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Neuro Villalobos: La voluntad de cambio debe ser permanente

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Vvivir en libertad exige de todos y cada uno de nosotros una actitud consciente de responsabilidad. Neuro J. Villalobos Rincon.

Celebremos, el pueblo venezolano despertó de su pesadilla. Después de un largo letargo de un cuarto de siglo durante el cual se desgració la vida de varias generaciones, ha decidido, por voluntad propia, representada democráticamente en el voto, frenar esta insoportable situación. Ha dicho basta ya, nos equivocamos y tenemos que enmendar este error. Las sociedades no se suicidan pero si son capaces de soportar estoicamente períodos de larga penurias. La nuestra es una sociedad que ha tenido que sufrir un extenso proceso de degradación política y de desbarajuste económico que nos ha hecho recordar lo expresado por Fernando Savater: “La política no es más que el conjunto de las razones para obedecer y de las razones para sublevarse.”

No tenemos la menor duda que el actual régimen, con Chávez y Maduro a la cabeza, abusó de su posición de fuerza después de haber utilizado la vía democrática para alcanzar el poder, engañando deliberadamente a un pueblo que cifró sus esperanzas en él. Envalentonado por el monopolio de las armas y por el manejo antojadizo e inescrupuloso de los recursos de todos los venezolanos, el régimen se colocó al margen de la Constitución vigente que él mismo se procuró tratando de construir una realidad distinta, pero ajena a la idiosincrasia y a los valores del venezolano y a lo que se propuso ese mismo pueblo pensando democráticamente.

Aquí no votamos por una revolución socialista, mucho menos marxista-comunista con la cual se dió al traste este 28 de julio de 2024 glorioso. Es increíble e intolerable la tozudez y el obsesivo afán del régimen por mantenerse en el poder a cualquier costo lo cual ha provocado y está provocando situaciones peligrosas e indeseables para la paz de la República, gracias a la arraigada convicción democrática del venezolano.

El triunfo de Edmundo González Urrutia, quien ganó los recientes comicios, y la firme imposición del liderazgo político de María Corina Machado, que es evidente, auguran un manejo mucho más eficiente y probo de los recursos de todos nosotros, con la direccionalidad apropiada mediante un plan adecuado a esta tierra de gracia, a ello se suma la voluntad de un pueblo que se decidió a ser definitivamente libre y verdaderamente democrático, lo cual nos garantiza un futuro luminoso al cual vengo haciendo referencia. Es obvio que todos estos factores reafirman nuestra confianza en el sistema democrático y son las armas fundamentales para el rescate de la libertad y de nuestra visión de progreso, por encima de la estrecha y limitada visión que ha orientado a este vil régimen con vocación dictatorial.

Querer arrebatar el triunfo visible que el pueblo venezolano  obtuvo es tomar el camino de los imbéciles. El aspirante a la reelección está descalzo y desnudo y continúa sembrando de espinas el camino sin reparar en el daño que el mismo se hace. Es tal su ambición de poder que tampoco se ha dado cuenta de la soledad que lo rodea, está solo en el mundo, con los enemigos de siempre y sin los amigos de antes.

Los nuevos tiempos exigen mayor equilibrio y apertura, más sacrificios, profundos conocimientos y acentuados valores, y lo más triste es que él no sabe qué es eso. No hay vuelta atrás, no se puede seguir gobernando a este país a contracorriente del rumbo que nos señala el futuro. La dinámica socio-cultural nos obliga a salir del atraso al cual nos llevaron los engendros del mal chavistas-maduristas, pero, también estamos obligados a superar la mal entendida modernidad en términos “de un individualismo exacerbado, un consumismo irracional y una moral relativista, hedonista y acomodaticia”, tal como lo expresara el ex-rector de LUZ, Angel Lombardi.

No se vislumbran tiempos fáciles, pero sí luminosos. La recuperación del país dependerá de la voluntad de cambio permanente de los venezolanos  y de la ayuda internacional, a quienes la historia y la posibilidad de construir un futuro mejor nos exigirán no cometer tantos errores. El momento es crucial porque se trata de una lucha entre dos visiones contrapuestas, dos formas de organizar una sociedad completamente distintas entre el colectivismo fracasado en todo el planeta y el individualismo democrático que garantice el respeto a la plena libertad.

nevillarin@gmail.com

 

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