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Leonardo Padilla: La convicción en la lucha de resistencia no violenta

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El derrumbe de la Cortina de Hierro y el Muro de Berlín en 1989, así como el colapso de la Unión Soviética en 1991, representan momentos históricos en los que la lucha por la libertad y los derechos humanos prevaleció sobre regímenes totalitarios. En este contexto, se pueden establecer paralelismos con la situación actual en Venezuela, donde muchos ciudadanos luchan por la libertad y la democracia.

Elementos Comunes a Destacar:

1. Descontento Popular: En ambos casos, el descontento de la población fue un factor clave. La crisis económica, la represión política y la falta de libertades llevaron a la gente a buscar cambios radicales.

2. Movimientos No Violentos: Tanto en Europa del Este como en Venezuela hoy, es evidente la presencia y el surgimiento de movimientos de resistencia que promueven la no violencia. Ejemplos como las protestas pacíficas en Berlín y las manifestaciones en Venezuela demuestran que la lucha pacífica puede ser efectiva.

3. Solidaridad Internacional: La presión internacional jugó un papel importante en el derrumbe de regímenes totalitarios. En el caso de Venezuela, la comunidad internacional también ha mostrado su apoyo a los movimientos democráticos.

4. Deslegitimación del Régimen: a pérdida de legitimidad de los regímenes totalitarios, como es el caso de Venezuela, es crucial. La corrupción y la incapacidad para satisfacer las necesidades básicas de la población debilitan su control.

Algunos dirigentes y una parte minoritaria de la población opositora, creen que la lucha no violenta, sin participación en procesos electorales, es inútil, y por eso privilegian la participación electoral como el mecanismo para derrotar al régimen autoritario. Descalifican la política de resistencia y el desconocimiento ciudadano del régimen, confrontando a quienes deciden no participar en las elecciones. Le dan mayor importancia al voto y sacrifican, en el altar de lo electoral, la política de resistencia. No escuchan a la mayoría de los ciudadanos ni entienden que la unidad es con la gente y no solo entre dirigentes. Se equivocan de palmo a palmo; ya han intentado la ruta electoral sin unidad, y los resultados son muy desfavorables. Nada indica que será distinto en una nueva oportunidad de votación convocada y organizada por autoridades usurpadas e ilegítimas, que han demostrado que se roban las elecciones y burlan la soberanía nacional expresada en votos. Los que llaman a votar ¿Que quieren demostrar? ¿Qué somos mayoría? Ya lo demostramos de manera inobjetable el 28 de Julio ¿Demostrar que son unos ladrones?  Ya es conocido, lo hicieron otra vez. Algunos dicen; “sabemos que son unos ladrones”, pero queremos que nos vuelvan a robar, ahhh bueno, hay que llamar a unos especialistas para entender como la víctima de un delito, se presta de manera permanente a las acciones delictivas en lugar de enfrentarlo por otros medios, denunciarlos y exigirle que entreguen el espacio que se robaron.

Es posible derribar un régimen totalitario sin participar en procesos electorales. Aunque es una tarea compleja, hay antecedentes que debemos atender y entender.

Tanto para la idea de la participación electoral como para la resistencia democrática activa sin participación electoral, la unidad es clave. Todos estamos claros en dónde está la unidad: no es unanimidad, pero sí una amplia mayoría. ¿Qué es lo democrático? Una de las condiciones para ser demócratas es aceptar la decisión de las mayorías. Por supuesto, hay que respetar a las minorías, pero en este momento, la mayoría de la dirigencia política opositora y la ciudadanía acompaña el llamado a la política de resistencia y el NO VOTO. Por lo tanto, es fundamental tener presente que esta lucha amerita una organización de resistencia civil.

El movimiento de resistencia civil, como el de Gandhi en India o el movimiento por los derechos civiles en EE.UU., ha demostrado que es posible generar cambios significativos a través de la desobediencia civil y la movilización social. Un ejemplo de acción cívica que permitió cambios fue cuando la presión ciudadana obligó al entonces presidente Chávez a renunciar. La expresión ciudadana del 28 de julio debe tener continuidad con el desconocimiento de las farsas electorales convocadas y con exigencias de cumplimiento del Art. 5 de la Constitución Nacional.

Además, es necesario construir alternativas y crear estructuras de poder, como asambleas comunitarias o redes de apoyo, que ayuden a construir una base sólida para el cambio sin depender de elecciones que están manipuladas.

En esta fase, el uso de nuevas tecnologías y plataformas digitales permite organizar y movilizar a la población de manera más efectiva, facilitando la comunicación y la coordinación de acciones no violentas.

El paralelismo entre la situación de Venezuela y otros casos, como el derrumbe de la Cortina de Hierro, resalta la importancia de la resistencia pacífica y la movilización social. Si bien los contextos son diferentes, las lecciones aprendidas en la lucha por la libertad y la democracia pueden aplicarse en la actualidad. La historia muestra que la lucha no violenta puede ser un camino viable para derribar regímenes totalitarios, incluso sin participar en procesos electorales.

 

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