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Ezequiel Querales Viloria: Por más que quiero, no te puedo olvidar

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Porque a nuestras vidas quisiste envenenar.

Aunque guardando las distancias y obvias motivaciones, del encantador bolero “Congojas”, que antaño pusiera a soñar a miles de enamorados de entonces, el inolvidable Tito Rodríguez, viene a nosotros, el recuerdo festivo de la tumultuosa y gloriosa victoria del bravo pueblo, y consiguiente, paliza electoral a la opresión, de este año que se va.

Es así, como el 2025, pasará a la historia de Venezuela, tal vez del mundo, como la epopeya política de lucha cívica, irreverente, pero civilizada, por la liberación de un país, más apoteósica de los últimos tiempos.

Grandiosa, no solo por el logro del rotundo triunfo electoral, de Edmundo González Urrutia, (EGU), aceptando bajo protesta, las artimañas y felonías que el régimen con descarada alevosía, anudó al cuello de la aguerrida dirigencia opositora, del entusiasta electorado, y con pugnaz atropello, a la fogosa líder del momento, Juana Machado, o María Corina de Arco, nombre que en recuerdo de la legendaria heroína francesa, algunos analistas políticos, han querido dimensionar su temerario coraje contra la “canalla insolente”, del emergente neofascismo socialista del siglo XXI, y sus nefastos adláteres.

Ese maravilloso “striptease” de coraje, angustia, y bravía lucha por la libertad de la patria, de MCM, sean probablemente, junto a la hazaña de Luisa Cáceres de Arismendi, quien pese a las inclementes torturas, nunca renunció a sus ideales republicanos, las más certeras joyas, de valentía histórica de la mujer venezolana, por preservar la independencia y libertad que nos legara el Padre Libertador, Simón Bolívar.

Sin duda alguna, la brava dama de hierro venezolana ha trazado un deseo ferviente y desesperanzado por salir de las sombras. Primero con el jubiloso éxito de las tan vilipendiadas elecciones primarias de octubre 2023,  luego, al enfrentar el descarado ventajismo dictatorial, en una “lucha de David contra Goliat”, en la represiva contienda electoral, finalmente, con la rotunda e irrebatible victoria del 28 de julio, que se ha querido arrebatar, bajo el terror de las bayonetas.

El catálogo de desgracias y degradaciones de la politiquería y “conchupancias de alacranes” colaboracionistas, en que lastimosamente, ha devenido la otrora pujante Tierra de Gracia, es  indigno emular, y muy frustrante, seguir soportando.

Es imposible, que esta gloriosa ruta de tantos caminos empedrados e inesperado aciertos, trazado por el talento y valentía de la bravía Juana Machado, o María Corina de Arco, sin parangón en los anales de la historia venezolana, no tenga un desenlace feliz.

Se hace  muy difícil pensar, que tras la larga y tormentosa travesía, la valerosa lucha de 15, o más años, pierda vigor y esencia, a la vista de un mundo que lamentablemente, se complica y auto complace.

Aún, con la asidua acumulación de horrores y vientos temporales a favor de la opresión de bayonetas, ruge un airoso torbellino, que despliega contundente, su voz de libertad, que hace difícil olvidar el 2025, como el año de la liberación y del verdadero ingreso, de Venezuela al siglo XXI. (Seguimos anclados al pasado).

Y para nutrir el alma de nostalgias y de “Congojas”,  y valorar, realmente, que recordar es vivir, optamos por recordar, aun cuando nuestras vidas, han pretendido ser envenenadas, por la oclocracia neofascista, aunque no de pasión y amor, como Tito Rodríguez, con sus inolvidables canciones.

ezzevil34@gmail.com

 

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