Estamos a punto del fin del año 2024, y el ambiente no podía ser más sombrío. La economía destruida en medio de un escenario de desconfianza abierta, luego del robo descarado de las elecciones del 28J, y la represión brutal desatada para intentar frenar la genuina molestia ciudadana.
La proyección que había a comienzos de año alcanzaba el 8 -10% de crecimiento, y ya hemos visto que apenas llegó al 4% en términos macroeconómicos, lo cual, no solo es un fracaso, tratándose de un rebote luego de la larga caída, sino que adicionalmente no llega a las grandes capas de la sociedad, cada vez más depauperada, especialmente en cuanto a los trabajadores; jubilados y pensionados se refiere.
La diferencia que existe entre el dólar paralelo, y el precio del oficial que marca el Banco Central de Venezuela, es un abismo que el gobierno ha sido incapaz –otra vez- de controlar.
Hemos perdido la cuenta de las veces que el gobierno ha anunciado que ¨este año sí será el de la recuperación económica¨; ¨personalmente me voy a dedicar a resolver el tema económico, y Venezuela será entonces una potencia económica¨, ha dicho un sinfín de veces Maduro, y hasta amenazó con torcerle el brazo al ¨malvado dólar del imperio¨. Creemos que no tiene fuerza para torcer nada, excepto la voluntad del pueblo que votó en su contra masivamente.
En cuanto a las libertades ciudadanas, aunque la protesta de los familiares, y organizaciones defensoras de los DDHH, ha logrado que el gobierno libere a algunos de los presos, siguen privados de libertad más de 1.800 personas injusta, y abusivamente. Todo según el capricho del gobierno, y del Fiscal, que es lo mismo.
Pero si bien, la acción gubernamental no puede ser más calamitosa, su contraparte, la oposición no las tiene todas consigo. Luce dividida; a veces sin norte; cohesión, ni dirección política orientadora.
Se ha cometido un nuevo error en lo que se refiere a esa locura corrompida de prorrogar la ¨vigencia de la Asamblea Nacional legítima 2015¨, para dar argumentos al gobierno y atacarlos en conjunto, a pesar de que ha habido deslindes importantes respecto de esa acción.
AD resistencia; Un Nuevo Tiempo, y algunos voceros de Primero Justicia se han mostrado en contra, pero es obvio que en cuanto a este último partido, por cierto judicializado, hay otro sector que irresponsablemente participa de esa estafa llamada AN-2015 ¨legítima¨.
Frente a esta nueva aventura, el gobierno a través del Presidente de la AN, ha sugerido pedir la extradición de los responsables de semejante atrevimiento para juzgarlos en Venezuela.
Hasta el momento de escribir estas líneas, no hemos conocido la opinión del candidato ganador de las elecciones del 28J, ni de la líder de la oposición, Ma. Corina Machado, al respecto.
Frente a este escenario desolador, Maduro ha lanzado una recta encendida, según la cual, el 2025 tendrá un calendario electoral que pasa por elegir en primer lugar los Gobernadores; luego la de Alcaldes, y finalmente las elecciones de la Asamblea Nacional. Todo ello, dando por descontado que se juramentará el 10 de enero como Presidente, con el respaldo institucional del Estado venezolano, incluyendo a las FANB, cuyo acompañamiento ya anunció el Ministro de la Defensa.
Adicionalmente, Maduro ha anunciado que está preparando la reforma Constitucional en conjunto con ¨expertos nacionales e internacionales para defender el derecho a la paz, y la democracia en el país¨ Mayor descaro, imposible!
Esto es –sin atenuantes- un atraco a la soberanía popular, la violación flagrante de la Constitución, y un atropello a la razón, solo sostenible por unas instituciones cooptadas por el poder autoritario, devenido en dictatorial.
Que a nadie se le ocurra volver a recomendar la abstención como formula. Hay que derrotarlos en todos los escenarios, siempre.
A estas alturas, y faltando tan pocos días para que se cumpla el plazo constitucional hacia la juramentación del Presidente de la República, no hay una dirección político-social en la oposición que contribuya con el esfuerzo del ganador de las elecciones en el exilio, y de Ma. Corina Machado en la clandestinidad, para buscar mecanismos de negociación con el gobierno, bajo el auspicio internacional, y alcanzar una transición en paz.
Lo cierto es que de concretarse la intención de Maduro de hacerse juramentar por la fuerza, el país entrará en una acelerada depauperación socioeconómica, y política, cuyo desenlace puede resultar mucho peor que lo actual, ya de por sí extremadamente dramático, y peligroso.
Seguimos auspiciando la idea de una negociación racional que permita el reconocimiento del triunfo opositor del 28J, y el tránsito hacia la gobernabilidad que a todos conviene. Se trata de la salud de la República.
El gobierno se niega a cualquier acuerdo, pero tampoco hay presión cohesionada para lograrlo. No se puede pasar la página como si el 28J no hubiera ocurrido, pero tampoco se puede auspiciar un desmadre que perjudique más aún las condiciones de vida de los venezolanos.
Todos los medios pacíficos son aceptables, y si se tranca el juego, siempre será preferible la búsqueda de mecanismos intermedios que garanticen la paz. Falta poco, pero hay tiempo. Racionalidad.
@romanibarra

