El régimen de Nicolás Maduro instauró en Venezuela una situación de pobreza extrema y miseria sin precedentes.
Un salario pulverizado, inflación galopante, escasez de medicinas y alimentos, obligando a los venezolanos a la lucha diaria para poder sobrevivir.
La corrupción, la ineficiencia, unida a la represión, y persecución a los opositores, han decretado la quiebra del Estado y la ruina de la economía. La falta de transparencia y rendición de cuentas, han sido el caldo de cultivo para una gigantesca corrupción, con la complicidad de los organismos oficiales, obligados a combatirla y a denunciarla.
La transición democrática permitirá instrumentar en términos inmediatos, las medidas para controlar la inflación, estabilizar la economía, aumentar significativamente el salario mínimo y su pago en moneda fuerte y garantizará el acceso a alimentos y medicinas.
La comunidad internacional, los organismos internacionales y la sociedad civil venezolana en su conjunto, serán fundamentales para emprender las acciones y garantizar su efectividad para abordar la crisis que asfixia a todos los venezolanos.
El poder ciudadano es la gente.

