Isaías Márquez: Dolarización, inflación y proyecciones venezolanas

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Comenzamos a dolarizarnos particularmente, hacia fines del año 2017 cuando nuestra economía entró en hiperinflación, con alza a diario de los precios –carestía-, justo cuando ya se hacían diversas transacciones en dólares, euros, pesos colombianos y reales brasileños, en zonas muy específicas del país, aledañas a otras naciones, tales como: Brasil, Colombia y Trinidad. Pero, hechas básicamente, en dólares por tratarse de una divisa  refugio; entonces, en octubre de 2019 el régimen de Nicolás Maduro al pretender en un intento fallido por  frenar la espiral inflacionaria, la declara olímpicamente, de facto. Y, dada la estabilidad del bolívar hacia mediados de 2021, tuvimos una inflación algo controlada, y este recuperó sus espacios de pago en el sistema. Pero, debido a la inexistencia de ingreso en divisas frescas, se reinició el  proceso inflacionario gradual, y la seguridad en dólares ha sido algo relegada a un segundo plano, puesto que también tenemos, hoy por hoy, inflación en dicha divisa. Pues, cuando un país renuncia a su moneda, la dolarización no sale gratis. Y, es así como vemos en las vitrinas de cualquier comercio rótulos con poco más de un 90 por ciento de los precios marcados en USD, a cobrarse en  bolívares, según la tasa que haya fijado el BCV, resultado del SMC para ese día o por su intervención en el mercado, que no es permanentemente, regular en virtud de la exigua renta petrolera.

En efecto, tal dolarización de facto se nos convirtió en un problema económico grave sobremanera, pues restringió el campo de acción de la política monetaria, fiscal y aumentó el riesgo crediticio del sistema financiero y emitió dinero inorgánico, todo lo cual se ha patentizado en reducción del poder adquisitivo en los sectores más pobres de la población, palpable en el aumento de la pobreza extrema, aparte de la migración masiva en busca de alternativas más prometedoras.

Nuestra inflación se explica por el déficit interno y las presiones salariales, tras poco más de unos 30 años de desplome económico.

Asimismo, por la falta de autonomía del BCV, la hiperinflación, las políticas desacertadas del presidente extinto, además las del presidente Nicolás Maduro resaltan en la lista de causas de la crisis venezolana, lo que acumula poco más de unos 30 años de desplome económico.

Sinembargo, el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) ha dado a conocer los resultados de una encuesta sobre expectativas económicas del mes actual para las variables de inflación, crecimiento del PIB y tipo de cambio al cierre del presente año. Tras haber consultado a algunos expertos en materia económico-financiera, tal encuesta refleja un aumento sobre la proyección de crecimiento económico a un tres por ciento; lo cual podría deberse, según  el OVF, a la expectativa de un eventual cambio político, así como de una mayor flexibilización de sanciones hacia Venezuela por parte de Ofac y su incidencia sobre sobre el volumen de exportaciones petroleras venezolanas.

 

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