pancarta sol scaled

Sergio del Molino: Lo natural hoy es ser un cretinor

Compartir

 

La canción del verano, ‘Potra salvaje’, es una afirmación de cretinismo, un autorretrato de la narradora que se autoaplaude sin rubor

Un crítico literario que, pese a ello, es buen amigo mío, llegó a una cita conmigo con un libro bajo el brazo. Era el epistolario recién editado de un escritor con uno de sus mejores amigos. Décadas de correspondencia recogidas en un volumen grueso que invitaba al sueño incluso visto de lejos. Le pregunté por la obra y me dijo que era muy cotilla y rica en detalles y reflexiones, pero había algo que le incomodaba mucho: “No le pregunta a su amigo ni una sola vez qué tal está”, me dijo. “Jamás muestra el menor interés por el corresponsal. Solo le escribe para pedirle favores, quejarse y contarle que está escribiendo la mejor novela de los últimos milenios. No se le escapa un cómo te va ni por despiste”.

Enunciamos dos hipótesis: o al escritor no le importaba quedar como un cretino o ni siquiera era consciente de ser un cretino, cosa extraña en un autor por lo demás perspicaz y penetrante, incluso consigo mismo. Como no creo que haya más ególatras en mi gremio que en el de los oftalmólogos o el de los registradores de la propiedad, sospecho que, simplemente, no sabe que es un cretino porque nadie le ha dicho que esas cartas son propias de un cretino. Y nadie se lo va a decir porque ser un cretino ya no está mal visto, es lo natural.

La canción del verano, Potra salvaje, es una afirmación de cretinismo a la altura de ese epistolario: un autorretrato de la narradora como una mujer indómita, libre y maravillosa que se autoelogia y autoaplaude sin rubor. La canción popular ha cambiado el tú por el yo en muy poco tiempo, salvando la distancia que hay del “yo te amo con la fuerza de los mares” a la motomami despechá de Rosalía. Hasta en el desprecio importa más quien desprecia que el despreciado. Los sentimientos promocionados por los altavoces discotequeros han pasado del te quiero al me quiero para amoldarse a unos tiempos de pantallas-espejito de Blancanieves.

Letra de ‘Potra Salvaje’ de Isabel Aaiún

Con la garganta llena de arena

Y con el odio, el orgullo y la pena

Así no puedo sentirme libre como el halcón

Porque el que canta su vida llena

Ven y cantemos el tiempo que queda

Seamos libres como el principio de una canción

No quiero hierro ni sed de venganza

Quien odia muere y quien perdona avanza

Le pido al cielo que pueda reírme de ser como soy

Como una potra salvaje

Que en el oleaje no pierde el sentido

No quiero riendas ni herrajes

Y en los homenajes me pongo un vestido

Ya tengo seis tatuajes

Debajo del traje por siete motivos

Soy una potra salvaje

Que va de viaje a lo desconocido

Nube que esconde la luna llena

Viento que al barco le arranca la vela

Si yo me fuera, que pueda irme de corazón

No quiero hierro ni sed de venganza

Quien odia muere y quien perdona avanza

Yo solo quiero curar cicatrices y ser como soy

Como una potra salvaje

Que en el oleaje no pierde el sentido

No quiero riendas ni herrajes

Y en los homenajes me pongo un vestido

Ya tengo seis tatuajes

Debajo del traje por siete motivos

Soy una potra salvaje

Que va de viaje a lo desconocido

No quiero hierro, ni fuego, ni busco la miel

Ya no hay sed de ganar la revancha

Y si algún día la tuve una noche hacia el viento voló

Como una potra salvaje

Que en el oleaje no pierde el sentido

No quiero riendas ni herrajes

Y en los homenajes me pongo un vestido

Ya tengo seis tatuajes

Debajo del traje por siete motivos

Soy una potra salvaje

Que va de viaje a lo desconocido

 

Traducción »