La reciente reunión entre un enviado de Trump y el dictador Maduro ha generado diversas reacciones, desde incertidumbre hasta decepción. La imagen del enviado de Trump conversando con Maduro, sumada a la no cancelación de la licencia a Chevron, ha intensificado estos sentimientos. Es comprensible sentir incertidumbre, pero es crucial recordar que esta situación debe ser observada como acciones coyunturales dentro de un proceso más amplio. La administración de Trump ha logrado entablar un diálogo directo con Maduro, lo que ha resultado en la liberación de ciudadanos estadounidenses.
Ahora, ¿acaso esta visita y diálogo contradicen las declaraciones de Trump y otros voceros de su gobierno sobre Maduro y su ejercicio del poder? Considero que no. El tema central sigue siendo estructural y así es asumido por la gran mayoría de los gobiernos democráticos del mundo, así como por demócratas y republicanos en Estados Unidos. No debemos permitir que el árbol de la coyuntura nos impida ver el bosque de lo estructural.
En el bosque de lo estructural encontramos la recompensa por la captura de Maduro, su calificación como organización terrorista y criminal, el reconocimiento a Edmundo González como presidente electo, el calificativo de dictador hacia Maduro, el anuncio del cese de la compra de petróleo y la aprobación de la ley Libertador. Todas estas acciones y declaraciones conforman una estructura sólida que no debe ser ignorada.
Si las acciones coyunturales terminan desmontando, árbol a árbol, el bosque de lo estructural, enfrentaremos dificultades. Sin embargo, al momento, el bosque de lo estructural permanece firme y dispuesto a determinar el rumbo definitivo de la situación en Venezuela. Es crucial que no permitamos que las acciones específicas nos distraigan del panorama general y los principios que deben guiar nuestras decisiones.
Ciudadano Libertario.

