17% de los venezolanos está subalimentado o pasa hambre, advierte ONG. La CEIBA.
Nicolás Maduro dice que Elon Musk está “formando” a los jóvenes para el “fascismo”. EFE.
El chavismo se reestructura tras el fracaso electoral. El País.
El trabajo en educación, como es natural en todo oficio, quiere vivir mejor siempre, hoy quiere salir urgentemente de estos tres años sin aumento salarial real, mientras tiene que consumir en una divisa que ha incrementado su paridad más de cuatro veces, en camino a las cinco y más, si se escuchan bien las alamas. Tiene que salir de la trágica realidad de ganar en bolívares inútiles y vivir en costosos dólares imperiales. Aspira esa gran parte de la fuerza laboral del país, dejar de alimentar, vía Tapón del Darién, las caravanas en camino al “sueño americano” porque en este país la vida se ha trocado en insoportable pesadilla.
Y como ciudadanía comprometida con la dinámica histórica, como suele caracterizar a quienes se preocupan y ocupan por el destino de la educación nacional, aspira el trabajo en educación que se respeten los resultados probados del 28j, pues sería la ruta más indicada a un transición razonable a un proyecto educativo de inspiración realmente democrática. Un proyecto con iniciativas realmente contables, para abonar la recuperación de las posibilidades de una reforma educativa a la altura de las necesidades de un país en tránsito al siglo XXI, y no al siglo XIX como está ocurriendo.
Los dos ministros de la educación, como se relata muestralmente en esta edición 1025 de la Memoria Educativa Venezolana, han desarrollado desde su nombramiento una febril actividad en los medios de cara a la reforma educativa escolar, sobre todo el de Educación Básica, pues el de Universidad parece inclinarse más por la aparición en los medios con actitud diligente para la renovación de las relaciones perdidas entre su ministerio y las instituciones todas. Mucho ruido de creación de expectativas de mejora de la calidad de la educación por parte del ministro Rodríguez y de respeto administrativo a las universidades autónomas, tan maltratadas por el gobierno, como lo denunciaba frecuentemente el hoy ministro de la educación universitaria Ricardo Sánchez, cuando era sufrido (más que flamante como se observa hoy en calidad de ministro) presidente de la Federación de Centros de la UCV.
Es el Ministro Rodríguez del MPPE quien ha generado las mayores expectativas y hasta ilusiones de todos los protagonistas del sacudón ministerial en curso: la Reforma Curricular, la Formación Docente, el auxilio real a las necesidades de la calidad de vida del sector trabajo, a la vez que toda una batería cambios que quisieran ser una suerte esperanzadora del ahora sí vamos en serio con la reforma educativa impostergable. Tanto que algunos puedan llegar a pensar que la figura providencial del joven ministro es encarnación de la voluntad pedagógica y política de redención cuasi mágica del destino de la educación de las mayorías. Poco más que ilusionismo político, útil para el gobernar para seguir gobernando y para el posicionamiento político personal del ministro, en la disputa política de ocasión, después del su estruendoso fracaso, junto al Sr. Sánchez, como actores principalísimos en las presidenciales en el Estado Miranda. Sospechamos, como habitualmente lo hace la academia de compromiso pedagógico ante el reiterado incumplimiento oficial, que se trata nuevamente de instalaciones mediáticas, de escaso compromiso, cuando lo hay, con las necesidades de la educación real, la que existe fuera de la propaganda oficial. Por lo cual existen, y así lo están manifestando los gremios y la academia pedagógica, serias dudas respecto a lo que dice quiere hacer el ministro Rodríguez. En cualquier caso, estaremos aquí para producir el seguimiento y generar la memoria de su vuelta gloriosa a la patria educativa, o de la temida posibilidad de que se trate esta reestructuración del tren ministerial de un nuevo más de lo mismo.
Revista Nº 1025 memoria Educativa Venezolana, paso a paso

