Asdrúbal Oliveros: Esto se parece mucho a lo que sucede en países africanos: una economía pequeña, de privilegios, de pocos sectores. Un grupo que vive muy bien mientras la mayoría permanece con sueldos muy bajos y servicios públicos precarios. Víctor Salmerón @vsalmeron
Venezuela incumplió el pago de su deuda internacional en 2017, y solo el Gobierno y Pdvsa debían unos 60 mil millones de dólares. -El Pitazo
El Pitazo: Tenedores de bonos venezolanos contratan asesores legales para futura reestructuración de deuda.
Los resultados del año académico que recién termina no son buenos. Como no han sido para la economía nacional, sobre todo para el factor trabajo desde el 2019, pese al “chut de la economía Chevron”. Son, para la pedagogía preocupada y ocupada, más bien malísimos, nefastos en la mayor parte de los conceptos que atañen a la educación de las mayorías. Es lo que dicen las evaluaciones del año escolar 2023-24. Las que conocemos en ausencia de lo que debería saberse por vía oficial de forma creíble, y no como está sucediendo, que son tanto escasas como inadmisiblemente ligadas a la campaña electoral oficialista… escandalosamente tributarias al 1X10 electorero.
La educación venezolana funciona en modo de colapso. La inclusión educativa se muestra en inadmisible decrecimiento lesionador del derecho humano a la educación de calidad. De igual modo sufre del desprecio oficial por la calidad de vida del trabajo, que también lesiona gravemente el derecho humano a una vida digna para quienes protagonizan la pedagogía nacional. Ambos aspectos suponemos deben ser los dos canales de acción inmediata para gestión y política pública apropiada para la conducción de la inaplazable transición.
Sí o si, no hay otra, o nos ponemos en modo de transición (como sensatamente se han puesto los tenedores de deuda pública) o la educación en calidad y cantidad seguirá camino al siglo XIX. Tenemos que romper con una mentalidad pedagógica que se impuso después del 2002, cuando se crearon canales absurdos de escolaridad básica, preñados de ilusionismo politiquero; y una pléyade de universidades que son todo menos Universidad. Y, sobre todo, cuando tiranizó una instrumentalización irresponsable de la institucionalidad educativa al servicio del gobernar para seguir gobernando. Todo lo cual nos puso en una situación de colapso institucional generalizado, que muy bien se retrata en lo que diagnostica la academia especializada y las organizaciones gremiales del sector, así como las personalidades y organizaciones de la sociedad civil que tienen algo que decir al respecto, tal como lo hemos venido transmitiendo en la mayoría de las ediciones de este boletín y como se sintetiza en: Resumen: Informe 2024 de seguimiento del Sistema Educativo Escolar Venezolano, desde la Línea de Investigación Memoria Educativa Venezolana.
1011 Memoria Educativa Venezolana, paso a paso

