Hoy cuando vi la noticia del derrumbe de la Discoteca Jet Set en República Dominicana, tuve sentimientos encontrados. La tristeza de lo ocurrido, una tragedia en medio de una fiesta, con un saldo de muertos y heridos.
También la alegría de saber que Rubby Pérez estaba vivo, eso dijo su hija…
Nunca pude alcanzar un buen “tumbao” con la salsa. Con el merengue es diferente, ese ritmo lo sé llevar con soltura, y digamos así: con mucha dignidad. En gran medida sé lo debo al auge del merengue en los años 80; la época de oro de la orquesta de Wilfrido Vargas y Rubby Pérez; a él (Rugby) le tomé especial cariño al conocer su historia, un accidente a los 15 años lo retiró del Béisbol; seguro que llegaría a las Grandes Ligas. Se reinventó.
Por lo general, cuando voy a una fiesta espero la tanda de merengues, y en especial los temas de Rugby Pérez: Enamorado de ella, El africano y uno que no sé por qué, pero me dispara del asiento para bailar hasta solo: Volveré… Volveré…
La vida y sus sorpresas, en un minuto todo puede cambiar para bien o para lo peor. Ha ocurrido lo peor.
Nos vemos por ahí.
PM

