Distribución de los espacios
La geometría como disciplina de las matemáticas, se caracteriza, por el estudio de las distintas formas o figuras que existen en el espacio, sus características y funcionalidad. Entre esas figuras se encuentran elementos como la curva, la línea recta o los planos de distinta índole. De todas ellas, toma el actual gobierno, una porción, para configurar en el plano político, lo que en estrategia se pudiere denominar la “geometría de los espacios políticos”, con la cual se pretende una vez más, monopolizar todos los espacios, ejecutando acciones políticas en línea recta o dando bandazos, las veces que sean necesarios, para mantenerse en el poder. Al respecto, vale la pena acotar que, el gobierno sabe muy bien calcular y distribuir los distintos espacios de poder, entiéndase la asamblea nacional, las gobernaciones, consejos legislativos, alcaldías y concejos municipales, para ejercer poder y autoridad, sobre territorios e instituciones, que quedarán sí, entrelazados al Poder Ejecutivo nacional, como figuras geométricas que, unen sus puntos de una manera sólida a ese poderoso vértice, de modo indiscutible, pues la subordinación es total.
En esas ponderaciones de los espacios políticos-territoriales, no todos, pueden ser alcanzados o les es permitido alcanzar a los adversarios o detractores del Gobierno. Por ejemplo, el plano de mayor espacio en el espectro de poder, Presidencia de la República, está vedado a éstos, y ¿por qué?, porque es el nivel público que concentra la mayor cantidad de poderes, tanto en lo constitucional, como en lo legal, en todos estos años, los gobernantes actuales han trabajado laboriosamente para concentrar la mayor cantidad de decisiones posibles en ese cargo, configurándolo como un poder autocrático, que aunque sometido a concurso electoral, no era previsible su entrega, por los intereses allí concentrados, lo que no ocurre con los poderes regionales y municipales, por su menor importancia estratégica e influencia nacional, mientras prevalezca el dominio actual en el mayor espacio; aunque si son funcionales, para mostrar un cierto nivel de democracia plural, al aceptarse las victorias en los últimos dos (2) procesos electorales, en apenas cuatro (4) estados, sin que por eso, se haya podido pensar, en una alternancia en el mayor espacio.
Los consabidos sobresaltos
Ahora bien, decíamos la semana pasada en el artículo de opinión anterior que, no deberían olvidar los aspirantes a cargos de elección popular o a la reelección de los mismos, que si no se pliegan a las directrices gubernativas de Factum, podrían a empezar a sufrir sobresaltos o a padecerlos a lo largo de su gestión, sino se suman a sus programas, prueba de lo anterior, fue el comentario hecho desde el Palacio de Miraflores, desde donde se declaró que “los programas de trabajo de los nuevos gobernadores, deben regirse por el plan de las 7T o transformaciones”, con lo cual el pretexto de no ceder espacios, encuentra otro mentís, pues a pesar de que en Venezuela, se proclama constitucionalmente un “Estado Federal Cooperativo” en donde cada espacio estadal, tiene marcado un conjunto de atribuciones a ser ejecutadas por sus gobernantes, incluidos los que puedan resultar electos de la exigua pseudooposición, quienes saben que, van a encontrar los espacios conquistados, allanados por programas de corte socialista o gobierneros, los cuales tendrán que cumplir, por la presión permanente que sobre ellos, ejercerá el régimen.
Esa ampliación de los espacios territoriales y políticos, se amplía con la inconstitucional figura de las comunas, que trasponen al nivel municipal, como la entidad territorial de menor extensión, respecto de las cuales se crearon un conjunto de figuras de autogobierno, con el propósito de empoderarlos como los supuestos representantes o encarnadores de la soberanía popular, lo que alteró o altera el normal desenvolvimiento de las atribuciones de las gobernaciones, sujetas ahora a los designios de las estructuras políticas del psuv, acantonadas en el llamado poder popular, que es según las leyes de ese poder, los representantes de la soberanía popular, todo lo cual es conocido por los aspirantes a las gobernaciones de la pseudo oposición, pues como decíamos anteriormente, en esta geometría de lo público, esos niveles intermedios de gobierno quedarán sujetos a la Presidencia de la República y a las decisiones de esa entelequia llamada poder popular, entonces ¿cómo aceptar cumplir con planes y programas socialistas, si te has presentado como demócrata? sencillo, no se era demócrata al aceptarse las reglas de juego de aquellos.
Aceptación y sujeción a unas reglas
Al aceptar las reglas electorales, los candidatos “democráticos” quedaron bajo la tutela del centralismo autoritario, ahora deberán trabajar por el plan socialista de la patria, su actividad política quedará bastante restringida, no serán líderes con proyección nacional, ni menos promotores de la descentralización política, saben que perderán autonomía a pesar de que la ley se las confiera, porque según ellos, todo ese sacrificio vale la pena, aunque su presencia en las distintas gobernaciones, no tendrá incidencia alguna en la restauración de la democracia, pero sí, contarán con una profunda deslegitimación, pue su permanencia en cada gobernación, no suscitará el interés de la mayoría ciudadana que sabe y entiende perfectamente que, esas elecciones de abril, no tienen la trascendencia ni el significado que pudieron haber tenido las del 28 de julio de 2024, cuyo resultado electoral, aún se reclama, por tanto, las venideras elecciones, son vistas, como un mandato que se les dará desde el poder central, mayor espacio de decisiones, para implementar un conjunto de políticas, hacia el Estado comunal.
En esta etapa en que se pretende reafirmar el dominio electoral del espacio territorial y político, poco importa el acatamiento a la distribución vertical del Poder Público, para eso, romper con la actual división político territorial de Venezuela, es un postulado público del Estado-partido, que hará que el país, se organice y dirija gubernativamente desde dos extremos, por un lado desde la presidencia de la república, interviniendo en la dirección y gestión de las entidades intermedias, en la consolidación del Estado comunal o socialista y por el otro, desde el gobierno de las estructuras políticas del psuv, bajo la denominación de poder popular, para las cuales también trabajarán, los que hoy, prefieren darle la espalda a la soberanía popular, por odios, resentimientos, rivalidades, a sabiendas que el juicio ciudadano contra ellos, perdurará al menos por veinte (20) años, pues lográndose el cambio constructivo de la Presidencia, se desamarrarán otros nudos que transversalizan el desarrollo democrático e independiente del Poder Público, mientras, la élite gubernativa seguirá manejando el espacio político, conforme a sus cálculos e intereses.

