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Neuro Villalobos: Demócratas por convicción

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La política no es más que el conjunto de las razones para obedecer y de las razones para sublevarse. Fernando Savater.

No hay duda que el actual régimen ha abusado de su posición de fuerza después de haber utilizado la vía democrática para llegar al poder. Envalentonado por el monopolio de las armas, el apoyo de algunos militares de alta jerarquía envilecidos y corruptos, y por el  manejo inescrupuloso de los recursos que nos pertenecen a todos los venezolanos, se colocó al margen de la Constitución vigente, construyendo una armazón jurídica que responde a una realidad política distinta a la que se propuso el pueblo democrático.

Aquí no votamos por una revolución socialista, mucho menos marxista-comunista. Sin embargo, el régimen mostró claramente sus inclinaciones más bien de carácter fascista con ribetes de un falso nacionalismo al estilo Nazi, con lo cual ha procurado eternizarse en el poder de manera autoritaria, destruyendo la institucionalidad democrática e intentando armar un inoperante estado comunal que a fin de cuentas nos colocaría a espaldas de la modernidad.

Es increíble e intolerable la tozudez y el obsesivo afán del régimen por mantenerse en el poder a cualquier costo, lo que permite augurar situaciones más peligrosas e indeseables para la paz y el libre desenvolvimiento político, económico y social de la República, dada la arraigada convicción democrática del venezolano. Esa actitud la ha detectado el pueblo quien inteligentemente no ha mordido el anzuelo de las provocaciones a pesar de la respuesta totalitaria, cruenta y desfachatada del régimen.

En un informe de Latinbarómetro de hace más de doce años se confirmaba que nuestra conciencia democrática estaba por encima de la del resto de los países latinoamericanos. El 85% de la población consideraba que la democracia era preferible a cualquier otra forma de gobierno, el 90% opinaba que era el mejor sistema de gobierno, el 70% tenía la percepción de que los gobiernos democráticos están más preparados para enfrentar las crisis económicas y el 81% consideraba que  no es válido pasar por encima de las leyes para resolver problemas; sin embargo, Chávez y sus seguidores lograron imponer su percepción contraria al sentir de los venezolanos y ganaron las elecciones cuyas consecuencias hoy sufrimos.

En este país no hay vuelta atrás. El pueblo ha demostrado, por medio de elecciones y su actitud mayoritaria contraria al régimen, que no se podrá seguir gobernando contracorriente pero que tampoco quiere una vuelta al pasado. Somos demócratas por convicción. La dinámica socio-cultural nos obliga a salir del atraso representado en el actual régimen y superar la modernidad entendida en términos de Angel Lombardi como “un individualismo exacerbado, un consumismo irracional y una moral relativista, hedonista y acomodaticia.” Los nuevos tiempos exigen mayor equilibrio y apertura, más sacrificio, profundo conocimiento y acentuados valores.

Por eso para Venezuela el 28 de Julio del pasado año 2024 constituye una fecha y una encrucijada histórica. Decidimos y elegimos sin miedo entre dos sistemas diferentes y contrapuestos. Rechazamos una forma de organización social donde nadie es propietario de nada, donde la propiedad se hace colectiva y en consecuencia pasa a manos del Estado que se hace omnipotente, omniabarcante y omnipresente. Decidimos por un Estado democrático, donde se pueda vivir en libertad, se promueva, estimule y respete la propiedad privada y se precise su función social.

Rechazamos una forma de gobierno dictatorial, opresor, totalitario, con privilegios para una camarilla incondicional en el poder y decidimos por otra forma de gobierno democrático, con respeto a la libertad individual y a los derechos universales, naturales, políticos, sociales y económicos de los ciudadanos. Rechazamos una forma de gobierno donde el funcionariado se aproveche de la riqueza que nos pertenece a todos, por otra forma de gobierno donde el funcionario sea un verdadero servidor público, desde el Presidente de la República hacia abajo.

nevillarin@gmail.com

 

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