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Javier García: Hasta el final Venezuela

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Esta no se trata de una consigna hueca expresada como un saludo a la bandera.

No es tampoco la idea repetir con demagogia y artificialmente la frase utilizada por María Corina , líder del pueblo de Venezuela para manifestar nítidamente su determinación de llevar hasta el último tramo el propósito de una agenda libertadora, sabiendo los desengaños y traiciones que hemos padecido en esta lucha.

Ella vencedora de aquellas primarias, victoriosa ante todos los pronósticos, intrigas y trampas, recibiendo ataques desde todos los vértices de nuestros adversarios – nuestros, no de ella, porque son adversarios de una lucha que nos pertenece a todos – a la vista y encubiertos,  estando en el centro de la vorágine.

Encarnando las aspiraciones que los venezolanos tenemos de alcazar por fin el rescate y prevalencia de la libertad, la democracia, la justicia, de los Derechos Humanos para beneficio de todo el pueblo, escogió ese grito para reafirmar que no nos quedaremos a medio camino como ha ocurrido en otros momentos, y especialmente que no abandonaría, que no nos traicionaría, asumiendo todos los riesgos.

Conozco muy pocos que han asumido o podrían asumir tamaño compromiso, difícil sacrificio.

Pero repetimos, que no es solo eso.

Hasta el final se ha convertido en la proclama de lucha del pueblo venezolano.

Con esta frase nos estamos saludando los que tenemos la confianza intacta, la determinación férrea, de profundizar en la ruta que estamos transitando y en el liderazgo que nos acompaña.

Pero más aún, no es solo eso.

Significa también que debemos estar claros en el dónde estamos, cuál es la realidad que padecemos y la tareas a la que estamos obligados para poder liberarnos.

En las circunstancias en las que nos encontramos no es una opción rendirse, entregarse, someterse, y finalmente convertirse en esclavo cómplice del régimen.

Esa no es una alternativa que valga la pena transitarla.

Podemos tener dudas sobre el desarrollo de los acontecimientos; nadie es infalible.

Tener incertidumbre sobre el cumplimiento de los planes, porque los errores existen en los seres humanos, porque las tácticas, las estrategias, no pueden ser expresadas públicamente, inclusive a veces a los más cercanos.

Pero de algo debemos estar seguros, es a que no tenemos el legítimo derecho a dudar de nuestras obligaciones ciudadanas, como pueblo, a fallar en la constancia necesaria para poder salvar a nuestra madre, Venezuela.

El régimen hace su trabajo; su trabajo de propaganda, para usar toda información y engañar, alardear , “burlarse de nosotros”,  provocar tristezas, depresiones, rabias , pesimismos, fracturas, traiciones, en quienes lo escuchan y se dejan llevar por sus maniobras , y por las  aprensiones que posiblemente nos acosan.

La situación social y económica es agobiante, dramática, incluso desesperante; pero no nos dejemos arrastrar por ella, que no nos abrume.

No retroalimentemos la propaganda del crimen. No nos convirtamos en sus mensajeros.

Desesperados, en la pesadumbre, en el pesimismo, podrían caer algunos en la total derrota, y entregándose sin darse casi cuenta al enemigo.

Tenemos todas las razones para mantenemos en pie de lucha.

Tenemos la razón y la fuerza.

Ellos están profundamente débiles, lo demás es propaganda.

En la guerra pueden perderse y ganarse batallas.

Lo que permite entre otras cosas obtener la victoria definitiva es mantener la voluntad de cambio, la moral, la defensa en alto, la ofensiva a la expectativa, la determinación de luchar sin límites.

Del otro lado de la cerca lo que nos espera es la selva, la muerte moral, la cárcel, las cadenas, la humillación, la esclavitud, convertirnos en esclavos de la tiranía, en mandaderos de los criminales, en el mono amaestrado de los opresores.

Darles a nuestros hijos, nietos, una jaula como país, un corral, un catre para que duerman, una cárcel para que ahí entierren sus sueños.

Ante los opresores

Hagamos nuestra aquella frase ancestral de nuestros líderes indígenas Guaicaipuro, Tamanaco…

Ana Karina Róte, aunicon paparoto mantoro itoto manto: Solo nosotros somos gente, aquí no hay cobardes, aquí nadie se rinde.

Mantenerse firme en medio de las circunstancias, con la bandera en alto, no doblegarse por nada, no entregarse, no traicionar, no abandonar la batalla.

Eso no sería justificable. La responsabilidad es nuestra, de todos, de cada uno de nosotros.

Una decisión individualísima…

¡Que aquí nadie se rinda!

¡Vayamos todos juntos hasta el final de la victoria!

¡Hasta el Final, Venezuela!

 

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