Matthew Taylor: Por un impuesto a los gigantes de los combustibles fósiles

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Un nuevo impuesto a las grandes empresas de combustibles fósiles con sede en los países más ricos del mundo podría generar cientos de miles de millones de dólares para ayudar a los países más pobres a hacer frente a la creciente emergencia climática, de acuerdo con un informe.

El informe Climate Damages Tax (impuesto sobre daños climáticos), publicado el lunes, calcula que un impuesto adicional a las grandes empresas de combustibles fósiles con sede en los países más ricos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) permitiría recaudar 720.000 dólares de aquí a finales de la década.

La autoría afirma que una nueva tasa sobre la extracción podría dar un impulso al Fondo de Pérdidas y Daños para ayudar a los países vulnerables a hacer frente a los efectos más perniciosos del cambio climático, según se acordó en la cumbre de la COP28 en Dubái. Este acuerdo supuso una victoria para los países en desarrollo tras una dura batalla política, y estos últimos esperan que marque el compromiso de los países desarrollados, principales causantes de la contaminación, de prestarles apoyo financiero para afrontar algunos de los efectos destructivos que ya están produciéndose.

David Hillman, director de la campaña Stamp Out Poverty (acabar con la pobreza) y coautor del informe, dice que este “demuestra que los países más ricos y económicamente poderosos, que cargan con la mayor responsabilidad histórica sobre el cambio climático, no necesitan buscar más allá de sus propias industrias de combustibles fósiles para recaudar decenas de miles de millones al año de ingresos extra gravándolas de manera mucho más rigurosa. Esta es sin duda la mejor manera de incrementar los ingresos para el Fondo de Pérdidas y Daños y asegurar que esté suficientemente dotado para poder cumplir su finalidad.”

La autoría dice que la tasa sería fácil de administrar por parte de los sistemas tributarios existentes. Calculan que si se estableciera el impuesto en los países de la OCDE en 2024, a razón de 5 dólares por tonelada equivalente de CO2, con sucesivos aumentos de 5 dólares más por tonelada cada año, se recaudarían en total 900.000 millones de dólares de aquí a 2030. De estos, 720.000 millones serían para el Fondo de Pérdidas y Daños y los 180.000 millones restantes se calificarían de dividendo nacional para apoyar a las comunidades de los propios países ricos a fin de asegurar una transición justa.

El informe ha recibido el respaldo de docenas de organizaciones climáticas del mundo entero, como Greenpeace, Stamp Out Poverty, Power Shift Africa y Christian Aid. Areeba Hamid, codirectora de Greenpeace en el Reino Unido, dice que el gobierno ya no puede seguir de brazos cruzados y dejar que la gente pague los platos rotos de la emergencia climática mientras “los magnates del petróleo se llenan los bolsillos gracias a los elevados precios de la energía. Necesitamos un liderazgo mundial concertado para obligar a la industria de combustibles fósiles a dejar de perforar y a empezar a pagar por los daños que está provocando en todo el mundo. Un impuesto sobre los daños y perjuicios climáticos sería un poderoso instrumento para contribuir al cumplimiento de dos objetivos: liberar cientos de miles de millones de dinero contante y sonante para ayudar a los que más sufren la emergencia climática y contribuir a acelerar una transición justa y rápida para abandonar los combustibles fósiles en todo el mundo.”

Hamid añade: “Los fenómenos meteorológicos extremos se cobran vidas y causan daños catastróficos en todo el mundo. Mientras que las comunidades que han contribuido menos a la emergencia son las que más sufren sus consecuencias, y las familias de toda Europa han de bregar con unos precios de la energía que están por las nubes, la industria de combustibles fósiles sigue acaparando cuantiosos beneficios sin tener que responder por los efectos históricos y actuales en nuestro clima.”

La publicación del informe se produce cuando el consejo rector del Fondo de Pérdidas y Daños y perjuicios recién creado prepara su primera reunión en Abu Dabi este martes para debatir cómo se financiará el fondo. También se prevé que acudan ministros a la reunión del G7 sobre clima, energía y ambiente en Turín, Italia. De acuerdo con el informe, si se implantara únicamente en los países del G7, donde tienen su sede toda una serie de empresas petroleras y gasistas internacionales, el impuesto sobre daños y perjuicios climáticos aún podría recaudar 540.000 millones de dólares para el Fondo de aquí al final de la década, con un dividendo nacional de 135.000 millones para la acción climática nacional en todos los países del G7.

 

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