El mundial es, sin ningún tipo de dudas, el evento deportivo más grande del mundo. Cada cuatro años, convoca a millones de almas bajo una misma pasión. Pero detrás de esta fiesta global, se esconde una verdad incómoda: la FIFA, más preocupada por llenar arcas que por preservar la esencia del juego.
Un centenario sin tradición
La FIFA oficializó los países que serán sedes del mundial de 2030.Entre ellos aparecen: España, Portugal y Marruecos; sin embargo este mundial tiene un matiz especial, ya que es el centenario. Por ello, para conmemorar los 100 años de tradición, se decidió que el mundial debería “volver” donde empezó: Uruguay (anfitrión del primer mundial), Argentina y Paraguay serán sedes de 3 partidos del evento, uno cada uno. Por primera vez en la historia participaran 6 países en la organización, que a su vez, representan a 3 continentes diferentes.
Personalmente esta decisión no tiene sentido. Si quieres conmemorar los 100 años me parece perfecto, pero entonces deberían cubrir la competición completa, y más considerando los hechos: La candidatura de España, Portugal y Marruecos fue la única propuesta recibida para organizar este mundial, pero al mismo tiempo, al involucrar a Uruguay, Argentina y Paraguay le estas quitando el cupo al continente latinoamericano de poder organizar la competición próximamente, en base al principio de rotación geográfica. Gastar el cupo en solo 3 partidos, no vale la pena y deberían habérsela guardado o usarla en su totalidad y que Europa hubiese organizado el del 2034. Sean las razones que sean, me parece imposible pensar que 3 países de Latinoamérica sean tan incompetentes de organizar un mundial de calidad. Por supuesto que los hinchas se han quejado al respecto, ya que esta decisión supone un duro golpe para el medioambiente y sus bolsillos.
El negocio millonario
Los que seguro no lloraran por sus bolsillos y más bien presumirán de ellos, son los países anfitriones, centrándonos principalmente en los que abordan el 99.9% de la competición, que han distribuido sus ingresos y sus costos.
El Gobierno español calcula que la concesión del Mundial reportará al país 5.120 millones al PIB y más de 5.500 millones de gasto turístico. El torneo generará un volumen de negocio de 5.120 millones de euros y 82.513 empleos a tiempo completo. A esta cifra habría que sumar los ingresos que dejarán los visitantes específicos del Mundial, que se aguarda que superen los 5.500 millones de euros. En lo que respecta a la venta de entradas y los servicios preferentes, la FIFA ha previsto que los ingresos brutos superen la cifra base estimada en aproximadamente 20 % (lo que equivale a más de 190 millones de euros).
Por otro lado, Portugal tendrá un impacto de más de 800 millones de euros en el PIB de y estará asociada a 20,000 empleos en el país, según estimaciones de PwC en su informe sobre el impacto económico y social del Mundial 2030. Se estima que la Copa Mundial de 2030 atraerá entre 300,000 y 500,000 visitantes a Portugal, quienes gastarán entre 500 y 660 millones de euros en el comercio local, productos y servicios”, destacó PwC, agregando que “los beneficios intangibles, como el bienestar y la utilidad percibida por los ciudadanos, superarán 8.5 veces la inversión realizada en la organización del evento.”
Marruecos no se queda atrás y ya ha impulsado proyectos de inversión en su territorio, tanto por parte de empresas locales como extranjeras, incentivadas por el gobierno, incluida la construcción y la renovación de los estadios. Se espera que inyecte 1.200 millones de dólares en su economía. La empresa Valoris Security señala en su informe que si Marruecos acoge un tercio del total de partidos, se sumarían entre 850 millones y 1.200 millones de dólares a su economía nacional, ya que se estima que el Reino gane entre 25 y 37,5 millones de dólares por partido.
Por supuesto que la FIFA no se iba a quedar sin recibir su parte de la torta. Los ingresos de esta organización provienen de los patrocinadores y los derechos televisivos, por lo que aún no podemos calcular específicamente cuanto pueden llegar a recolectar, pero el último ciclo mundialista (2019- 2022) le dio una caja de US$ 7.500 millones, que fueron US$ 1.000 millones más de lo previsto. Esta cifra supero con holgura los ingresos de US$ 5.400 millones del Mundial de 2018 disputado en Rusia. Entonces, si consideramos que este mundial tiene más equipos (48) y por consiguiente una mayor cantidad de partidos (104), significa que los ingresos deberían subir exponencialmente, lo que evidencia las verdaderas intenciones de Infantino con este cambio de formato, quien recibe bonificaciones millonarias cuando finalizan los mundiales. Después del mundial de 2022, Infantino recibió una bonificación de más de 1,6 millones de francos suizos.
Se repite la historia de 2022
Debido al principio de rotación geográfica, la FIFA limitó en su día la sede de 2034 a las confederaciones de Asia y Oceanía. Finalmente el elegido fue Arabia, que fue la única candidata (en un escenario limitado),tras la renuncia de Australia e Indonesia y vuelve a despertar las mismas polémicas del mundial de Catar en 2022.Este mundial es muy recordado porque termino con un final feliz, pero a su vez fue muy cuestionado por la violación a los derechos humanos de los trabajadores, registrando miles de muertes en el proceso (5.000 aproximadamente), ya que era un país que no estaba preparada en infraestructura y que trabajaba a contrarreloj, lo que les obligaba a trabajar bajo un intenso sol, largas horas al día y en unas condiciones de vida lamentables.
Al menos en este caso, Arabia cuenta con un auge en su tradición futbolística. No por nada Cristiano Ronaldo dijo que será “el mejor mundial de la historia”, pero por otro lado, la ONG manifestó lo siguiente: “Pone vidas en peligro y revela la vacuidad de los compromisos de la FIFA en materia de derechos humanos. Lise Klaveness, presidenta de la federación de fútbol de Noruega, apoyo a la ONG y expreso: “La falta de previsibilidad y procesos abiertos desafían la confianza en la FIFA como el custodio global del fútbol”. Arabia Saudita se comprometió a seguir recomendaciones de la OIT, pero una queja formal presentada por el sindicato global Building and Wood Workers International señala continuos abusos laborales en el país. Al mismo tiempo, Infantino, presidente de la FIFA, salió a defender al país árabe “Somos por supuesto muy conscientes de las críticas y de los temores”, dijo, antes de asegurar que un Mundial de fútbol es “un catalizador singular” que puede tener “un impacto positivo sobre los derechos humanos”.
Este mismo escenario lo vimos años atrás y todo lo que eso desencadenó en el mundo, pero, por supuesto que sí han elegido esta sede, a pesar de las controversias, hay una razón de peso para ello. Infantino ha estado fortaleciendo sus lazos con Arabia en los últimos años y se confirmó un acuerdo de patrocinio con la empresa petrolera estatal saudí, Aramco.Este acuerdo incluye el patrocinio del mundial de la FIFA hasta 2027 y se espera que sea uno de los más lucrativos en la historia de la organización, por lo que poner este país como sede es un intento más de fortalecer esta relación y conseguir que Aramco se convierta en uno de los patrocinadores recurrentes, al igual que Adidas y Coca Cola.
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