Hay quienes se ufanan en la defensa de los espacios, se rasgan las vestiduras y se tiran al piso para defender su decisión de participar en unas votaciones viciadas de nulidad y amañadas de principio a fin. Si alguna duda quedaba, nos remitimos a lo ocurrido el 28 de julio y en los días posteriores hasta la fecha.
¿Qué espacio se puede defender en medio de una amenaza permanente? ¿Qué debemos demostrar que no hayamos demostrado ya? ¿Qué sentido tiene un curul en una AN cuya integración (277) es completamente contraria a la norma constitucional y donde se suspende a quienes osen mostrar diferencias?
Ese argumento manido e inútil no convence a la gran mayoría; claro que para algunos dirigentes políticos, para la dirección de los partidos políticos y para humildes trabajadores de gobernaciones y alcaldías, ese espacio supone un apoyo. Pero, ¿para qué sirven los salarios de los trabajadores de esas dependencias regionales y municipales?
Cuando se coloca en una balanza el peso de cada argumento, el de preservar los espacios versus defender la libertad, sin duda que la balanza se inclina por defender el espacio de la libertad, recuperar la democracia y defender los resultados del 28 de julio. Esos espacios de la AN, gobernaciones y alcaldías son, en estas circunstancias de la Venezuela tutelada por una organización criminal, espacios inútiles, máxime cuando para dizque participar deben reconocer a Maduro como presidente. Eso no tiene nombre, Díos los perdone, los ciudadanos lo castigarán.
Ciudadano Libertario.

