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Julio César Hernández: ¿No ceder espacios o cohabitar?

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Utilidad del precedente electoral

El precedente electoral reciente, de cada una de las elecciones realizadas en nuestro país, en los últimos tres lustros, nos permiten evaluar claramente no sólo el inapropiado comportamiento de la autoridad electoral en cada una de ellas, sino también el modo o las maneras en que el Gobierno nacional, ha recibido y tratado los diversos resultados cuando no le favorecen, todo con la finalidad de poder comprender y describir gráficamente  también, la tradicional y desgastada frase “no hay que ceder espacios”, la cual se convierte a la larga en la puerta de entrada a una experiencia ambigua y compleja. Las anteriores ideas,  nos sirven de cristal para mirar de frente y poder reflexionar de manera objetiva, sobre el llamado a realizar diversas elecciones este año, hecho por el “Imperium Non de Iure”, eso sí, con los pies en la tierra, tomando en consideración el comportamiento o comportamientos históricos del Estado-partido, en los diversos eventos electorales, así como de las fuerzas democráticas que lo han enfrentado, inspiradas en la frase “no podemos ceder espacios”, lo que no ha resultado suficiente.

Así, cada elección ha estado signada por circunstancias diferentes, en donde el Estado-partido ha impuesto sus condiciones ventajistas, lo cual ha llevado a distintas organizaciones civiles y políticas nacionales e internacionales, a denunciar la no existencia de condiciones igualitarias en cada competencia electoral, a calificar a la organización y administración de éstas como restringidas y autoritarias, pues se debe recordar en tal sentido, la inhabilitación de partidos políticos y las escasas por no decir nulas, posibilidades de acceso a los medios de comunicación públicos y de financiamiento, para las fuerzas democráticas, las cuales a lo largo de muchas campañas electorales, han sufrido descalificaciones, persecuciones, exilios o penas de prisión, en este último caso al imputárseles paquetes de delitos, que han hecho de la lucha política una actividad riesgosa y por ende de difícil práctica, traducida en un visible debilitamiento de la misma, dado que, ya no se notan estructuras civiles y políticas articulando trabajo para hacer frente a las acciones o decisiones del Factum Imperius.

Consecuencia suigeneris al resultado electoral

A todo lo anterior, se unen los sucesos del exilio y clandestinidad, que sufren dos de los líderes fundamentales, del “Electus Imperium”, que luego de los resultados electorales, han debido asumir la conducción del Gobierno y simultáneamente la representación del Estado venezolano, para acatar así, la decisión de la mayoría de venezolanos, que con su férrea voluntad cívica vencieron ampliamente las condiciones ventajistas impuestas por el estatus quo oficialista, que se repiten proceso electoral tras proceso, sin que ninguna institución oficial del Poder Público nacional, ponga coto a esos desequilibrios, ni menos la competente en materia electoral, que ha venido siendo dirigida desde otro poder. Un ejemplo fehaciente de esta situación es la irresolución del actual conflicto ciudadano y electoral, como resultado del 28 de julio-2024, y que, conforme al actual Estado Democrático, de Derecho y de Justicia vigente, ya ha debido hacerse.

Ahora bien, la parte oficialista severamente cuestionada, llama a unas nuevas elecciones, para el parlamento nacional, gobernaciones, consejos legislativos, alcaldías y concejos municipales, dicho llamado ha sido recibido por los ciudadanos, con escepticismo y rechazo por las razones antes mencionadas y por otro bloque político pseudodemocrático con bastante ánimo. Estos últimos, de acuerdo a sus constantes actuaciones, han sido vistos como cooptados por el gobierno anterior, lo cual ha llevado a que no sean considerados como una oposición verdadera, porque se presume hayan recibido financiamiento oficialista, y porque cohabitan con el régimen desde hace tiempo, al punto que algunas veces ejercen su vocería, sin recato alguno, y sin cerrar filas en el partido de gobierno. Los cohabitadores, para justificar su voluntad de acudir a un “modelo de elecciones” han dicho que, no se deben o se pueden ceder espacios, argumento que en tiempos pretéritos servía para participar, pero que ahora, no resulta consistente, por la irresolución del resultado electoral 28-J.

¿No ceder espacios?

Vamos a suponer que, la idea es “no ceder espacios” y los candidatos de la pseudooposición o cualquier otro candidato alcanza el cargo de diputado, gobernador, legislador, alcalde o concejal, y conquista o retiene su espacio, ahí va a empezar una nueva brega; entre otras, lidiar con la injerencia del Poder Ejecutivo nacional en su ámbito de competencias y espacio, tener contratiempos para recibir el situado constitucional, carecer de potestades para pagar nóminas de personal, ya que las mimas se hacen desde la capital de la República, control fiscal y político sobre las políticas tributarias, a través de la Ley de Coordinación y Armonización Tributaria, les podrían arrebatar competencias o bienes, como ha ocurrido luego de elecciones anteriores, manipulación de proyectos en favor de los gobernantes oficialistas en el Fondo de Compensación Interterritorial (FCI), minusvalía a su autoridad por las autoridades no civiles; entonces no cederían espacios, pero quedarían inutilizados por el mayor poder del autocratismo imperante, algo así como un vehículo atrapado en medio de un gran lodazal.

Que no olviden los aspirantes a la reelección de todos esos cargos que, si no se plegan a las directrices gubernativas de Factum, se les colocaría un protector, esto es, un gobierno paralelo y si se plegaron, para ser reelectos, serán identificados como pseudodemocrátas que no supieron ser recíprocos con la lucha ciudadana por restablecer el sistema de derechos y libertades, que prefirieron concursar electoralmente a riesgo de perder, sin tener presente que ese intento inocuo por tratar de legitimar un proceso electoral, que por lo demás es imposible, no cuenta con la confianza de la mayoría de la ciudadanía venezolana, que de paso reclamara o peticionará al gobernante que “no cedió espacio” obras, bienes o servicios, sin tener en consideración, las limitaciones presupuestarias o institucionales que éstos puedan confrontar, a causa de las estrategias oficialistas, que como se vio en la reciente competencia electoral por la presidencia de la república, llevó a varios gobernantes y candidatos a cerrar filas  con la tendencia psuvista, sin importarles el juicio que sobre ellos recaerá.

 

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