Se me perdió la cartera, ya no tengo más dinero, voy a ver a una santera, o a buscar a un buen brujero”…”Eso que un espiritista me mandó un baño de plantas… uno sale de la casa con el día revirado, lo que va a pasar le pasa, aunque vea al babalao (…).
Memorable estrofa de “La Cartera”, salsa de Larry Harlow y su orquesta de 1973, canción que entonces le sugiriera la inolvidable Celia Cruz, quien la había grabado sin éxito. Con ella, cautivó a multitudes, y sigue imponiendo su ritmo salsero desde entonces.
Son recuerdos, que de algún modo, nos permite acercarnos al insólito universo politiquero venezolano de estos tiempos, marcado de santeros, babalaos, fantasías, y que se mueve, entre un surrealismo caribeño, un mordaz y fallido socialismo del siglo XXI, y la angustia existencial de toda una nación.
Viene a colación, por el aparatoso y agresivo secuestro de la líder indiscutible de la política venezolana y Latinoamericana, María Corina Machado, por parte de los esbirros del régimen, un episodio, en el que estuvo a punto de perder la vida, “y se le cayó la cartera azul”, tan popularizada ahora.
Afortunadamente, “solo ha sido la cartera azul, y no la firme voluntad de libertad, entusiasmo y esperanza del bravo pueblo, lo que se ha caído”, ha expresado con alegría, la irreverente luchadora, al subrayar, sentirse “muy orgullosa de ser venezolana”.
“Y lo que va a pasar le pasa al país”, volvemos a ser testigos de la parodia socialista del siglo XXI, para ocultar la contundente paliza electoral que el pueblo soberano les propinara, tanto a ellos, como a sus aliados alacranes, y consumar el descarado fraude del 28 de julio 2024. Y como vaticinaba tanta gente, excepto, los esperanzados venezolanos, este viernes 10 de enero se dio en Caracas, la bochornosa “auto-coronación del dictador venezolano”.
“Digan lo que quieran, hagan lo que quieran, pero esta toma de posesión no la pudieron impedir”, fue parte, de su desafiante discurso, tras asumir su polémico tercer mandato”.
Acusó a los gobiernos democráticos de América Latina, de estar “desquiciados” y “botando baba de odio”, por su incapacidad para sacarlo del poder”. “No aprendieron la experiencia de Guaidó”, agregó.
“Maduro hoy consuma un golpe de Estado y se autoproclama dictador (…). No se puso la banda en el pecho, sino en los tobillos como un grillete, declaró por su parte, el presidente electo, Edmundo González Urrutia”.
En tanto, la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, expresó que “Maduro debería estar ante la justicia y no jurando ilegítimamente”
Como lo informaron las agencias de noticias internacionales, EFE, AFP y VOA, entre otras, “Maduro asume la presidencia de Venezuela, con el único apoyo de sus colegas dictadores de Cuba, Miguel Díaz Canel y Daniel Ortega, de Nicaragua. Mucha presencia policial y pocos asistentes marcaron la toma de posesión, rubricaron los medios.
Desde la Unidad Venezuela, se denunció, “que hoy se ha consumado un golpe de Estado”, y agregó en un comunicado, “que hoy comienza una nueva fase en la lucha por la democracia y la libertad de Venezuela”.
Están persuadidos, que el régimen jugará al desánimo colectivo, con una suerte de guerra civil mental que divide y paraliza. Un perverso dominio psicológico de miedo y terror, que acalla las personas. “Hay que volver a derrotar el pesimismo y la indefensión aprendida, que gracias a la tesonera gallardía y liderazgo de María Corina, fueron superadas y derrotadas”. “El pueblo demostró que ya no tiene miedo”, aplaudió en su última concentración.
“Y lo que va a pasar le pasa, al país ”, aunque se nos pierda la cartera, como en la canción de Larry Harlow.
“No hay que entregarse a grandes júbilos ni a grandes lamentos ante ningún suceso, porque la variabilidad de todas las cosas puede modificarlo por completo en cualquier momento; en cambio, disfrutar en todo momento el presente lo más alegremente posible: esta es la sabiduría de la vida”, recomendaba el sabio Arthur Schopenhauer en su libro “El arte de ser feliz”.
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