Luis Enrique Vizcaya: La fuente del mal ejemplo

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Uno de los grandes retos para un consumidor de goma de mascar, así se le llama, es crear una burbuja, cuyo tamaño depende de la elasticidad y la habilidad del artista para que no estalle en su cara; al ocurrir esto, su autor termina con la cara engomada, lo cual resultaba tan chistoso como engorroso limpiar. Con los asuntos morales ocurre algo similar pero el estallido se produce sobre una sociedad.

Cuando la moral de una nación comienza por ser objeto de intervención por parte de un régimen autoritario, se la estira para someterla a propósitos políticos, y aún de manipulación, terminan distorsionándose los referentes morales de la nación.

Más grave aún cuando la elasticidad se lleva a extremos de destruir las bases morales, relajarlas para luego darle una configuración legal, violentando también la institucionalidad jurídica.

Este tipo de manipulación moral está dirigida a destruir la columna vertebral de la nación, la cual marcha unida también a la distorsión de la cultura antropológica, del modo de ser y comportarse de los integrantes de esa sociedad, con el agravante de que el estado pasa a ser una fuente que derrama el mal ejemplo para la sociedad. Se convierte en la rotura de aguas negras de cualquier calle del país que derrama enfermedades e insalubridad física y, este caso la enfermedad es moral.

Es imposible ocultar el daño moral que se produce en Venezuela, cuando el estado enseña el abuso de la fuerza como algo natural e institucional, cuando se exhibe la impunidad y el encubrimiento en casos de la extendida corrupción de los dineros públicos, la violación de los DD.HH., la vulneración de la libertad de expresión con el cierre de medios de comunicación, la persecución y aprisionamiento de ciudadanos por disensión del pensamiento único, dominante del régimen.

A nivel educativo se enseña como norma el facilismo y el abandono de las exigencias mínimas para la prosecución, dando legalidad y contenido político, hasta clasista, a la negligencia y el abandono escolar. Todo esto junto a abandono de la infraestructura escolar y los contenidos de la enseñanza, y el torcimiento y falsificación de la historia y la cultura para favorecer la implantación de un modelo político y social de sumisión.

Se destruye la referencia del esfuerzo y el mérito para suplirlo por la introducción de la manipulación alimentaria de los trabajadores, para pasar. Depender de la dádiva y la limosna estada de la dependencia.

En una nación sin referentes morales desaparecen los valores que preservan la vida, la propiedad, la libertad y la Democracia en definitiva.

Debemos estar claros que el piso, los soportes de un país, son los contenidos morales, culturales, y espirituales. Pudiera pensarse equívocamente que sólo es importante un crecimiento y desarrollo económico; claro que sí pero será mucho más próspera una nación que tenga fortaleza y fundamentos morales y culturales claros, ese será un cambio vital.

 

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Sobre María Corina Machado