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Ana Noguera: El “cambalache” del siglo XXI

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Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos, contentos y amargaos, valores y dublés.

Ya no hay quien lo niegue. Vivimos revolcaos en un merengue. Y en un mismo lodo, todos manoseaos.

No hay aplazaos, ni escalafón. Los inmorales nos han igualao. Si uno vive en la impostura y otro afana en su ambición, da lo mismo que sea cura
colchonero, rey de bastos, caradura o polizón.

Seguro que nada más leer estos versos habrán comenzado a tararear esta canción. Sigue sorprendiéndome la permanente actualidad de este tango; parece escrito para hoy y, tal como van las cosas, también para mañana.

Sin embargo, Enrique Santos Discépolo, el compositor y cineasta argentino, lo escribió en 1934. Hace ya 90 años. Y seguimos sintiéndolo con la misma vehemencia que si estuviera escrito para personajes como el propio Javier Milei, Donald Trump, Putin, Netanyahu, Santiago Abascal (seguro que se siente honrado de que lo incluya en este grupo de “ilustres”).

Pero lo lamentablemente cierto es que hoy campan a sus anchas los inmorales y caraduras que viven de la impostura.

Me preocupa Europa, me preocupa el mundo que se está forjando.

Este tango se escribió un año después del ascenso de Hitler al poder en enero de 1933, que fue el top del fascismo en Europa que todos veían venir. Aquel Hitler que, entre otras muchas cosas, dijo, al ascender al poder: “Con humanidad y democracia nunca han sido liberados los pueblos”.

Casi 100 años después, vemos llegar comportamientos, actitudes y gestos, que nos recuerdan la ola de fascismo que vivió Europa.

Si no le llamamos fascismo, ¿cómo llamar a los insultos, la cultura del odio que inflama las calles, el veneno que babea cada vez que abren la boca, las mentiras sucias, las soflamas incendiarias…..,? ¿cómo llamar a las guerras contra Ucrania o la aniquilación del pueblo palestino? ¿a las amenazas a gobernantes, periodistas y jueces? ¿al poder carnívoro de Putin, que elimina sin pudor a sus adversarios u oponentes? ¿a Netanyahu, que no cesará hasta que acabe con todas las vidas tan inocentes como las de los judíos secuestrados?

¿Qué ideología tiene Javier Milei? No le gusta que le llamen “ultraderecha”, aunque se abraza con ellos; tampoco le agrada lo de “populista”, pero es un demagogo de manual, que sabe retorcer los argumentos; su vocerío se asemeja más al autoritarismo que a la democracia; pretende ser un “libertario” con su ya famosa frase de “libertad, carajo”, pero ser liberal o libertario no consiste en destrozar el Estado, insultar a todos los gobernantes próximos o lejanos, y en jalear el odio.

Estos nuevos “ultras” del siglo XXI, quizás tengan menos inteligencia e ideología que la de los autócratas y dictadores del siglo XX, pero lo suplen siendo provocadores, descarados, maleducados, rompedores de todo orden establecido (recordemos a Trump o Bolsonaro y sus intentos de cargarse los parlamentos democráticos).

Les encanta agitar avisperos. Y se alimentan de la decepción y el descontento del pueblo a base de generar mucho ruido y mucho fango (sustantivo que se ha puesto de moda a base de practicarlo tan a menudo). Utilizan la violencia del lenguaje como parte de un estilo personal y político; les gusta además generar miedo en vez de respeto. Prefieren intimidar, buscar el enfrentamiento permanente, crearse enemigos, la confrontación, y, con ello, embrutecer la vida política y social.

Por ejemplo, Trump se ha referido a sus adversarios políticos como “alimañas”, y ha prometido tomar represalias si gana.

Así, cuando todo parece ir mal, muy mal, la receta está clara: Europa no sirve, el Estado de Derecho es un robo, el socialismo democrático está endemoniado, la democracia es inútil. Y aquí llegan los “salvadores” para imponer su ley; y no se equivoquen: no es la humanidad ni la democracia lo que ansían practicar.

Las elecciones europeas no son unas elecciones cualesquiera. Estamos ante la encrucijada más importante desde hace casi un siglo: ¿seguimos construyendo la Europa del bienestar social, de los derechos y de la paz? O, por el contrario ¿desmontamos lo conseguido y dejamos nuestras vidas y nuestras sociedades en manos de la ultraderecha?

Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches, se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remaches, ves llorar la Biblia contra un calefón.

¡Siglo 21, cambalache, problemático y febril!

 

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