pancarta sol scaled

Jesús Alberto Castillo: El mesias y sus estatuas

Compartir

 

La historia se repite. En la caída del régimen de Bashar Al Assad, en Siria, hemos visto imágenes cargadas de mucho simbolismo político. La multitud derribando estatuas del derrocado dictador y liberación de presos políticos en las tenebrosas cárceles. Son señales que marcan el fin de todo régimen oprobioso para abrir nuevos derroteros. No olvidemos que así ocurrió con Saddam Hussein y otros depuestos dictadores.

Tal comportamiento no debe sorprendernos. La multitud muestra su rabia contra todo lo que representa esclavitud, opresión y tiranía. Se lleva por delante todo sin importar nada. Unas de esas representaciones son las estatuas que los dictadores mandan a construir para perpetuar el culto a la personalidad.

Precisamente, los dictadores llegan al poder ofreciendo un paraíso en la tierra. Se proclaman salvadores y ungidos por la providencia para salvar de todos los males al pueblo. Esperan recibir el apoyo de las masas para poner orden al caos y exaltan su figura en la psiquis colectiva ante la necesidad histórica que deben jugar.

Al llegar al poder se transforman. Aprovechan ese magnetismo con la gente para imponer su proyecto hegemónico. Se vuelven reaccionarios e indolentes frente a las calamidades humanas. Usan la propaganda a diestra y siniestra para adoctrinar al colectivo. Se esmeran en la construcción de estatuas y murales con sus figuras en todos lados para ser venerados eternamente.

Precisamente, ese culto a la personalidad es el que le ha hecho daño a los pueblos. Venezuela no escapa a ese fenómeno. Los salvadores aparecen siempre en momentos de crisis económica y política.    Esa situación, más su discurso atractivo, les permite venderse rápidamente en la gente.

Ese es el verdadero problema que debemos enfrentar y erradicarlo definitivamente de nuestro imaginario popular. Es tiempo de construir ciudadanos con educación de calidad y fortalecer una visión de país sustentada en el esfuerzo colectivo, más que en los cuentos epopéyicos de un mesías.

Politólogo y profesor universitario

 

Traducción »