Huele a atardecer frente a la Refinería Cardón y a playa paraguanera. Huele a corocoro frito, en el Bar Marino de Víctor Cunacho en Villa Marina, a la cazuela de mariscos en el Restaurante Carirubana de Punto Fijo y al olor de esa rueda de pescado frente a la playa de Adícora. A los panes dulces de Buena Vista y a la arepa pelada de Pueblo Nuevo o de las negras de Tiraya.
Huele al café tostado de Curimagua y a los naranjales de Cabure. Las hallacas de Caujarao y las pencas de cocuy quemado de Pecaya.
Huele a queso fresco de Mene de Mauroa y a cuero de chivo de Pedregal.
Huele a queso de cabra de Paraguaná, a Dulce de Leche Ideal Fama, a boste’vaca de Yaracal y a los cangrejos de Chichiriviche; olores y sabores inconfundibles…
Huele a los Médanos de Coro recién mojados por la lluvia, al olor salitroso de La Vela de Coro, a los mancarrones de Doña Tomasa y a las arepas de pernil de la Bomba Lara. Huele a las fritangas de La Única y a las empanadas madrugadoras de Asdrubal en el Mercado Nuevo.
Ya por fin gracias a Dios huele a libertad.
Alberto Zavala Piña, de la Comunidad Cardón

