pancarta sol scaled

Donald Trump defiende su política implacable en el Congreso y los demócratas se quedan congealdos

Compartir

 

Trump defiende su política implacable en el Congreso: Solo estamos empezando

De no ser por el solemne escenario del Capitolio de Washington, el discurso de Donald Trump ante el Congreso de este martes casi podría haber pasado por un mitin de campaña. El presidente recurrió a sus habituales mentiras y exageraciones para lanzar un mensaje triunfalista. Estados Unidos ha vuelto. Hace seis semanas, me puse en pie bajo la cúpula de este Capitolio y proclamé el amanecer de la edad de oro de Estados Unidos. Desde ese momento, no ha habido más que una acción rápida e implacable para marcar el comienzo de la era más grande y exitosa en la historia de nuestro país, empezó su discurso desafiante. Hemos logrado más en 43 días de lo que la mayoría de las administraciones logran en cuatro u ocho años, y solo estamos empezando, dijo con ese amor suyo por las hipérboles, en una sesión de alta tensión y polarización, en que medio hemiciclo le aclamaba mientras otro medio protestaba.

En el discurso presidencial al Congreso más largo de la historia moderna (una hora y 40 minutos), Trump pidió al legislativo una bajada de impuestos y fondos para las deportaciones. Defendió los recortes de Elon Musk, su cruzada contra la inmigración irregular, la guerra arancelaria y el giro de la política estadounidense sobre Ucrania. Sobre esta guerra, aseguró haber recibido en forma de carta de Volodímir Zelenski el mensaje que había tuiteado horas antes el presidente ucranio, en que mostraba su disposición a negociar. Trump también reclamó el canal de Panamá y dijo que se hará con Groenlandia.

El demócrata Al Green, de Texas, ha sido expulsado del recinto por Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes. Los legisladores demócratas han interpelado a Trump, lo que ha provocado que los republicanos se levanten a gritar proclamas a favor del presidente.

Trump también ha hablado de los despidos de trabajadores federales y de reclamar el poder de los burócratas, unos esfuerzos que han sido mayoritariamente frenados en cortes federales. Adiós a los burócratas no electos, ha dicho.

Para Trump fue un regreso triunfal a un Congreso que lo sometió por dos veces a juicio político (impeachment). Cinco años después de su último discurso y cuatro años después de que sus seguidores entrasen por la fuerza en ese escenario, el 6 de enero de 2021, para evitar que se certificase su derrota electoral, Trump volvía a un Capitolio en que los republicanos tienen mayoría en las dos Cámaras. El hecho de que fuera el primer presidente convicto en dirigirse al Congreso no le amargó la celebración. Se presentó una vez más como víctima de una persecución política.

En las últimas seis semanas, he firmado casi 100 decretos y tomado más de 400 medidas ejecutivas para restablecer el sentido común, la seguridad, el optimismo y la riqueza en todo nuestro maravilloso país. El pueblo me eligió para hacer el trabajo, y lo estoy haciendo. De hecho, muchos han afirmado que el primer mes de nuestra presidencia es el más exitoso en la historia de nuestra nación, continuó exagerando sin freno, situándose incluso por encima de George Washington, el padre de la patria. En su estilo de oposición, que es el que está en su naturaleza, calificó a Joe Biden de peor presidente de la historia, un puesto que un grupo de historiadores le asignó en realidad a él mismo por su primer mandato.

La carta de Zelenski

Ya había pasado bastante más de una hora desde que comenzó su discurso cuando Trump habló de política exterior. Empezó con sus delirios imperialistas, reclamando el canal de Panamá y la anexión de Groenlandia: Creo que lo conseguiremos de una u otra forma. Después criticó la retirada de Afganistán en el mandato de Joe Biden y anunció la detención y entrega del principal terrorista responsable del atentado de Abbey Gate, que dijo, iba camino de Estados Unidos en ese momento para afrontar la espada afilada de Estados Unidos. A continuación se refirió a Oriente Próximo y cuando casi se cumplía hora y media de discurso, abordó la guerra de Ucrania.

Estoy trabajando incansablemente para poner fin al salvaje conflicto en Ucrania. Millones de ucranios y rusos han sido asesinados o heridos innecesariamente en este horrible y brutal conflicto, sin que se vislumbre un final, dijo, usando de nuevo cifras falsas sobre la ayuda prestada por Estados Unidos y Europa, aunque acaso consciente de que mentía puso un quizás antes de las cifra de 350.000 millones de dólares supuestamente aportados.

Después de eso, anunció que había recibido una carta del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en la que este le dice que está dispuesto a sentarse a negociar y a firmar el acuerdo sobre minerales y seguridad en cuanto Estados Unidos quiera. En realidad, por lo que ha señalado, el contenido de la misiva de Zelenski es, textualmente, el que el presidente ucranio había tuiteado horas antes.

Hoy recibí una carta importante del presidente Zelenski de Ucrania. La carta dice: ‘Ucrania está lista para sentarse a la mesa de negociaciones lo antes posible para lograr una paz duradera. Mi equipo y yo estamos dispuestos a trabajar bajo el firme liderazgo del presidente Trump para conseguir una paz duradera. Valoramos realmente lo mucho que Estados Unidos ha hecho para ayudar a Ucrania a mantener su soberanía e independencia. En cuanto al acuerdo sobre minerales y seguridad, Ucrania está dispuesta a firmarlo en cualquier momento que les convenga, relató Trump.

El mensaje, por redes sociales y vía epistolar, llega solo cuatro días después del maltrato a Zelenski por parte del propio Trump y su vicepresidente, J. D. Vance, en el Despacho Oval de la Casa Blanca en un episodio sin precedentes. Agradezco que haya enviado esta carta. Acabo de recibirla hace un rato. Al mismo tiempo, hemos mantenido serias conversaciones con Rusia y hemos recibido fuertes señales de que están preparados para la paz. ¿No sería maravilloso? ¿Verdad? Aquí, es hora de poner fin a esta maldad. Es hora de detener la matanza. Es hora de poner fin a esta guerra sin sentido. Si quieres poner fin a las guerras, tienes que hablar con ambas partes, dijo Trump, cuyo viraje en favor de Rusia y su presidente, Vladímir Putin, ha desatado la alarma en toda Europa.

La situación económica

Trump presumió de la cantidad de decretos y otras disposiciones que ha aprobado al tiempo que se proclamaba campeón de la desregulación. También celebró haberse retirado de la OMS, haber renombrado en Estados Unidos el golfo de México como golfo de América y de haber declarado el inglés como lengua oficial de Estados Unidos. Y mencionó también otras medidas de su ofensiva contra la diversidad, igualdad e inclusión o alimentadas por la transfobia. Puso el ejemplo de una chica presente en la tribuna de invitados que le apoyaba tras haber sufrido una lesión cerebral jugando al voleibol por un balonazo de una deportista trans como nunca antes había visto.

Entre mis máximas prioridades está rescatar nuestra economía y conseguir un alivio drástico e inmediato para las familias trabajadoras, dijo Trump, que se presentaba ante el Congreso tras haber provocado la mayor caída del año en la Bolsa con sus aranceles a México y Canadá. La economía estadounidense está perdiendo fuelle por culpa de algunas de sus medidas. Las expectativas de inflación se han disparado, la confianza de los consumidores ha caído con fuerza, el gasto de los consumidores se ha frenado y el déficit comercial ha pulverizado récords.

Heredamos del Gobierno anterior una catástrofe económica y una pesadilla inflacionaria, mintió el republicano, ya que recibió una economía creciendo a buen ritmo, con una tasa de paro muy baja, una creación de empleo récord y una inflación ya cercana al objetivo del 2%. Trump dijo que con Biden Estados Unidos sufrió una inflación que fue quizás la peor en la historia del país, otro embuste.

Como presidente, lucho todos los días para revertir este daño y hacer que Estados Unidos vuelva a ser asequible, aseguró el mismo día en que varias empresas alertaron de que los aranceles harán subir los precios. Joe Biden sobre todo dejó que el precio de los huevos se descontrolara, y estamos trabajando duro para que vuelva a bajar, añadió. El Gobierno de Trump prevé que los precios sigan subiendo este año.

La medida de lucha contra la inflación que más destaca es la declaración de una emergencia energética nacional que hizo el primer día y su receta de perforar y perforar en busca de petróleo. En realidad, la producción de hidrocarburos batió récords con su antecesor. Mi Administración también está trabajando en un gigantesco gasoducto de gas natural en Alaska, uno de los más grandes del mundo, en el que Japón, Corea del Sur y otras naciones quieren ser nuestros socios, con billones de dólares gastados por ellos. Será realmente espectacular, dijo en uno de sus pocos anuncios. A finales de esta semana, también tomaré medidas históricas para ampliar drásticamente la producción de minerales críticos y tierras raras aquí en Estados Unidos, añadió.

Trump anunció su propósito de derogar la ley de ayudas a las inversiones en fábricas de microprocesadores que se aprobaron con Joe Biden y en cambio prometió incentivos a los astilleros, una llamativa elección estratégica.

Defensa de los aranceles

Trump insistió en que seguirá imponiendo aranceles, especialmente los que él llama aranceles recíprocos, que quiere aplicar desde el 2 de abril, no el 1 porque es el día de las inocentadas. Soy una persona muy supersticiosa, se justificó, antes de lanzar su amenaza y de decir que los aranceles no solo defienden la economía, sino también el alma de Estados Unidos. Los aranceles tienen como objetivo hacer que Estados Unidos vuelva a ser rico y grande. Y está sucediendo, y sucederá bastante rápido. Habrá un poco de perturbación, pero estamos de acuerdo con eso. No será mucho, dijo.

Sean cuales sean los aranceles que nos impongan, les impondremos los nuestros. Sean cuales sean los impuestos que nos cobren, les cobraremos los nuestros. Si nos imponen aranceles no monetarios para mantenernos fuera de su mercado, entonces nosotros impondremos barreras no monetarias para mantenerlos fuera de nuestro mercado. Recaudaremos billones de dólares y crearemos puestos de trabajo como nunca antes se ha visto. Después aseguró sin fundamento que Estados Unidos paga subvenciones multimillonarias a México y Canadá, seguramente en referencia al déficit comercial.

El presidente dijo también que Apple ha anunciado inversiones de 500.000 millones. Ahí no quedó claro si el presidente también estaba mintiendo o si el consejero delegado de Apple, Tim Cook, había conseguido engañar a Trump al hacer pasar sus previsiones de gastos de los próximos años, incluidos gastos corrientes y de personal, como si fueran inversiones.

El republicano elogió a Elon Musk ―que acudió con traje y corbata― y defendió sus recortes. Los estadounidenses nos han dado un mandato para un cambio valiente y profundo, dijo. Al tiempo, ridiculizaba algunas partidas de ayuda al exterior: Ocho millones para promover a la comunidad LGTBQ+ en la nación africana de Lesoto, de la que nadie ha oído hablar, dijo el presidente. Trump también pidió al Congreso que apruebe las rebajas fiscales que prometió en campaña, incluidas las exenciones de impuestos a las propinas, a las horas extras y a las prestaciones de la seguridad social.

Sus partidarios le interrumpían una y otra vez puestos en pie con aplausos. Los demócratas exhibían rótulos y carteles que acusaban a Musk de robar y a Trump, de mentir. El discurso del estado de la Unión era hace décadas un acto con cierto componente bipartidista, pero esos tiempos quedaron atrás. El presidente de la Cámara. Mike Johnson, ordenó la expulsión de un congresista demócrata que se negaba a sentarse y permanecer en silencio.

Trump trató de dar espectáculo con un estilo un poco medieval, nombrando agente secreto a un niño de 13 años con un tumor cerebral o admitiendo en West Point, la academia militar, al huérfano de un agente muerto en acto de servicio.

Cierre de la frontera

El presidente sacó pecho de lo que considera uno de los principales logros de sus primeras semanas de mandato, aprovechando de nuevo para criticar a Biden. Desde que asumí el cargo, mi Administración ha puesto en marcha la ofensiva más radical en materia de fronteras e inmigración de la historia de Estados Unidos, y rápidamente hemos alcanzado el número más bajo de cruces ilegales de fronteras jamás registrado, indicó. Los medios de comunicación y nuestros amigos del Partido Demócrata no paraban de decir que necesitábamos una nueva legislación para asegurar la frontera, pero resultó que lo único que necesitábamos era un nuevo presidente, remachó.

Trump insistió en su discurso xenófobo que vincula la inmigración con la delincuencia, explotando el dolor de algunas de las víctimas de crímenes cometidos por inmigrantes. Y aseguró que mantiene los planes de deportar inmigrantes: He enviado al Congreso una solicitud de financiación detallada en la que se expone exactamente cómo vamos a eliminar estas amenazas, proteger nuestra patria y completar la mayor operación de deportación de la historia de Estados Unidos, mayor incluso que la del actual poseedor del récord, Dwight D. Eisenhower, un hombre moderado, pero que creía firmemente en las fronteras. Los estadounidenses esperan que el Congreso me envíe esta financiación sin demora, para que pueda promulgarla, dijo.

El republicano recordó que era su quinto discurso de ese tipo ante el Congreso, del tipo de discurso sobre el estado de la Unión, aunque el primero de cada mandato no reciba ese nombre. Le quedan otros tres. Solo estamos empezando.

demócratas Estados Unidos congelados

Los demócratas exhiben sus diferencias en la tibia respuesta al discurso del republicano. Legisladores demócratas, con mensajes como Musk roba o Salvar Medicaid durante el discurso.

La respuesta de los demócratas al discurso de Donald Trump al Congreso permitía augurar un considerable grado de indignación, desde una salva de abucheos al abandono en tropel del hemiciclo durante la alocución del republicano —lo hizo un pequeño grupo, con la palabra resiste escrita en el dorso de sus camisetas negras—, pero ni siquiera en eso lograron ponerse de acuerdo. Circunspectos, más silenciosos de lo que cabía esperar ante un Trump desafiante, los demócratas han mostrado este martes que el segundo mandato del republicano no tiene casi oposición. Elissa Slotkin, senadora demócrata por Míchigan, le ha dado la réplica como presunta figura emergente de un partido en desbandada desde la derrota de su candidata, Kamala Harris, en noviembre. Pero la indefinición del liderazgo azul ha permeado también la capacidad de reacción a pie de escaño: un leve abucheo, algunos eslóganes y pancartas, caras serias y pasos perdidos, los del grupo de desertores. Incluso hubo una baja, el representante Al Green, de Texas, que fue expulsado en los primeros minutos por plantar cara al orador bastón en ristre. A medida que avanzaba la sesión, interminable por los repetidos aplausos de los republicanos, un goteo de demócratas, incluidos Bernie Sanders o Ilhan Omar, abandonó la sala en señal de disconformidad.

Dar la réplica al discurso del presidente es una oportunidad para que los líderes emergentes se proyecten en el escenario nacional. Slotkin, de 48 años, antigua analista de la CIA que sirvió en Irak y más tarde trabajó en el Pentágono y la Casa Blanca durante las Administraciones de Bush y Obama, ha hecho lo que ha podido. En un mensaje en directo desde Wyandotte, Slotkin, que ha citado como fundamento de la nación la clase media, que es la espina dorsal y la seguridad nacional, ha dicho que Estados Unidos quiere un cambio, pero que hay una forma responsable y otra temeraria, la de Trump, de hacerlo.

Slotkin, que el año pasado hizo una campaña centrada en el coste de la vida y ganó un estado en el que también se impuso Trump, ha incidido en el tema que mejor conoce, el económico, acusando al presidente de hacer regalos a sus amigos multimillonarios y de llevar al país a una recesión, además de criticar el papel de Elon Musk, sobre todo la reciente cita del empresario de que la Seguridad Social es el mayor esquema Ponzi de todos los tiempos. Sobre la guerra de Ucrania, la senadora demócrata citó con nostalgia al republicano Ronald Reagan para contrastar con el enfoque de Trump. Reagan debe de estar revolviéndose en su tumba, afirmó en alusión a la encerrona en el Despacho Oval la semana pasada de Trump al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, al tiempo que agradecía que Reagan, y no Trump, fuera presidente en la década de 1980, cuando se gestó la caída de los regímenes comunistas.

A diferencia de la réplica republicana del pasado año al presidente Joe Biden, Slotkin transmitió su mensaje con naturalidad, con una sonrisa amable pero firme y sin alharacas.

 

Además de invitar al Congreso a veteranos y víctimas de los recortes de la Administración por parte de Elon Musk y su Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, en sus siglas inglesas), los demócratas discutieron hasta última hora las opciones de protesta, incluida la interrupción directa, según el portal Axios. Pero el desacuerdo generalizado, tanto dentro como fuera del Congreso, sobre cuál sería la forma más eficaz y adecuada de manifestar su oposición acabó imponiéndose. Muchos querían que la reacción no girase en torno a Trump, para no darle más protagonismo, sino directamente sobre las consecuencias de su atropellada agenda de gobierno; muy pocos, casi nadie, parecían proclives a protagonizar momentos teatrales como el de Nancy Pelosi en 2020, a la sazón presidenta de la Cámara de Representantes, cuando rompió en la tribuna la copia del discurso del republicano.

La diferencia de actitudes entre los legisladores demócratas a la hora de responder a Trump es sinónimo de sus amagos de encontrar un rumbo tras ser noqueados en noviembre. Un partido a la busca de un autor, de un líder claro, con una base cada vez más inquieta y exigente. Entre la batería de respuestas posibles, los demócratas valoraron, según Axios, la posibilidad de enarbolar carteles con mensajes anti-Trump o anti-DOGE, lo que hicieron; cartones de huevos vacíos para poner de relieve el repunte de la inflación, constituciones de bolsillo para afearle el cierre de agencias federales autorizadas por el Congreso, sombreros rosas —sustituidos finalmente por los trajes de ese color de un puñado de legisladoras; la única nota de color en una bancada de duelo, tarjetas rojas como las de un árbitro y, en la práctica, sí, señales negras, de advertencia, señalando diferentes líneas rojas —no tocar Medicaid, por ejemplo— al rodillo Trump…

Fuentes demócratas señalaron a Axios que, en las reuniones previas a puerta cerrada, donde fueron exhortados a acudir a la sesión, las dos bancadas habían sido advertidas contra la tentación de usar artilugios diversos para no convertir la sesión en una pista de circo, algo para lo que se basta el propio Trump. Una recomendación en las antípodas del sentir de las bases del partido, más partidarias de la bronca, y que en la práctica, dentro del Capitolio, se manifestó en un temple a medio camino entre el acero y un funeral.

El País de España

Traducción »