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Ezequiel Querales Viloria: La venganza de “La Bicha”

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¿Recuerdan el manoseado librito azul que el comandante galáctico, bautizara popularmente, “La Bicha”, y convirtiera en credo de su falsa revolución?.

“Dentro de la Constitución todo, fuera de ella nada”, alardeaba, con el pecho inflado de cínico patriotismo, y vociferaba: que “es la mejor constitución del mundo”.

Una condición “revolucionaria” hecha pétrea, inamovible, en las negociaciones y acuerdos políticos, o económicos, en tiempos del comandante eterno.

Pero la tantas veces, pasada por el forro, de sus títeres y verdugos de ultratumba, se les devuelve ahora, con su caballería jurídica, para hacer respetar la soberanía popular, que reside en el pueblo. (art.5).

Como si se consumara una “dulce venganza”, la tan aclamada, pero igualmente, ultrajada Bicha, desenmascara por todo lo alto, la gran farsa socialista del siglo XXI, y les estrella en cara, toda su falsía. Por eso les urge cambiarla de cabo rabo, sobre todo, sus valores y principios democráticos, para terminar de imponer su nefasta dictadura.

Causa pena ajena,  que a nombre del padre Libertador Simón Bolívar, hayan convertido su sagrado legado político independentista de unidad, libertad y confraternidad, heredado de la heroica revolución francesa, en temible dictadura, que no solo, persigue, secuestra, encarcela, tortura y hasta asesina, sino que también manda a secuestrar y a matar a los adversarios que han huido de su terror, a países vecinos del continente. (caso Ojeda de Chile).

No puede haber algo más vergonzoso para los verdaderos hijos de la gran Patria de Bolívar, que hayan profanado su nombre y legado heroico, para construir con sus postulados, un estado fascista.

Pero volviendo a la “dulce venganza” de la inoportuna, constitución bolivariana, degradada infelizmente, al rango de La Bicha, obviamente, que se ha convertido en un “hueso duro de roer”, para la oclocracia gobernante, a tal punto, que apuran modificarla “como sea”, y ya están llamando a un nuevo circo electorero, con sus compinches alacranes y falsos opositores.

La invocación del “ejercicio de los poderes creadores del soberano, la protección de Dios, el ejemplo histórico de nuestro Libertador Simón Bolívar, así como el heroísmo y sacrificio de nuestros antepasados  aborígenes”, como lo refrenda nuestra carta magna, (La Bicha), no puede ser más contundente, para derribar al fascismo opresor en que buscan convertir a Venezuela, similar al modelo castrista cubano, pero con la falsa careta bolivariana.

La lucha pacífica, gallarda y civilizada, con que la oposición democrática asumió  a la soberana y vigente Constitución Bolivariana de Venezuela, para ellos La Bicha, a fin de rescatar la libertad y la democracia del país, es una muestra de su apego a sus principios y valores, pero igualmente, revela el desprecio, que de ella tienen, quienes la elaboraron y no les basta 25 años de oprobio, para seguir pisoteando al pueblo. De allí, su manifiesta desesperación en cambiarla.

La fortaleza de sus artículos 5 y 25, que establecen, el uno, que la soberanía reside instransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente” (…), y el 25, que vela por que, “Todo acto dictado en el ejercicio del Poder Público, que viole o menoscabe sus derechos y la ley es nulo, y los funcionarios y funcionarias públicos, que lo ordenen o ejecuten, incurren en responsabilidad civil, penal y administrativa” (…).

Pareciera que también son parte de la solapada venganza de La Bicha, los artículos 333 y 350, que aluden, el primero de ellos, a la plena vigencia constitucional, “la cual no se perderá, si dejare de observar por un acto de fuerza, o porque fuere derogada por cualquier otro medio, distinto al previsto en ella”, Y que en tal eventualidad, los ciudadanos (todos), “investido o no de autoridad tendremos del deber de colaborar en establecer su vigencia” (…). Y el otro, el más retador, invoca nada más y nada menos, que la desobediencia civil y el desconocimiento, “de cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe sus principios, valores y garantías democráticas” (…).

Es obvio que en esta azarosa lucha, los ciudadanos hicimos lo que nos correspondía. Cumplimos el glorioso 28 de julio, pero tampoco es que votamos y ya. Pues la democracia se construye todos los días. ¿Y es eso lo que queremos restaurar ?. Aunque no hay que ignorar que la ultrajada Bicha, fue de una gran ayuda esta vez. Esperamos que continúe con su dulce venganza. Y a todos nosotros, echar el resto, hasta el final.

Con información de la CBDV, El Nacional y redes sociales.

ezzevil 34@gmail.com

 

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