podcast. Con la participación de: Ajay Banga, presidente del Grupo Banco Mundial; Samia Suluhu Hassan, presidenta de Tanzanía; Victoria Kwakwa, vicepresidenta regional para África oriental y meridional del Grupo Banco Mundial; Andrew Herscowitz, director ejecutivo del Acelerador Misión 300, establecido por Rockefeller Catalytic Capital; Hassanein Hiridjee, director ejecutivo de Axian Group; Klaartje Schnade, cofundadora de Mwani Zanzíbar; Nora Anyidoho, poeta ghanesa.
2. Fortalecer la gobernanza y las políticas
Además de las inversiones públicas, también se necesitan estructuras de gobernanza más sólidas, políticas de apoyo a las empresas y un entorno regulatorio predecible. Las políticas públicas más inteligentes y ambiciosas pueden fomentar un entorno propicio en el que el sector privado pueda operar, crecer e impulsar la creación de empleo en todos los sectores. Pero esto requiere que los Gobiernos simplifiquen las regulaciones, eliminen las barreras burocráticas y reduzcan los trámites burocráticos innecesarios. También implica colaboración con los asociados para controlar la corrupción.
El Banco Mundial trabaja con los países para impulsar reformas que faciliten la actividad empresarial, que abarcan desde mejores sistemas tributarios y normas sobre la tierra hasta mejores mecanismos de detección de la corrupción. Además de proporcionar financiamiento, la institución es un Banco de Conocimientos cuyos servicios de asesoría y análisis desempeñan un papel importante en la identificación de oportunidades de desarrollo del sector privado y obstáculos críticos, como la insuficiencia de leyes de quiebra y la falta de acceso al financiamiento.
¿Qué deben hacer las economías para estar preparadas para el mundo empresarial? Un entorno empresarial saludable y un sector privado sólido son las bases del crecimiento económico: generan empleo, impulsan la inversión y aumentan la producción. Entonces, ¿qué deben hacer las economías para permitir que las empresas prosperen, en beneficio de la sociedad en su conjunto? Norman Loayza, director del Grupo de Indicadores Mundiales del Banco Mundial y encargado del nuevo informe emblemático “Business Ready” o B-Ready, participa en “Los expertos responden” y explica de qué manera en el informe se analizan más de 1200 indicadores para evaluar el marco normativo y los servicios públicos dirigidos a las empresas.
La información y los datos derivados de las investigaciones y los informes del Grupo Banco Mundial, entre ellos Business Ready (i) La mujer, la empresa y el derecho, el Informe sobre el crecimiento y el empleo en los países y los diagnósticos del sector privado de los países (i), también pueden servir de guía a los Gobiernos a la hora de adoptar políticas que fomenten un crecimiento de base amplia. Estos conocimientos, asimismo, ayudan a orientar las decisiones sobre préstamos e inversiones del Grupo Banco Mundial.
El Banco Mundial, además, trabaja con los países para abordar la creciente complejidad de la corrupción, y esa labor incluye el uso de datos y tecnología y apoyo a los Gobiernos para mejorar las adquisiciones electrónicas. En el marco de este trabajo, puso en marcha la Alianza Mundial contra la Corrupción en favor del Desarrollo (i), que incluye a 250 asociados dedicados a luchar contra la corrupción.
3. Movilizar el capital privado
El financiamiento público por sí solo no será suficiente para generar las inversiones necesarias que permitan desarrollar un sector privado dinámico, generar empleo e impulsar el crecimiento sostenido. También es necesario movilizar al sector privado —empresas pequeñas, medianas y grandes por igual—, ya que un sector privado vibrante puede promover el espíritu empresarial, la competencia y, en última instancia, la demanda de mano de obra. Pero la inversión privada fluye solo a los sitios donde se dan las condiciones adecuadas y existe una clara probabilidad de rentabilidad.
El Grupo Banco Mundial ayuda a los países a movilizar financiamiento privado y a crear un entorno más propicio para el crecimiento del sector privado. Por ejemplo, el Laboratorio para la Inversión del Sector Privado, una iniciativa en la que participan el Grupo Banco Mundial y directores ejecutivos de las principales instituciones privadas a nivel global, trabaja en la elaboración de soluciones que aborden los obstáculos a la inversión privada en los mercados emergentes y las economías en desarrollo. Desde el establecimiento del Laboratorio en 2023, los líderes del sector privado han proporcionado al Grupo Banco Mundial orientación para alinear mejor las estrategias y emprender nuevas iniciativas que aumenten la velocidad y la escala de los flujos de capital privado destinados al desarrollo, como la Misión 300.
Dono Zupparhanova y Fazilat Usmanova comparten sus ideas como propietarias de un emprendimiento en Uzbekistán. Uzbekistán enfrenta importantes desafíos socioeconómicos, en particular para las mujeres y las pymes que son propiedad de mujeres. A pesar de representar entre el 14 % y el 16 % del total de pymes, se estima que el déficit crediticio de estas empresas es de alrededor de USD 916 millones. IFC ha estado trabajando con bancos locales como Ipak Yuli y Davr para ayudarlos a adaptar y desarrollar soluciones financieras para las mujeres emprendedoras, de modo que ellas, a su vez, puedan expandir sus negocios y crear más empleos.
El Servicio de Financiamiento para el Sector Privado de la AIF (i) ha catalizado inversiones del sector privado en los países más pobres y frágiles desde 2017, lo que ha incluido ampliar el acceso al financiamiento para propietarios de empresas en la República Democrática del Congo (i) y un bono con enfoque de género en Tanzanía que está ayudando a impulsar el financiamiento para empresas cuyas propietarias son mujeres.
La Corporación Financiera Internacional (IFC) y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), las entidades del Grupo Banco Mundial dedicadas al sector privado, ayudan a empresas de todos los tamaños a crear empleos proporcionándoles financiamiento, capital, garantías y seguros contra riesgos políticos. También apoyan el desarrollo de habilidades adaptadas a las necesidades locales. Por ejemplo, mediante un proyecto de IFC en los Balcanes occidentales, se brindan oportunidades de capacitación, desarrollo de competencias y redes de contactos a las empresas manufactureras de la región con el fin de generar empleo. IFC y MIGA atraen más de USD 1 de los inversionistas privados por cada dólar que invierten. Además, el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones proporciona un mecanismo neutral y basado en normas para resolver disputas entre los inversionistas y los Estados.
La nueva estrategia para 2030 de IFC se centra en movilizar al sector privado a gran escala para crear más y mejores empleos, dado que este sector representa el 90 % de los puestos de trabajo en los países en desarrollo. El documento incluye los aspectos esenciales para respaldar estas ambiciones, adaptando el enfoque del Grupo Banco Mundial y las soluciones en función de las necesidades de desarrollo de cada país y el tamaño del mercado.
El camino a seguir
También hay sectores que ofrecen un panorama positivo para generar empleos locales a gran escala, entre ellos la infraestructura y la energía, la agroindustria, la atención de la salud, el turismo y las manufacturas de mayor valor agregado. Estos sectores, adaptados a las fortalezas locales, tienen un elevado potencial de creación de puestos de trabajo, pueden ser más resilientes a las fuerzas más generales que están reconfigurando la economía mundial, y quizás no requieren el alto nivel de inversión necesario para cambios transformadores en el empleo como la digitalización.
El Grupo Banco Mundial se focaliza en estas áreas que ofrecen oportunidades importantes. Por ejemplo, un proyecto del Banco Mundial capacitó a más de 22 000 personas en el sector turístico o actividades relacionadas en Madagascar (i) y creó más de 10 000 empleos formales en el turismo y la agroindustria en 2023.
En el mundo en desarrollo vive la próxima generación de trabajadores, emprendedores e innovadores. Reunir a los sectores público y privado a gran escala, y con poder de permanencia, puede ayudar a desplegar este vasto potencial desaprovechado e impulsar el desarrollo en las próximas décadas.
Banco Mundial

