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Iván Freites: Las relaciones laborales en la transición política

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Desde el momento que Hugo Chávez asumió el poder se propuso la eliminación de las relaciones laborales, una saludable práctica que no tenía cabida en su proyecto político. Las elecciones sindicales y gremiales fueron intervenidas para convertir a sus miembros en promotores del socialismo del siglo XXI. Casi logra su objetivo. Una parte de los sindicatos y gremios hizo resistencia.

Hoy en Venezuela existe un sindicalismo golpeado y maltrecho, pero vivo, respirando y requiere con urgencia adecuarse al proceso de cambio político, social y económico. Para esto es necesario reconstruir desde las bases a las organizaciones sindicales, la incorporación de trabajadores a este proceso, de manera independiente y autónoma. Que cada sindicato sea elegido por los trabajadores en elecciones libres y universales. Es necesario que el sector político que dirigirá el Estado en la transición entienda la importancia de los trabajadores y sus organizaciones. Sin los trabajadores la transición política no podrá resolver el drama social y económico que vivimos en los últimos 25 años. Negando las justas reclamaciones, en especial en materia de sueldos y seguridad social, bajo el argumento de que “si no le exigieron a Chávez tienen que quedarse callados”.

Ustedes dirán, ¿Y los empresarios?  ¿Y los patronos?  Ellos también deben retomar el camino de las relaciones laborales respetuosas y acordes con los nuevos tiempos.  Entendemos que con una Fedecámaras entregada a la dictadura, los empresarios decentes son casi inexistentes, porque dependen del estado hambreador para existir, ese que mantiene los salarios por debajo del umbral de pobreza. Es necesario que haya un cambio profundo porque solo con el reconocimiento de los derechos de los trabajadores podremos avanzar en la reconstrucción de Venezuela. Las contrataciones colectivas tienen que volver, así como los derechos sociales, económicos, de seguridad e higiene industrial. No vengan con el cuento de que primero hay que recuperar la economía para después restablecer los derechos laborales, para plantearse el derecho a un salario digno. La oferta y la demanda sólo se recuperarán con el bienestar general de los trabajadores, además la productividad se recupera y se detendrá la migración forzada por la pobreza. Por un cambio profundo los trabajadores votarán en estas elecciones presidenciales, no se les olvide. Vamos trabajadores, nuestra lucha continua. Saludos a todos.

 

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