Y llena de mentiras añadiría al título de esta columna donde regreso a mis habituales batiburrillos donde mezclo varios temas… a ver.
Según la propaganda del gobierno, la Academia Merici es el instituto donde la oligarquía venezolana envía a estudiar sus hijas desde el pre kínder hasta graduarse de bachilleras.
En realidad aunque ciertamente era difícil ingresar a esa exigente institución, las oligarquías en Venezuela no son eternas… cambian con cada régimen y el actual lleva un cuarto de siglo administrando el petróleo.
En el Merici estudió María Corina Machado pero antes que ella allí estudiaron todas mis cuatro hermanas y usted lector dirá si mi familia es oligarca.
Sobre el tema de la educación venezolana hay mucho que decir pero el que los hijos de lo que nuestro pueblo llama “enchufados” estudien en colegios especiales para ellos… cuando no lo hacen en el exterior… explica el por qué la Academia Merici anda de capa caída.
Situación como dicen sobrevenida, merced a que la matrícula y mensualidades que en ese colegio no son altas… ahora más bien estudian jóvenes de clase media y las hijas de ricos brillan por ausencia.
De hecho el Merici está a punto de cerrar por llevar años dando pérdidas a causa de la caída de las vocaciones –en el colegio solo quedan dos monjas imposibles de sustituir con profesores que si bien no ganan los cuatro dólares mensuales que es el pago de los de la UCV… igual ganan muy poquito-.
Al “amigo del ministro”… el que lleva un programa con un mazo de troglodita en la mano… y también a don Mario Silva les convendría darse una vuelta por algunos de los colegios donde estudian los hijos de enchufados.
Si lo hicieran, antes de que caer al suelo asombrados, se enterarían que en esos planteles para hijos de enchufados es casi imposible ingresar para un niño cualquiera.
Averiguarían entonces esos dos honorables ciudadanos que a los profesores en esos ocultos planteles les pagan entre 500 y 1000 dólares al mes… más lo que se meten con clases extras porque los alumnos no se distinguen por ser buenos estudiantes… sino por haber escogido bien el hogar enchufado donde nacieron.
Ojo: estos colegios de enchufados no son del Opus Dei –de hecho la universidad cercana a “La Obra”, la Mote Ávila, este año no abrió la escuela de Derecho por falta de estudiantes-.
Tampoco son de los Legionarios de Cristo, planteles costosos y donde los hijos e hijas de viejos oligarcas envían a sus muchachos a estudiar cuando no los sacaron antes al exterior.
Los colegios para enchufaditos son planteles semi clandestinos… ubicados en el este de Caracas… en casas sin zonificación pero que gozan de todos los permisos… especialmente los de alcaldes alcahuetas o ladrones… donde los muchachones de la clase alta revolucionaria estudian.
Bien: en vísperas de la Navidad que es la festividad que une a la cristiandad tanto anglosajona como la hispana y en general a occidente se acerca un 24 de diciembre pleno de incertidumbres.
Leyendo viejas crónicas es lícito decir que celebraremos y eso es en muchos casos un decir… el presunto o real nacimiento de Jesús en momentos muy difíciles y hasta pavorosos. Momentos peores que la recesión de 1929 cuando banqueros se suicidaron… o la de 1938 cuando restos de la “Belle Epoque” veraneaban mientras Hitler se armaba.
Estos días huelen a guerra y por algo el país más católico de Europa… Polonia… le está dando instrucción de tiro a los alumnos de primaria… y no es para menos.
Ya que hemos recibido como regalo navideño que el país más poderoso de occidente se una a las facciones violentas y guerreras del islamismo… grupos que la ONU y los Estados Unidos calificaron como terroristas y que para evitar dudas desde y poco antes de la caída del gobierno Sirio… se entretienen decapitando católicos.
Y en este juego geopolítico se celebra que merced al celestinaje con Netanyahu que mantiene el gobierno de Biden… en Siria hayan ganado, cada uno por su lado, es verdad… los enemigos de la cristiandad: Isis e Israel.
Para los lectores Feliz Navidad… tomémoslo con calma y quizás encontraremos descanso en las viejas costumbres… las de antes del consumismo.

