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Pedro R. García: ¿Está comprometida la soberanía de la República?…

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Como afirmaba Stendhal, todo lo exagerado se vuelve insignificante.

Punto de quiebre

En efecto en el planeta avanza un brutal recelo que refleja las imperfectas caricaturas de democracias asentadas en buena parte de los países desarroyados que rechazan cualquier presunción de verdades concluyentes, que fuerzan y así lo expresan la plena libertad de los ciudadanos. Pero al final lo único que se aspira es a una especie de consenso inducido sobre temas por demás polémicos. En consecuencia, si alguien, o instituciones,  intentan formular un juicio acerca de algunos elementos que sofocan a la sociedad, o hacer una valoración ética aspirando a que se establezcan principios esenciales que den luces a la acción política, firmes a la entidad de las sociedades intermedias (representación política) que nos de argumentos para la superación del cínico y deshumanizado economicismo, o ruidosos ensayos yamados revoluciones… Quienes insistan en opiniones diferentes serán acusados de dogmáticos, anárquicos, filo-terroristas o de interferir de forma, desconsiderada con supuestos mensajes “revelados” en el desarroyo de la razón humana autónoma. Para el debate en incremento no existen verdades sino opiniones. En el campo filosófico, por su parte se han abandonado las reflexiones candentes y propias de la metafísica, y se dedica una particular atención a cuestiones fragmentarias, dotadas sin duda de intereses, pero no definitivas; una precaria fenomenológica o hermenéutica de textos que no alcanzan siempre a pronunciarse sobre el fondo de la realidad, los estudios con pretensión de erudición relacionados con el análisis y valoración de los logros de las ciencias experimentales. Todo suele posarse en la superficie o, a lo más, en una inmediata zona subcutánea. Eso sí, muy técnicamente orquestado. (Heidegger), por acercarnos más a nuestros días, destaca la resistencia “que el hombre del “Ser” diluido en el anonimato opone para salir de la masa y confrontarse consigo mismo”.

Ubicando algunas pistas…

El análisis más común de una estrategia señala como acierto básico el intentar trazar en el país y aquí en el hoy un nuevo eje de comprensión y definición política y, consecuentemente, imaginar una nueva forma de precisar al contendor. El nuevo discurso debe tener el influjo para imponerse al imaginario de la sociedad venezolana con todas nuestras particularidades un límite distinto: que separa al hombre yano de los viejos y nuevos grupos de intereses, una línea fronteriza de un lado el pueblo históricamente preterido, igual que sectores de la clase media, profesional trabajadora, empresarios, comerciantes, decentes y, del otro, los viejos y nuevos grupos de privilegiados o sépticos que solo merecen la amonestación moral y su separación como apagados tizones de (la vieja o nueva política). Sin pretender descalificar exitosas tesis desde teorizaciones del análisis frente a un discurso como en el (98) que con tono aferente afinó sus cuerdas con la ayuda del entramado mediático y los grupos de intereses  ya el liderazgo disminuido los partidos había sido sustituido por los medios  el poder no gravitaba ya entre la Florida (AD) y Cujicitos (EL COPEI)) para ese momento ya mudados a los Caobos Cisneros Venevisión y  el Grupo 1-BC Lo Ruices y Quinta Crespo, quienes junto a los  hijos y sucesores de gomecismo forzaron el naufragio del modelo de democracia representativa. Este intento de observación es insuficiente. Hoy María Corina con coherencia y coraje ha arriesgado  y logrado fracturar los grupos que con estrechas razones solo han buscado el éxito funcional del discurso y la conquista de espacios de poder político contiguo, pero no anticipan en obligar más objetivamente la naturaleza de una propuesta, ni tampoco las consecuencias a que esta conduciría en el mediano plazo así fuera por la vía dialogada y produjera un liderazgo distinto que se lograse, por consenso o por el voto a pesar de las complejidades en la conducción de las instituciones heridas hoy de muerte, verbi gracia (CNE-TSJ). Es cierto que en la teoría del discurso no tiene mucho sentido remitirse a una objetividad situada fuera del juicio, las que nos hemos planteado muchos en los últimos y sucesivos eventos electorales y especialmente el ultimo que fue evidentemente fraudulento, por más que muchos quisieran que lo que nos ocurre se distancie de los totalitarismos clásicos del siglo XX. Ejemplo hemos revisado la caracterización de nuestro régimen con el fascismo, como un fenómeno de representación. “Él es el modelo de una sociedad que se instituye sin divisiones, que ambiciona el dominio de las organizaciones, pretendiendo ser admitida por todos y estar aparentemente habitada por un mismo proyecto de rescate de la democracia”. La nota esencial de algunos comportamientos entre grupos afines es de querer seguir copando los espacios con el manejo engañoso que impide las posibilidades a liderazgos diversos en nuestros caseríos y Municipios, es lo que ha producido antes y ahora, una apropiación completa de la esfera del poder que resulta una negación de cualquier segmentación interna de la sociedad, y de grupos políticos, así como de cualquier posibilidad de alteridad (legítima). Repasemos: cuando algunos factores de la incurable (MUD, hoy trocada en la interfecta Plataforma Democrática) recientemente arroyada por el liderazgo emergente de María Corina Machado, que revelo que no es una división de la sociedad en dos o más ofertas políticas distintas, lo que hizo es correr el velo que la sociedad o que el pueblo decente esta de un lado de la cerca, de la suya, y los que subsisten del otro lado intelectual y moralmente agotados, replica sincrónica desde la coalición que ejerce las funciones fácticamente del poder, planteado así con radicalidad pero hay matices porque no  todos son innecesarios).

Falsos dilemas…

De hecho, no se propone nada sino un límite. La sociedad decente que fingidamente han asumido algunos de los “aliados” como suyas, los factores que la opción de María Corina ha venido compactado en el país no deben estar cruzados por segmentaciones, sino por ideas e intereses plurales, que no es única o, si se quiere, preexistimos para decirlo de alguna manera una realidad total no dividida: toda la gente decente, que por definición son todos los vecinos respetables, estamos y estaremos ayí, en el lado de la sociedad en general, que es nuestro fin. Lo que debemos procurar que permanezca fuera de ese conjunto no es ciudadanía, vecinos pueblo, “es la corrupción, el sectarismo, los viejos y nuevos anacronismos” de factores desplazados que todavía no han descubierto cuál es su rol, sin poder asumir un marco comprensivo frente a una situación que los desbordo hace rato con creces. El esfuerzo no debe pretender representar los sentimientos de una fracción, sino de todos, incluidos a los que hoy desde las trincheras cada vez más frágiles y complejas de un gobierno en trance agónico luchan por abrirse paso por su sobrevivencia. No es tratar de personalizar costos o sentimientos políticos fracciónales, sino a todos los venezolanos, entendido como totalidad indivisa, existente y antagónica de quienes apelan a él en búsqueda solo unos del voto y otros con levedad del poder. En este sentido, todos estamos obligados a seguir intentando el rescate del país y aquí en cada lugar una oferta de tarea que el nuevo espacio político que los contradice directamente y que definitivamente no entienden lo que es pluralismo democrático y, en ese formal sentido, han asumiendo conductas que rozan posturas fascistas. Esta consecuencia es inexorable porque la definición de la subjetividad protagonista del movimiento se hace en unos términos tan genéricos que sus límites coinciden con los de la misma sociedad. Cierto que el partido político predominante en las democracias actuales, en el occidente es el catch-all-party. (Atrápalo todo) En muchas de las declaraciones públicas late un infatuamiento de nuevo cuño. Cuando afirman algunos aliados que no son de derechas o izquierdas, sino que son liberales y punto, estamos ejerciendo una retórica preñada de simplificaciones (o abusando de una indefinición táctica que aparentemente conviene ahora), y estaríamos definiendo una grafía en unos términos tan amplios que expulsa precipitadamente a todos los demás del campo de juego, convirtiéndonos en no-demócratas. Al retornamos a escuchar calificativos que nos suenan tan insólitos como el de “derecha criminal”, o de “resentidos sociales” aplicada a los políticos que roban o se corrompen, en el marco discursivo, denota que aparente todos los políticos son corruptos o delincuentes, lo cual no es verdad. Nosotros debemos invitarnos a que juntos asumamos en definitiva la representación de la sociedad como unidad indivisa, pero entendiendo que no hay una facción del pueblo como si solo esta fuera la parte sana y unida de un conglomerado que se volvería un bloque granítico una vez que se despidiera a los grupos cosmopolitas a los oligarcas, a los resentidos, esa postura nos retrotrae a lo que fue la Guerra federal iniciada formalmente en Coro, hoy mostrando graves semejanzas que revelan que nos quedan restos de capitanes negreros, así como expresiones parecidas en las que adjetivamos despectivamente como en el próximo pasado lo hicimos con los militantes de los partidos populares al señalarlos peyorativamente como pata en suelo. Al final no desconocemos la multiplicidad de identidades relacionales y políticas que continuamente se tejen y destejen entre nosotros. De hecho, admitimos el pluralismo de identidades sociales, que reconócenos en nuestro propio interior, así como en los otros. Todas las divisiones representadas en intereses, grupos, etnias, comunidades, expresiones culturales, (la “masa”) tienen que estar dentro de los círculos de discusión que se elaboren y se recojan en decisiones, a contravίa de lo que han venido haciendo imperturbablemente las vieja y nuevas cúpulas “dirigentes”, sean acopiadas los resúmenes de las expresiones organizadas en las comunidades, de forma que nada puede quedar fuera del movimiento salvo los que se autoexcluyan.

“la vieja fe en la capacidad ecuménica de la política”.

Es decir, que no se reconoce la inevitable segmentación del mundo moderno en una complejidad de sistemas (económico, jurídico, educativo. mediático, tecnológico) y consideran a la política (su política) como capaz de ser la única dirección interpretativa y operadora de todos los demás subsistemas. Para muchos venezolanos (y este es un tema grueso, que hay que masticar) la economía, por ejemplo, en este momento no es sino una construcción discursiva más, que por eyo puede ser tratada con los recursos intersubjetivos y relacionales que proporciona la política, sobre todo si se accede al poder. De ahí que deben nacer las propuestas de racionalidad de la economía para desde la política yegar a soluciones de tipo autónomo. Quizá lo más neurálgico para el caso de que yegen estos grupos al poder, está la resurrección política del pasado de un constitucionalismo liberal considerado como represivo de la espontaneidad social y rémora para la emancipación de los intereses populares. Cuando algunos hablan de cambios expeditos jurídicos-formales para desmantelar a la coalición gobernante no parecen ser conscientes de que no discuten de lo mismo de quienes con serenidad abordan ese tema, (Las Propuestas de la UCAB de la Fundación Hannah Arendt y el Proyecto Integrador para Venezuela de CEINA) de la Universidad Monte Ávila, Venezuela Tierra de Gracia, de MCM muchos otros. Es un equívoco que puede interesar, pero que puede resultar un terrible salto al vacío para la precaria institucional en el futuro inmediato. Es decir, torcer interpretaciones constitucionales como pura facticidad, como “poder de pasar de un extremo a otro”, como “principio absoluto” Hay unos temas que deben contenderse para encontrar el verdadero camino sin los cuales sería imposible determinar ese debate según el cual dos posiciones rivalizan acerca del mundo del presente. Algunos sostienen que estamos en el camino de la época de cambios, y otros sostienen que estamos ante la presencia de un cambio de época. Cualquier disputa seria y responsable tiene la obligación y el deber ineludible de contender y fijar posición respecto a los temas del presente. En Venezuela tenemos la “Historia Crítica del Concepto de Democracia” escrito por el venezolano Tomás Enrique Carrillo Batalla. Que puede ayudar, sin esquivar lo que sobre el particular está establecido en nuestra Carta Magna de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, que por cierto recoge lo más avanzado en materia constitucional sobre el tema en el mundo. Sería inaceptable que alguien pudiese siquiera imaginar retrotraernos a viejos conceptos de las democracias de elites, de las seudo democracias, o de las monarquías constitucionales, un reagrupamiento de los factores democráticos en Venezuela debe levantar velas de lo que está establecido en la Constitución vigente y quienes aspiren a ser los legatarios del régimen-PSUV, aunque en que por creemos que por el camino que    transitan que ya es tarde tarde  para sugerirles que deben pasearse sin gríngolas en el carácter particular que recapituló Chávez como concepto en su prédica denominada “El Golpe de Timón”, (que hoy la coalición gobernante tiene atorada en el esófago como boa constrictor), después triunfo de María Corina que la erigió como segura líder del país, y de la hecatombe que arranco con  los resultados del  lastimoso referéndum, y el naufragio  el 28 de Julio. Por cierto, se en este próximo año se cumple, el 105 aniversario del vil asesinato de Rosa Luxemburgo, el 15 de enero de 1919. Oportuno recordar unas palabras de esta clarividente en el texto amado sobre la Revolución Rusa, escrito en 1918, donde la gran revolucionaria alemana realiza la primera crítica a fondo al modelo soviético. Repasemos con atención estas palabras expresadas con contundencia: “Siempre hemos diferenciado el contenido social de la forma política de la democracia burguesa; siempre hemos denunciado el duro contenido de desigualdad social y falta de libertad que se esconde bajo la dulce cobertura de la igualdad y la libertad formales, y no lo hicimos para repudiar a estas, sino para impulsar a la clase obrera a no contentarse con la cobertura, sino a conquistar el poder político para crear una democracia socialista en reemplazo de la democracia burguesa, no para eliminar la democracia”. Podrían lucir para algunos ejercicios de tortícolis histórica, pero y hoy dan palos dan palos a ciegas, y otras vueltas en circulo), si no conoces tu anterioridad, no puedes aportar para la construcción de la posteridad), son confrontaciones inevitables y que nos permiten elevar la altura del debate político-programático necesario en el marco del conflicto económico, político y social que vive Venezuela y que va a seguir existiendo por un rato. Y se no se debe temer contender sobre esta particularidad esencial, bien para reconocerla, para refutarla o bien para superarla, pero nunca para retrotraerse a épocas revocadas.

Aspiramos que en el liderazgo reciente, que asumió la apasionada María Corina, se aproveche y se profundice la disputa seria y sensata acerca de los diversos temas expuestos y sobre los que debe definirse y refrendarse como un acuerdo nacional, “un pacto societario” que incorpore ejemplo, limitar la reelección a dos periodos, de cuatro años, bajarle el copete al presidencialismo, elección con balotaje, incluidos inclusive en los Estados y principales Ciudades, nuevo esquema de representación, definir una nueva relación sociedad-Estado, igual que superar el viejo taylorismo e ir una nueva relación capital-trabajo, y en especial acordarse en un modelo educativo que recoja aparte de nuestros humamos valores todo lo avanzado en tecnologías y los símbolos de los nuevos tiempos abordando por supuesto en el continuo todo lo particular en materia de petróleo, gas y energía; y establecer un monto de esos ingresos considerables y obligatorio sobre la producción agroalimentaria, la industrialización, sobre las políticas sociales en materia de alimentación, salud, vivienda, y demás. Desde nuestra limitada perspectiva y entre muchos otros serian el desiderátum desde un enfoque democrático que pretende la gran mayoría de los venezolanos para este tiempo enrarecido.

Pasa el tiempo y el segundero avanza decapitando esperanzas.

pgpgarcia5@gmail.com

 

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