Pedagógicamente hablando estamos estancados, domina la soberbia oficial pese a la miel de su abundante la propaganda. Que cautiva ya a pocos. Que por el contrario abona el desaliento generalizado para avanzar en la calidad y cantidad de la educación. Avanza más la traición, la felonía a las esperanzas pedagógicas populares plasmadas en el contrato social que suponía la constitución aprobada en 1999. No cuajan, fuera de la gesticulación oficial, las iniciativas para mejorar la calidad de la educación, severamente obstaculizadas por la indiferencia oficial por las condiciones que hacen posible la calidad de vida de quienes trabajan para la educación. Sin política salarial que haga factible esa calidad de vida tozudamente luchada por el gremialismo democrático, es muy difícil que haya una educación medianamente provechosa para quienes más la necesitan: las mayorías relegadas de la estructura social vigente. El mejoramiento permanente de la cantidad y calidad de la educación escolar de las mayorías es junto a la salud para todos el quid, la clave histórica, para una Gestión y Política Pública decente.
Fuera de lo que para algunos indiferentes podrían apreciarse como vagas generalizaciones sobre el deber ser de la acción estatal en educación escolar, es posible además alertar sobre la indiferencia frente a las posibilidades y desafíos de la revolución tecnológica en marcha. Es que estamos dejando pasar una oportunidad para mejorar la eficiencia y eficacia del trabajo humano honradamente tratado: en su selección, desempeño y remuneración. Como ocurrió con el bono demográfico y la larga expansión del ingreso petrolero ocurrida desde el 2002 hasta que la idiotez política quebró a PDVSA. Nos referimos a las oportunidades y desafíos para mejorar la comunicación pedagógica que ofrece la Inteligencia Artificial (IA), sí y solo sí, su inclusión en el Sistema Educativo Escolar se produce de modo razonable. Equilibrando sus potencialidades y los desafíos que comporta, como es el caso de lo que desarrolla en su portentosa historia de las redes de comunicación, Yubal Noah Harari en NEXUS ( Debate, Penguin-Random House, España 2024 ) De igual modo, y valga la promoción de lo que hacemos, mucho agregan a que la IA sea algo más que moda explotada en la propaganda oficial, las recomendaciones y prevenciones que hace la academia universal sobre la IA en la educación básica y en la Universidad pública, tal como lo propone con particular perseverancia técnica y compromiso social el Boletín semanal del Observatorio Instituto para el Futuro de la Educación, dirigido por Karina Fuerte en el Tecnológico de Monterrey ( Observatorio@itesm.mx ), según nos lo hace llegar como alimento nutritivo para este boletín quincenal Jacobo Abadí vía correo.
Revista Nº 1.035 Memoria Educativa Venezolana, paso a paso

