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Rafael García Marvez: Saltar en un trampolín o colgarse en unos de los juegos del parque

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Desarrollar una idea, ya sea en lengua oral o escrita, cuando no existe total libertad de expresión se presume inexistente; más siendo este un oficio de por sí laborioso, sencillamente, es una labor o un ejercicio como saltar en un trampolín o colgarse en unos de los juegos del parque. O el trabajo humillante como el de asistente de un empresario próspero. Algo más o menos parecido, un buen símil, es sentase en estos días que vivimos frente al teclado de la computadora con una frecuencia cardiaca que oscile entre 60 y 90 latidos por minutos, algo definitivamente increíble…

Para continuar caminando en puntillas y no tocar hipersensibilidades, desprenderme de la responsabilidad de cualquier honor mancillado, metamos en este saco de letras y zozobras a Sócrates, quien, además, se fue de este mundo 400 a. C. Para él, la libertad se trata de un saber práctico que se refleje en una forma de vivir virtuosa, un saber que nos haga autosuficientes sin tener que depender de las circunstancias externas y nos ayude a superar las limitaciones personales. Para continuar tanteando en estos días de carnavales conventuales, resulta que Sócrates no abordó directamente el concepto de libertad de expresión como lo entendemos nosotros hoy en día. Sin embargo, su vida y enseñanzas reflejan su compromiso con la búsqueda de la verdad y la importancia del diálogo abierto. Él creía que la verdadera libertad no consistía en hacer lo que uno quisiera, sino en tomar decisiones informadas y racionales. La libertad estaba estrechamente relacionada con la capacidad de vivir de acuerdo con los valores y principios que uno considera importantes.

Dejando en paz al filósofo griego, de cualquier forma, el hombre es libre porque es libre de toda determinación gracias a su estructura, es decir, a la capacidad de conocer o predecir eventos futuros, de la conciencia misma. Experiencias de todo tipo y género tenemos los venezolanos en la lucha por la democracia en un país que requiere de una variedad de enfoques, y donde ninguno de los cuales es suficiente por sí solo.  Es un esfuerzo multifacético que involucra a diversos actores y estrategias.  No hay una receta única sino una serie de principios y tácticas que pueden funcionar en diferentes contextos; este ha sido el planteamiento que dentro de diferentes etapas, de años tras años, de cambios, amplitud y adaptaciones acordes con las circunstancias del momento, la lideresa María Corina Machado ha estado al frente de la dirección de los cientos miles de compatriotas que creen necesario saltar desde el trampolín o colgarse en los juegos del parque. Esto incluye fomentar el pensamiento crítico, el debate respetuoso y la comprensión de las diferentes perspectivas.

Los que nos desenvolvemos desde hace muchos años, varias décadas, en conflictivos y ásperos momentos, estos son lo más naturales de nuestro afanes, como lo es la pretensión de disponer de medios de comunicaciones libres e independientes para quienes tienen un rol crucial en este proceso. En otras palabras, lo he reiterado mil veces, la libertad no solo consiste en decir lo que cada quien desee decir, sino que va más allá; que lo que se diga o se exprese, por supuesto dentro de los límites del respeto y establecido en las leyes, no tengan ningún tipo de consecuencias para el autor sobre lo referido.

En definitiva, en algunos casos, el diálogo y las negociaciones con los actores relevantes, líderes políticos y grupos influyentes pueden ser herramientas útiles. Sin embargo, esto siempre debe combinarse con la firmeza en la defensa de los principios democráticos, sea cual sea el costo que tenga que pagar por ellos…

garciamarvez@gmail.com

 

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