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Ezequiel Querales Viloria: ¡Waraira-Repano! ¿Para qué?

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Como a muchos venezolanos amantes de la naturaleza le habrá ocurrido, y hasta causado indignación, también nos molestó, el sorpresivo cambio del  memorial nombre, cerro El Ávila, por el rebuscado epíteto aborigen, Waraira-Repano,  sin que se diera una explicación, al menos, convincente.

Desconocemos las razones. Solo sabemos, que su antiguo nombre, perduró desde el siglo 16 (1573), y distinguió y se consustanció con la historia y memoria de la capital. Y dada su vital importancia como pulmón vegetal, fue convertido en Parque Nacional El Ávila, e igual nombre, el 12 de diciembre de 1958.

Cuales fueren las razones del cambio, la intrusa nominación, no ha podido sacar de la memoria y el corazón de los eternos adoradores de El Ávila, (entre los que me incluyo), la grata ensoñación, que dejaran para la posteridad, las hermosas pinturas, plasmadas por maestro hispano venezolano, Manuel Cabré, en torno a la majestuosa montaña. Quien luego, fuera reconocido con justicia, como el pintor del Ávila.

Como olvidar, los entusiastas y pegajosos acordes, de “Cerro el Ávila, cerro el Ávila, cerro el Ávila, plasmados en la letra y canto, del formidable compositor Ylan Chester,… “Voy de Petare rumbo a La Pastora, contemplando la montaña que decora a mi ciudad (…).” Cerró Ávila, Cerro El Ávila, Ávila, Cerro El Ávila, Ávila, Cerro El Ávila. Ávila, Cerro El Ávila (…).

Brusco cambio de nombre, que obviamente, trastoca la letra, la música, la entonación, y tal vez, hasta los bellos sentimientos que llevamos en el alma, con la recordada canción “Cerro El Ávila”, y que difícilmente podrán arrancarnos con ideologías neofascistas.

Breve, pero interesante recuento sobre los ancestros del histórico y adorado cerro capitalino. Y que viene a cuento, por las amenazas, que tal vez, bajo el nuevo nombre, se ciernen sobre el hábitat de colibríes y otras tantas aves silvestres que allí conviven.

El inminente ecocidio, estaría ocurriendo, en el sector Los Venaos, importante área recreativa del oeste de Caracas, en el cerro El Avila, según advierte, la notable exploradora Karen Brewer Carías.

A través de un video que se viralizó en las redes sociales, la inquieta ambientalista, alertó, que quieren derribar un frondoso y floreado pardillo de unos 10 metros de altura  y más de 40 años de existencia, en el cual se acurrucan y alimentan, más de 15 especies de colibríes, algunas de ellas, muy exóticas y difíciles de encontrar, como la “Coqueta Coronada”-

El árbol en cuestión, estaría perjudicando los cables del tendido eléctrico, de los postes allí ubicados.

Como protectora del Ávila y del ecosistema nacional, pero además, apasionada de la “poesía” que trazan los colibríes en su elegante, preciso y colorido vuelo. Karen, lanza un SOS rotundo, para que no derriben el, frondoso, floreado y robusto pardillo.

Con toda la propiedad que le brinda su reconocida experiencia, Karen Brewer, asegura que la solución, nos es derribar el frondoso pardillo, sino podarlo convenientemente, para no ahuyentar las aves.

Y tal sentido, ofreció la solución. Explicó, que el también ecólogo, Javier Mesa, se ofrece podarlo, como corresponde, y que pueden ubicarlo, por el móvil celular No:: 0414.304.1214, para acudir hacerlo.

No ocultaba su emoción, cuando afirmaba, que entre las otras tantas especies de la exótica avecilla, que allí concurren y se pueden contemplar, “están  el “Oriji-Violeta Verde”, el  “Cabeza Azul”, el “Alas de Sable”, el “Pechivioleta”, y muchas más”.

Sin duda alguna, el equilibrio, y la cromática adaptabilidad de los colibríes en sus raudos, precisos  y fugaces vuelos, para obtener el néctar de las flores, deja, al descubierto por instantes, la esplendorosa belleza de la naturaleza, para el deleite, éxtasis, y  contemplación humana.

Es lo que siempre persiguen, en su sabia vigilia, los incansables exploradores, cuidadores del medio ambiente, y eternos adoradores del viento, del sol y del silencio, para que la naturaleza nos regale su belleza.

Jamás, cambiando los nombres de cuanto se antoje, a despecho de ideologías acartonadas y de falsos justicieros de la humanidad, para así avanzar en el neofascismo socialista del siglo XXI. O bien, destruyendo alegremente, valiosos ecosistemas como el Arco Minero, o permitiendo la polución en El Ávila,

Y como postula la gratificante exploradora, Karen Brewer: “Si la naturaleza está bien, nosotros, también”.

Con información de Wikipedia Caracas.

ezzevil34@gmail.com

 

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