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Iván Freites: El salario es libertad y es propiedad privada

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La privatización de PDVSA es un debate difícil, que como he dicho anteriormente requeriría una reforma constitucional, la cual tardaría años, además de la existencia de instituciones sólidas y de una dirigencia política honesta y comprometida realmente con el país, no con sus intereses personales y/o dominados por sus resentimientos y apetencias de poder. Pero es un debate inevitable, tanto para PDVSA como para el resto de las empresas del Estado.

En las reuniones que he sostenido con mis compañeros trabajadores hemos abordado el tema. La planteada privatización la entendemos como inversión privada productiva en empresas estatales, servicios públicos y mantenimiento de infraestructura, todo lo que nos ayude a reconstruir el país, con garantías claras, estabilidad de largo plazo y sin corrupción.

He leído atentamente muchas opiniones en torno a la supuesta privatización de PDVSA. En mi opinión una de ellas, la del ingeniero Einstein Millán, me pareció sensata: el problema de PDVSA no es la propiedad, es la corrupción y la ineficiencia. Tiene razón Millán, quien nos advierte que las tres empresas petroleras más eficientes del mundo son estatales.

Nuestro primer objetivo sigue siendo la transición hacia la institucionalidad democrática, porque como nos aconseja el dicho popular “buenos deseos no preñan”. Sin democracia no habrá inversión privada, sino lavadoras de dinero de la corrupción.

¿Y por qué este tema es importante para los trabajadores? Porque sin democracia seguiremos con salarios y pensiones de 2 dólares mensuales. No tendremos salud ni educación de calidad y la migración no se detendrá. Nuestro debate es el salario, las reivindicaciones sociales. Ese debe ser el eje central de los planteamientos y argumentos de los políticos. Recuperar la confianza del inversionista privado es importante, pero más es la confianza del pueblo venezolano en sus instituciones y sus dirigentes. Venezuela necesita creer que puede salir del infierno creado por el narco socialismo.

El país requiere propuestas creíbles ante sus grandes problemas. El cambio tiene que ser verdadero porque ya los venezolanos no creemos en los politiqueros del “cuánto hay pa’eso”, de los oportunistas. “La política no se hace para ganar las próximas elecciones, se hace para las próximas generaciones,” eso lo dijo alguien sabio. Por eso es urgente restituir el salario en Venezuela. El salario representa libertad y estabilidad de la familia, libertad de obtener bienes y servicios, bienestar, poder adquisitivo, el salario es propiedad privada porque permite a los trabajadores emprender o comprar su casa. En Venezuela el salario fue expropiado, las convenciones colectivas destruidas, después de ser la nación con más beneficios laborales de Latinoamérica, retrocedimos más de 100 años, a los tiempos de pobreza, ignorancia y dictadores.

El país trabajador reclama el regreso del estado de derecho, de la productividad y de los salarios dignos.

Secretario General SUTPGEF – Secretario de Profesionales y Técnicos FUTPV

 

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