El país respira la conmoción del ánimo colectivo ante la elección presidencial convocada para el 28 de julio. Ánimo que despierta, motiva y ofrece esperanzas de futuro. Esta coyuntura nos plantea todo tipo de desafíos, interrogantes e incertidumbres, y también, sobre todo, nos ofrece oportunidades y alternativas democráticas, pacíficas y constitucionales para asumirlas juntos y en paz.
El primero de todos los desafíos pasa por garantizar las elecciones presidenciales contempladas en la Constitución y exigir las condiciones electorales requeridas para que el resultado sea expresión de la voluntad popular y contribuya a la restitución del estado de derecho, de la convivencia en paz y democracia.
Aquí cabemos todos, más que un decir o un lema, es la certeza de una voluntad y un deseo de la mayoría de los venezolanos, dentro y fuera del país. Cada venezolano cuenta para cambiar el rumbo hacia una Venezuela más inclusiva, justa, igualitaria, democrática.
Aquí cabemos todos más que un lugar, es un espacio físico y/simbólico, un sentido de pertenencia que compartimos todos los venezolanos, el cual reclama nuevos significados y sentidos para hacer posible la convivencia, la necesaria pluralidad y diversidad de un país cuya participación ciudadana reivindica la democracia, la justicia y la paz.
Participación como distribución de cargas, de responsabilidades cívicas y políticas, de fines, oportunidades, puentes y puertas abiertas. Compromiso que no podemos delegar: hacernos cargo del país y asumir las tareas para su reconstrucción.
Desde esta diversidad armónica y vital hay que aprender a dialogar, a conciliar y encontrar las áreas de negociación en las que las diversidades se entrecruzan, se evidencian las diferencias y surgen los acuerdos.
Contamos con personas, organizaciones, grupos, comunidades, asociaciones, aulas de clase, instituciones y una historia común para negociar, discutir, participar, intercambiar, aprender del otro, acordar y discrepar, para generar valores, referentes, marcar rutas y ensayar proyectos de cambio, en paz.
La paz de la que hablamos tiene que ver con la construcción de la justicia y con el esfuerzo por impedir que, en su nombre, se cometan más injusticias y/o atropellos a los derechos humanos. No es una paz entendida como la postergación del conflicto, ni como la evasión a atender aquellos traumas y carencias por los cuales la sociedad venezolana se encuentra en este punto de tensión. Los procesos de reparación: verdad, memoria y justicia favorecerá una paz inclusiva y sustentable al país.
Somos cada vez más los que transitamos en una acción permanente por la convivencia democrática. Movimiento que reclama respeto y libertad. Transición que exige escucha, comprensión, educación en valores democráticos e interacción constructiva y propositiva hacia una ruta pacífica, sin sumisión, retaliación o venganza.
Para construir la paz, la democracia, nos hemos convocado y estamos convocando:
Alberto Lovera, Arnaldo Esté, Francisco Alfaro, Luis Lander, Luzmely Reyes, Margarita López Maya, María Teresa Urreiztieta, Mireya Lozada, Rafael Uzcategui.
Aquí Cabemos Todos

