Encontrándose en su Cuartel General en Pasto, el 9 de enero de 1823, el Libertador Simón Bolívar le escribe a su hermana María Antonia, quien había regresado a Caracas de su largo exilio. Su hermano Simón le manifiesta agradecimiento por su preocupación y le informa de los méritos de la señora Manuela Sáenz, a quien señala en la misiva como “una noble amiga de alma muy superior: culta, desprovista de toda intención de ambición, de un temperamento viril, además de femenina…”
El General Bolívar, presidente de Colombia, le confiesa a María Antonia, según texto de la carta: “Yo diría que nunca antes me he sentido tan seguro de mí mismo como ahora, que confidencialmente hago esta declaración. ¡Simón se encuentra enamorado! ¿Qué te parece? No es un jolgorio; ¡Es Manuela, «La Bella»! Dispensa mi efusividad. Pronto tendrás más noticias mías, sé que deseas mi felicidad. La tengo ahora. Tu afectísimo hermano”.
Bolívar y Manuela permanecerán unidos sentimentalmente, en medio de la guerra en el sur y de las obligaciones militares y palaciegas de un presidente en funciones, hasta el año 1830.

