Los aranceles de Joe Biden a China golepean a México

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La camioneta BYD Shark, lanzada en México el 14 de mayo de 2024.

La reciente imposición por parte de la Casa Blanca de aranceles del 50% a 18.000 millones de dólares en productos chinos es una doble señal. Por una parte, el presidente Joe Biden escala la guerra comercial contra la economía asiática para demostrar que no teme defender los intereses de su electorado. Por otra, es una señal dirigida también a México con este mensaje: la inversión china no debe entrar al país. En eso coinciden expertos en comercio exterior, quienes anticipan que una posible triangulación de bienes chinos utilizando a México para entrar a Estados Unidos se encamina a ser el tema central en la próxima revisión del acuerdo comercial norteamericano, el TMEC, en 2026.

En conferencia de prensa el martes, la representante comercial de EE UU, Katherine Tai, dijo a periodistas que estaba preocupada por la relación comercial de México con China y que debían estar atentos a futuras medidas adicionales a los aranceles anunciados. El patrón que se está desarrollando es uno que nos preocupa seriamente, y en la Representación Comercial estamos analizando todas nuestras herramientas para ver cómo podemos abordar el problema, dijo Tai. A pesar de que los aranceles anunciados por el Gobierno estadounidense comprenden una gama de productos desde semiconductores hasta baterías, el enfoque está en los vehículos eléctricos (VE). La china BYD se convirtió este año en la más grande armadora de VE en el mundo, lo que representa una amenaza a las automotrices estadounidenses. México es fuerza exportadora de autopartes y vehículos a EE UU y empresas chinas, incluyendo BYD, han expresado interés en abrir fábricas en México. Esto ha encendido las alertas en EE UU.

La posibilidad de que China utilice a México como trampolín para vender en EE UU le molesta al Gobierno estadounidense, pero bloquear la inversión extranjera de esta manera sería violatorio del acuerdo comercial, señala Kenneth Smith Ramos, quien formó parte del equipo negociador del tratado como funcionario mexicano. Decir ‘vamos a impedir que vehículos chinos hechos en México entren a Estados Unidos’ sería violatorio del TMEC con las reglas actuales, dice el especialista.

El acuerdo se firmó de manera que una empresa originaria de un país que no sea miembro del bloque comercial puede establecer una planta de vehículos inclusive si no cumple con las reglas de origen y puede exportar esos vehículos a EE UU pagando un arancel de 2,5%, explica Smith Ramos. Esto es considerablemente menor al arancel de 50% que anunció Biden y el de 60% de propuso el expresidente y candidato a la elección presidencial de este noviembre, Donald Trump. Ahora, por la elección, Biden quiere mandar la señal de que él es más rudo con China, como diciendo ‘Trump nomás habla, yo sí actúo’, dice el especialista.

Las empresas chinas todavía no están haciendo carros en México. En el país hay una sola armadora de marca china, JAC Motors, la cual abrió con capital mexicano años antes de que iniciaran las tensiones comerciales y produce una cantidad moderada de autos que se venden solamente en México.

Lo que EE UU está telegrafiando tanto a México como a las compañías chinas es que no se establezcan en México porque no van a poder acceder al mercado estadounidense, dice Jorge Guajardo, exembajador de México en China y consultor en Dentons Global Advisors. BYD, que presentó su camioneta pick-up en México el mismo día que EE UU anunció los aranceles, ha dicho que si se establecen en México sería para atender el mercado doméstico. Eso no tiene ningún sentido. El mercado doméstico no es lo suficientemente grande para hacer una fábrica en México mismo y, además, ya lo surten actualmente desde China, señala él exdiplomático.

Para el Gobierno de Biden, la entrada de bienes chinos al país representa una amenaza económica, pero cuando se trata de vehículos eléctricos, representa también una vulneración de la seguridad nacional. La secretaria de Comercio de EE UU, Gina Raimondo, dijo el miércoles que su secretaría está próxima a proponer reglas para la importación de VE originarios de China que están conectados a la red de internet, ya que pudiera recabar información sobre usuarios y calles que pudieran ser utilizados para vulnerar la seguridad del país.

Además, los aranceles son un respiro para las automotrices estadounidenses, dice Guajardo. En Estados Unidos están convencidos de que la industria automotriz de los autos eléctricos chinos es superior, es mejor y que si se ponen a competir sería una amenaza mortal para la industria automotriz. Entonces no importa si vienen de China o si vienen de México, los van a detener, opina.

La revisión del TMEC, prevista para 2026, se centrará en la incómoda presencia de China, asegura Smith Ramos. Una manera constructiva de trabajar en esto sería que, desde ahora, las campañas en México vayan a ir preparando una postura para abordar el tema, dice el especialista, entablar un diálogo con Estados Unidos y Canadá para establecer las bases y combatir prácticas desleales, con políticas específicas y más coordinadas. Pero que hagamos todo lo posible y esa es la estrategia de negociación que México tiene que desarrollar, porque no se reabra el tratado.

Para Guajardo, esta pudiera representar una oportunidad de atraer a México inversión de mejor calidad. Si bien las automotrices chinas pudieran invertir grandes cantidades en el país latinoamericano, sus prácticas de negocios suelen favorecer el traslado de proveedores chinos y no el desarrollo de la industria local. Es un modelo que no busca derramar mucho al país, sino que busca reemplazar lo que existe en el país, concluye.

El País de España

 

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Sobre María Corina Machado