El tema que voy a abordar, de interés para todos, profesionales o no, lo he titulado: la oratoria y su esencia. Porque, como ser dedicado a la formación de centenares de profesionales pienso que es un deber ineludible. En ningún caso voy a explicar las técnicas de la oratoria, tales como el del uso del lápiz entre los dientes, la gesticulación al hablar, el desplazamiento al dirigirse a la audiencia, la posición al pararse, el miedo escénico que nos invade, en como tomar un libro para leer, entre otras estrategias. Mucho menos me detendré en el sistema que denominamos inicio, desarrollo y cierre. Este artículo de opinión no bastaría para explicar la grandeza de la oratoria.
Centraré mi discurso en la esencia de la oratoria. En el respeto que debemos tener a su concepción como tal. Y muchos de los que estamos involucrados, de alguna manera, en esta área del conocimiento humano, sabemos que la oratoria es el arte o habilidad de hablar en público de manera clara y persuasiva. Los conferencistas lo hacen. Igual que los profesores en cualquiera de sus niveles de trabajo. Los políticos y estadistas, ni hablar. En fin, todos los que tengan que ver con la persuasión.
No obstante, mis queridos lectores, vemos y escuchamos a oradores, conferencistas, profesionales en general, utilizar expresiones inadecuadas para manifestar sus ideas. Y es aquí donde debemos mantener su esencia. A Dios gracias, el porcentaje es mínimo. Pero, “contagioso”.
Por ejemplo, en una oportunidad escuchaba a un colega orador decir, “mañana voy a tocar un tema interesante…”. En esa expresión hay una debilidad. Lo ideal hubiera sido: “mañana voy a abordar un tema (yo le agregaría) sumamente interesante…”.Con todo respeto, eso de tocar es para los timbaleros. Igualmente, ese compañero, señalaba: “y después, me toca dictar una clase de liderazgo…”. En mi opinión, tampoco es correcto. Podría haber dicho: “me corresponde desarrollar una clase de…”
Recientemente escuché a otro profesional decirles a sus alumnos: “deben hacer uno o dos mapas conceptuales…”; estimados amigos, a mi modo de ver, la expresión es incorrecta, debió decir: “deben diseñar…”. Del mismo modo, he escuchado a personas decir: “yo soy magíster en biología espacial…”. Les cuento que tampoco estoy de acuerdo. Porque lo correcto es “magíster en biología espacial,…”. Y además, con tilde en la i.
Les comenté a algunos sobre la forma de transmitir adecuadamente nuestras ideas; y la respuesta que recibí fue: “pero lo importante es que el mensaje llegue a la audiencia…” le respondí: claro, en eso estamos de acuerdo. Para eso es la oratoria. Para expresarnos con distinción y de manera clara. Es decir, hay que persuadir con elegancia. Con habilidad. Con arte.
Pregunto: ¿algunos de los que estamos en este ambiente de la comunicación, alguna vez han cometido estas y otras ligerezas? Si es así, entonces llegó el momento, estimados amigos, de una profunda reflexión. Y además, revisar muy bien nuestros discursos. Porque todos estaríamos pagando “los platos rotos”.
Aquí hay algo que quiero destacar porque lo he escuchado infinidad de oportunidades, sobre todo en muchos estudiantes, incluso de educación universitaria, igualmente a profesionales. Es el hecho de que cuando van a emitir un juicio de opinión dicen, por ejemplo: “para mí, las células madres son…”. Lo correcto, estimados amigos, es decir: “en mi opinión”, “pienso que”, “a mi modo de ver, las células madres…”. Porque eso de “para mí”, es una expresión posesiva. Ojo, no soy profesor de Castellano, pero pienso que es mi deber como educador y formador, colocar una piedra para cimentar nuestra forma de expresarnos. Claro, cometemos errores. Somos humanos. Pero, es la esencia de la Oratoria. Se abre el debate.
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